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domingo, 22 de noviembre de 2009

"Kröd Mändoon and the Flaming Sword of Fire" (2009) Alex Hardcastle

Crítica Kröd Mändoon and the Flaming Sword of Fire
En esta última década, el subgénero cómico de la parodia ha sufrido un terrible declive debido, en buena parte, a un puñado de producciones que, anualmente, han ridiculizado de la forma más vergonzosa y nauseabunda los mayores éxitos del cine estadounidense.

La moda empezó con la exitosa Scary Movie, que vino a colofón del éxito de la saga de Wes Craven, Scream, a la cual se parodiaba junto a otros clichés del género de terror juvenil. A aquella primera y simpática película, le siguieron tres secuelas más, con algún que otro gag conseguido, pero decayendo el nivel de forma considerable, al mismo tiempo que fueron abarcando otros géneros. Con la coletilla “Movie”, empezaron a llegarnos otras parodias, a cuál peor, llegando a un estatus de calidad deprimente y que nada tenía que ver con aquellas añejas películas como “Aterriza como puedas”, “Agárralo como puedas” (la coletilla “como puedas” fue, claramente, la versión española al actual “movie” yanqui) , “Hot Shots”, “Top Secret” o “La loca historia de las Galaxias” (entre otras de Mel Brooks), por poner algunos de los mejores ejemplos del género.

Pese a todo, esta decadencia no se ha traducido de igual forma en la taquilla, siendo, en general, productos bastante taquilleros o que, como mínimo, han recuperado lo invertido.
Es tanto su éxito, que incluso en España se han sumado a la moda y pretenden estrenar este año su propia parodia a la española, titulada, como no podía ser de otra forma, “Spanish Movie”. Y contando entre sus filas con una estrella indiscutible del género: el mismísimo Leslie Niesen. Veremos si el invento funciona… aunque no creo que llegue al nivel de la denostada Vivancos 3 (sí, a mi me gustó xD)

Con tan desolador panorama, ya casi había perdido toda esperanza de ver algo digno. Sin embargo, ha tenido que ser una miniserie de televisión la que me devuelva algo de fe en el género.


Kröd Mändoon and the Flaming Sword of Fire sigue las aventuras del héroe Kröd Mändoon (Sean Maguire), un valeroso y torpe guerrero dispuesto a luchar por la libertad que tanto amenaza el malvado Canciller Dongalor (Matt Lucas). En su lucha, Kröd cuenta con la “inestimable” ayuda de Aneka (India de Beaufort), una bella guerrera pagana y… ¡ninfómana!, de la que está perdidamente enamorado. Desgraciadamente, nuestro héroe es continuamente rechazado, mientras ella se divierte acostándose con todo hombre que se le ponga por delante. Loquasto (Steve Speirs) es un fiel sirviente de Krod, de la raza de los Grobbles y siempre dispuesto a ayudar, pero con una nefasta puntería con la ballesta que acaba perjudicando a su propio amo; Zezelryck (Kevin Hart), es un fraude de hechicero, que no tiene ni las remota de hacer conjuros ni ningún otro tipo de magia; y finalmente está Bruce (Marques Ray), amante del general Arcadius, mentor de Krod, y el último en unirse al variopinto grupo de guerreros .

Juntos tratarán de fastidiar los pérfidos planes de Dongalor, un villano tan engreído como bobo, que no haría nada bien si no fuera por la eficiente labor de su mano derecha Barnabus (Alex Macqueen), un leal servidor que a cambio de su fidelidad y eficacia tan sólo recibe desprecio.


La serie es una coproducción entre EE.UU. y el Reino Unido (notándose mucho más la mano de estos últimos), y consta de tan sólo seis episodios de 20 minutos cada uno. Debido a su escasa duración, puede verse del tirón como si de una película de dos horas se tratara, aunque yo he optado por racionar los capítulos a uno por día, para no “empacharme”.

La verdad es que el humor del que hace gala es bastante simplón y a menudo cazurro, pero nunca llega al nivel de vulgaridad y zafiedad al que nos han acostumbrado las películas anteriormente citadas. Precisamente, esa simpleza es, en cierto modo, una de sus virtudes.

