jueves, 9 de octubre de 2014

Sitges 2014 - Día 4: violencia en la cárcel, asesinos que hablan con sus mascotas y Belfast en llamas

Starred Up

De dramas carcelarios existen muchos y de mejores que el presente, pero si por algo destaca el film de David Mackenzie es por centrar el foco de atención de la historia no tanto en la rehabilitación del personaje protagonista (un estupendo Jack O’Connell), sino en la conflictiva relación padre-hijo que le atañe.

Eric Love es un adolescente violento y problemático que es transferido a una prisión para adultos, en dónde se reencuentra con su padre, un preso que ocupa un estatus privilegiado dentro de la oligarquía carcelaria establecida entre los reos. Lo que en un principio debiera suponer una ventaja para el joven, no lo es debido a su agresiva rebeldía y al resentimiento para con su progenitor. Es en otro personaje, el terapeuta Oliver Baumer (Rupert Friend), en quién Eric encontrará el apoyo que necesita para empezar a controlar su ira y mantener un actitud que le haga ganarse amigos y no enemigos en la cárcel.

Poco a poco iremos viendo pequeños cambios en Eric, siendo testigos del proceso de adaptación y transformación que irá asumiendo conscientemente con ayuda de Oliver y otros presos que asisten a sus sesiones.

Así, Mackenzie construye un sólido drama que si no es mejor es porque en ciertos aspectos no logra desquitarse de algunos clichés del subgénero carcelario. Si bien lo compensa con una total ausencia de dramatismo lacrimógeno, cosa siempre de agradecer.




The Voices

La nueva película de Marjane Satrapi (Persépolis) es, junto a “Buried”, otro claro ejemplo de que cuando se lo propone, Ryan Reynolds puede ser un actor estupendo. Y es que en esta marciana y rocambolesca historia sobre un psicópata muy particular, el marido de BBB está especialmente brillante.

Reynolds se mete en la piel de Jerry, un tipo tímido y solitario que vive en un piso con la única compañía de su perro Bosco y de su gato Mr. Whiskers. Esto no tendría nada de raro, o no especialmente raro, si no fuera porque Jerry habla con sus mascotas… ¡y estas le contestan!
De sus sesiones con su psicóloga y sus posteriores charlas con sus peludos compañeros de piso se deduce que nuestro protagonista tiene un grave trastorno mental. Un trastorno que se agrava con la presencia de la bella Fiona, la chica del trabajo con la que Jerry anhela tener un romance. Precisamente ella será el detonante de que el transtorno de Jerry vaya a peor, mucho peor.

La psicopatía de Jerry parece haber encontrado una vía de escape para evadirle de la realidad. Por lo menos durante las horas que pasa en casa junto a sus mascotas. Y es que estas se han convertido en una personificación viviente y parlante de su consciencia. Cada animal asume las distintas personalidades de Jerry; su lado bueno y su lado malo; su lado amable y su lado perverso. Así, Mr. Whiskers encarna al psicópata que lleva dentro y que clama por romper sus ataduras para comenzar su vida criminal; mientras que Bosco encarna su yo más sensato y afable. A través de ellos exterioriza sus pensamientos, luchando consigo mismo para intentar vencer sus instintos homicidas. Pero como veremos, la tentación es poderosa y finalmente el mal se adueña de Jerry, llevándole a cometer horribles asesinatos, siendo sus compañeras de trabajo sus principales víctimas.

The Voices ofrece un acercamiento único al cine de psicópatas asesinos. Y lo hace desde el humor y desde el punto de vista del mismísimo asesino, abordando su consciencia y mostrándola al espectador de forma visible a través de unas hilarantes charlas entre el protagonista y sus parlanchinas mascotas. Sin duda, una de las películas más refrescantes del festival y, hasta el momento, mi favorita.



‘71

De nuevo, una película protagonizada por Jack O’Connell, aunque en esta ocasión su prisión no es una cárcel CCCC sino un barrio irlandés en pleno conflicto armado.

Belfast, año 1971. Gary Hook es un joven e inexperto soldado británico que es abandonado accidentalmente por su unidad tras un motín callejero. Herido y desorientado, busca refugio entre las calles de la ciudad mientras huye de sus perseguidores, la milicia republicana. Pero pronto se verá inmerso entre dos fuegos en los que no le será fácil distinguir quién es amigo y quién enemigo.


El director nos sumerge una historia de supervivencia como excusa para mostrarnos las dos caras de la moneda del conflicto de Irlanda del Norte,  dejando al descubierto la violencia y la crueldad con la que actúan ambos bandos, unionistas y republicanos, y la más vil traición a lo que son capaces de llegar en la lucha por sus ideales. Un thriller que ofrece una mirada interesante y crítica a una de las peores etapas recientes, y todavía candentes, de la historia de Irlanda. 


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