Los personajes son, en su mayoría, un atajo de paletos, y en su torpeza reside la gracia de la serie. Cada uno de estos personajes aporta su granito de arena a la historia, con una personalidad bien marcada, y en donde sus debilidades, más que sus virtudes, cobran gran protagonismo. Desde la inseguridad que denota Krod en sí mismo hasta la ineptitud tanto de sus aliados como de sus enemigos, pasando por los deseos sexuales de cada uno de ellos. Y es que en general, hay una clara tendencia –quizás excesiva- en caer en las referencias sexuales de todo tipo y para todos los gustos (tanto de carácter hetero como homosexual)

Otro toque cómico de vital importancia es la puntual voz en off que va narrando los acontecimientos con pretendido tono épico-trascendental, a la vez que jocoso. Eso, junto a las continuas burradas, los agudos diálogos (a veces más ordinarios), la absurdez de algunas situaciones y la aparición de otros estrafalarios secundarios (incluyendo un lujurioso cíclope como nunca antes habías visto), hacen de la serie todo un acierto de parodia medieval. Puede que no sea ninguna genialidad, pero sí es mucho mejor que las películas de misma índole que continuamente llegan a nuestras carteleras.

El reparto, además, cumple perfectamente con su labor, destacando por encima de todos a Matt Lucas, que interpreta al Canciller Dongalor, y al que algunos reconocerán por otra serie cómica inglesa, Little Britain (de la cuál es creador, guionista y actor protagonista). Si bien mi preferido es Alex Macqueen/Barnabus, por su sobriedad y su marcadísimo acento inglés a disposición de una voz muy afable. Pero insisto en que todos están perfectos en sus papeles (la loca del grupo, Marques Ray/Bruce, no tiene desperdicio; y India de Beaufort/Aneka pondrá verraco a más de uno)

Así que sois como yo, que habías dado por perdido al fe en el género de parodia, no lo dudéis y echadle un vistazo a esta miniserie inédita en España, que se ve en un suspiro y de la que espero se hagan pronto más capítulos (por historias que contar/parodiar, no será)



Valoración personal:

martes, 17 de marzo de 2009

"True Blood" (2008) - Alan Ball


Aunque bien podría decirse que los vampiros vuelven a estar de moda en el cine y en la televisión, lo cierto es que nunca se han marchado del todo, como para echarlos de menos. De una manera u otra, siempre hemos tenido nuestra ración vampírica de turno, pero parece que en los últimos años, los chupasangre, junto a los no-muertos, están viviendo en resurgimiento -nunca mejor dicho- bastante celebrado.

En lo que a televisión se refiere, además de las noventeras “Buffy, Cazavampiros” o su spin-off “Angel”, han surgido otras series con la temática vampírica de por medio, aunque no todas entusiasman por igual al espectador. Una de ellas es “Moonlight”, que no he tenido el gusto de ver y que se canceló tras la huelga de guionistas de hace unos años, quedando tan sólo en 16 episodios.
Las otras dos series a mencionar permanecen aún activas en la actualidad. Blood Ties: Hijos de la noche, de origen canadiense, está basada en unas novelas de la escritora Tanya Huff, y mezcla el tema de los vampiros con la intriga policial.

Por su parte, “True Blood”, el serial que nos ocupa, se basa en una serie de novelas (Southern vampire) de la escritora norteamericana Charlaine Harris y está producida por la HBO; con lo cual, una ya puede imaginarse que lo que tenemos delante no es otra serie más de vampiritos.

Su creador es Alan Ball, responsable también de la aclamada "A dos metros bajo tierra”, y de momento consta de una primera temporada de 13 episodios la mar de adictivos.


La historia de True Blood nos sitúa en un pequeño pueblo del estado de Lousiana, en un momento en el que los vampiros y los seres humanos intentan convivir pacíficamente los unos con los otros. Esta especie de tregua ha sido propiciada gracias a una bebida compuesta de sangre sintética, creada por los japoneses, y que supone un sustitutivo a la sangre humana. De esta manera, los vampiros ya no tienen por qué alimentarse de los humanos, pudiendo así convivir con ellos como unos ciudadanos normales y corrientes. Sin embargo, no todos los vampiros están contentos con esta medida, y mientras unos intentar velar por los derechos de su raza, otros siguen alimentándose de humanos y gozando de la eternidad a su libre antojo.

Bill Compton (Stephen Moyer), un apuesto y pacífico vampiro centenario, llega a nuestro pueblo protagonista, y allí conoce a una joven camarera, Sookie Stackhouse (Anna Paquin), quién tiene la capacidad de poder leer la mente de la gente, algo que suele ocasionarle más problemas que beneficios. En su primer encuentro, nace la chispa del amor, pero ni su relación ni la presencia del propio Bill serán muy bien recibidas por la gente del pueblo, que por primera vez debe permitir que un vampiro se instale en sus tierras. Para más inri, su llegada coincide con una serie de terribles asesinatos, con lo cual las sospechas de la mayoría de pueblerinos recaen en el recién llegado chupansagre, si bien no hay pruebas que lo demuestren.


True Blood mezcla con eficacia la imposible relación amorosa de su pareja protagonista, con el suspense propiamente dicho de descubrir quién es el responsable de los asesinatos que azotan el tranquilo pueblo de "Bon Temps") Misterio, amor, sexo y vampiros se unen en esta producción fantástica de HBO que recomiendo encarecidamente.


Entre sus mayores aciertos, destaca la crítica de fondo que sus creadores dejan entrever en cada capítulo. La lucha de los vampiros por su integración social bien podría asociarse a la del colectivo homosexual en nuestra actualidad. Sin ir más lejos, el propio tema de la orientación sexual se maneja en la serie a través del personaje de Lafayette (Nelsan Ellis). Por tanto, a través de ambos temas (vampirismo y sexualidad) se realiza una incisivo ataque a la xenofobia que aún muchos predican (gente ignorante, codiciosos políticos o fanáticos religiosos, sobre todo)

A través del don de Sookie, se pone de manifiesto la hipocresía de nuestra sociedad, cuando lo que decimos no siempre es lo que pensamos. Esa falta de sinceridad o de doble moral también se percibe a lo largo de toda la serie.

Trasfondos a parte, otros alicientes de los que hace gala de la serie de Ball es su forma irreverente de tratar el sexo o la violencia. Actos sexuales bastante subiditos de tono y sangre por doquier suponen el atractivo más comercial del producto, algo que se agradece en estos tiempos tan comedidos. Y esto es posible gracias a que la producción corre a cargo de la HBO, que por lo general suele sorprendernos tanto por la originalidad de sus propuestas con por la controversia que las mismas pueden suscitar. Propuestas arriesgadas que pocos canales se atreverían a producir/emitir.


A destacar también el humor negro, rasgo característico de su creador, y que está presente en toda esta primera temporada.

Por otro lado, resulta interesante también cómo se derrumban algunos mitos acerca de los vampiros, a la vez que se nos revelan otras costumbres suyas. De este modo, con cada capítulo sabemos un poco más de estos misteriosos seres.

Sobre los personajes y las distintas subtramas que los unen, prefiero optar por no revelaros nada, de manera que los vayáis descubriendo/conociendo vosotros mismos, en el caso de que decidáis echarle un vistazo a la serie.

Así que para finalizar, expondré de forma resumida los pros y los contras de la serie, a la espera de que llegue su segunda temporada, deseando que mantenga o supere el nivel de ésta (como con Dexter) y no decaiga como le ocurre a otras series (Prison Break, Héroes…)


Pros: la crítica hacia la xenofobia, el racismo, la hipocresía o el fanatismo religioso; el eventual gore y el tono erótico –no explícito- de los encuentros amorosos; los trabajados personajes (ya sean protagonistas o secundarios) y las diversas subtramas; el tema "Bad Things" de Jace Everett, que acompaña los curiosos créditos iniciales.

Contras: algunos huecos o cabos sueltos en la trama del asesino; el personaje de Sookie, que puede llegar a resultar muy irritante debido a sus constantes chillidos y cambios de humor (en mi caso, hay que añadirle el irremediable rechazo que me provoca la actriz Anna Paquin); que los afilados dientes de los vampiros no sean los colmillos de toda la vida, sino los incisivos (detalle puramente estético, pero que no termina de convencerme)



Valoración personal:


domingo, 11 de enero de 2009

"Firefly" (2002) - Joss Whedon




Allá por el 97, el guionista Joss Whedon creó “Buffy, la cazavampiros”, una serie juvenil centrada en una adolescente cazavampiros y sus andanzas contra las fuerzas del mal. Gustase más o gustase menos (a un servidor, según la temporada), la serie fue todo un éxito entre la audiencia más joven, extendiéndose a lo largo de 10 temporadas y concibiéndose también un posterior spin-off, “Angel”, centrado en otro de sus personajes.

No obstante, la verdadera obra magna de Whedon no llegaría hasta el 2002, año en el que vió la luz “Firefly”, una de las mejores series de ciencia-ficción de la historia de la televisión. Desgraciadamente, su productora, la Fox, no lo vió así, y tras un incesante maltrato de horarios y desorden de capítulos emitidos, el público estadounidense no respondió (así era imposible) y la serie fue cancelada antes incluso de terminar la temporada.

“Firefly” se quedó en 14 estupendos episodios, marchándose antes de tiempo y dejando a sus fieles seguidores con muchas preguntas que responder y muchos cabos sueltos que atar; y dejando a sus personajes con muchas cosas qué descubrir, muchos lugares que visitar, muchas aventuras a las que sobrevivir y sobretodo, muchas cosas que decirse.

Los fans suspiraban por un final y Whedon decidió vender los derechos de su obra a la Universal, con tal de poder llevar a cabo “Serenity”, un largometraje de dos horas con el que, de alguna manera, poder dar un cierre digno a su/nuestra querida serie. La película no respondió todas nuestras dudas, pero nos permitió despedirnos formalmente de los entrañables nueve tripulantes de “Serenity”, esa nave clase “Firefly” de la que durante 14 episodios formamos parte.

Aunque acercarse a Firefly signifique acercarse a una serie inacabada de la que desearías ver más capítulos que jamás existirán, recomiendo encarecidamente echarle un vistazo a esta estupenda mezcla de western y ciencia-ficción, y conocer de primera mano al carismático e íntegro capitán Malcom Reynolds y a su tripulación: la valiente e incorruptible Zöe, al divertido y sagaz Wash, a la dulce y pizpireta Kaylee, a la sensual y encantadora Inara, al rudo y fuerte Jayne, al sensato y leal Book, al educado y sacrificado Simon, y a la misteriosa y alocada River.



"
En el año 2500 aprox., los humanos han colonizado distintos planetas. En muchos de ellos, los más alejados, la gente vive o malvive como en el lejano oeste, mientras que en los planetas centrales, bajo la vigilia de la Alianza (China y EE.UU.), éstos disfrutan de todas las comodidades que la alta tecnología les brinda.

Malcolm Reynolds es un hombre que luchó durante la guerra contra la Alianza, pero la derrota hizo que se apartara del mundo, comprara una nave y formara una tripulación, evadiendo las leyes impuestas por la Alianza y viviendo su propia vida a bordo de su nave, con sus propias reglas y bajo su propia conducta moral. Su trabajo consiste ahora en aceptar trabajos de todo tipo, legales o ilegales, con los cuales ganarse la vida. Para ello tanto él como su tripulación deben sortear constantemente multitud de peligros, sirviendo estos para unirles más unos a otros (y finalmente, unirlos más a la nave, su verdadero y único hogar)"


La curiosa mezcla de western y ciencia-ficción funciona gracias al trabajo de Whedon en labores de guión, y también a una adecuada ambientación que nunca desentona. Las tramas son diversas y en cada capítulo ocurre una aventura distinta (a veces, similares a las del lejano oeste, como un atraco al tren, por ejemplo). A lo largo de los 14 capítulos se crean algunas subtramas muy interesantes que nos permiten saber más de los personajes. No obstante, la historia centrada en los personajes de Simon y su hermana River se podría denominar como la historia central y la más lineal de todas, aunque los capítulos pueden disfrutarse de forma independiente a ésta.

Cada personaje tiene sus debilidades y sus virtudes, y pese a las diferencias existentes entre todos, juntos forman una curiosa pero bien avenida tripulación. Al poco de conocerles, es imposible no tomarle cariño a ellos o a la nave, deseando poder estar allí y ser uno más de la Serenity, vivir sus aventuras (pese a la siempre temible presencia de los “reavers”, una raza de violentos piratas asesinos del espacio)y sus conflictos internos, celebrar tu cumpleaños en su comedor, dormir en sus ajustados pero acogedores compartimentos, etc.

La mayor baza de la serie son sus personajes y el carácter intimista que suelen tener sus episodios. Puede haber tiroteos, persecuciones entre naves o incluso duelos a espada, pero lo realmente atractivo y adictivo de Firefly son sus personajes, sus relaciones, sus secretos…
Es por ello que los capítulos con un mayor calado dramático son los que mejor se recuerdan por su intensidad, si bien en conjunto, todos son muy disfrutables y realmente entretenidos (sus 42 minutos se hacen cortísimos).

Para bien y para mal, Firefly no ha tenido la oportunidad de desgastarse ni volverse reiterativa. Sus únicos 14 episodios son pocos para cubrir nuestra ansia televisiva, pero suficientes para haber dejado huella en nuestra memoria como espectadores. Cada episodio es un pedacito de esa Firefly que no nos pueden quitar, y por eso uno disfruta de cada uno como si fuera el último, temiendo llegar al que hace catorce y dejar de ver a “Mal” y los suyos. Pero inevitablemente eso sucede y no nos queda otra que resignarnos.

Ahora Whedon está inmerso en otra serie y difícilmente volvamos a ver nuevos capítulos de “Firefly”. Alegrémonos pues de que, aunque el viaje haya sido corto, por lo menos ha sido ameno, divertido e inolvidable.


Valoración personal:

sábado, 6 de diciembre de 2008

"Deat Set" (2008) - Yann Demange



Este programa contiene escenas de violencia y lenguaje fuerte que puede herir la sensibilidad de nuestros espectadores. […] Es recomendable verla en una habitación a oscuras.


Con esta sugerente introducción se nos presenta “Dead Set”, una miniserie británica de cinco episodios que giran entorno a una pandemia zombie. Lo más curioso de todo es quiénes serán los protagonistas de esta historia y los que centrarán nuestra atención.


¿Qué ocurriría si los únicos supervivientes de una plaga zombie fueran, ni más ni menos que, los concursantes del Big Brother (aka Gran Hermano)?

Eso es lo que nos propone esta curiosa miniserie que se ha emitido en el canal E4 inglés y que, creo, ya está disponible en DVD en su país natal (aquí puede que no llegue nunca, a saber…)

En cuanto a desarrollo se refiere, Dead Set es de lo más convencional. Todo empieza con unos pocos infectados, que serán los que “poco a poco” -cuestión de horas, más o menos- irán contagiando al resto de la población. La pandemia se extenderá hasta alcanzar los estudios de un canal de tv que en esos momentos se encuentra retransmitiendo el famoso (y odioso) reality show llamado Big Brother, justo el día en el que se expulsa a uno de los concursantes.

Los seguidores del programa se agolpan alrededor de la casa, esperando la salida del concursante expulsado. Pero la llegada de unos infectados aguará la fiesta y el pánico empezará a extenderse entre los fanáticos. El gran número de personas concentradas en los exteriores de los estudios hace inevitable que la plaga se extiende con una rapidez asombrosa y pronto los infectados se cuelan dentro de los estudios, infectando a todo aquel que se cruza en su paso. Solamente los concursantes de Gran Hermano permanecen ajenos a la catástrofe, ignorando por completo la terrible tragedia que está aconteciendo al otro lado de las paredes de la casa.


Si el argumento ya de por sí os resulta bizarro, la serie en sí misma no lo es menos. Por supuesto y pese a ese punto de originalidad que es tener como protagonistas a los concursantes de Gran Hermano, el resto vienen a ser los mismos clichés de siempre del subgénero. Véase un grupo de personas encerradas en un reducido habitáculo (granja, supermercado, bar, avión, etc.) haciendo frente a una horda de zombies hambrientos.

No obstante, parte de los alicientes de esta historia residen en ese humor negro tan típicamente inglés y que está presente a lo largo de todos los episodios, con momentos de lo más irreverentes y otros, aunque por suerte pocos, bastante zafios/vulgares (me refiero a los puramente escatológicos). Hay mucha mala leche, algo de crítica hacia la televisión basura (aunque aquí los concursantes son menos zopencos de lo esperado) y sobretodo sangre y vísceras por doquier, siendo el gore uno de los platos fuertes de la miniserie.


A diferencia de una película, en una serie se puede desarrollar con mayor acierto y profundidad a los personajes. Sin embargo, aquí esto no ocurre, pues tratándose de una miniserie de tan sólo 5 capítulos, la extensión de los mismos equivale a la de una película de unas casi tres horas, por lo que además de poder visionarla del tirón, las carencias y ventajas respecto a un largometraje son más o menos las mismas. Y quizás ese sea uno de los puntos más flojos de la serie, pues al fin y al cabo los personajes responden a unos estereotipos que en mayor o menor medida pretenden reflejar el tipo de personas que participan en estos reality shows. De todas formas, su actitud frente a la amenaza zombie no difiere demasiado de la de otros personajes de otras películas de zombies. Siempre está el personaje principal que lleva la voz cantante del grupo; luego tenemos al chulito; también a su antítesis, el miedica; tampoco podía faltar el estúpido arrogante de turno que meterá la pata y pondrá en peligro a los demás, etc.


Dicho esto, lo más seguro es que si os gustan las películas de zombies, disfrutéis de lo lindo con esta miniserie. Lástima que sean tan pocos y tan cortos los episodios (todos de 25 min. excepto el episodio piloto, de 45 min. de duración), porque una vez terminada, a uno le apetece otra ración más de zombies.

Destacar sobretodo los momentos en los que los zombies observan a los concursantes a través de las pantallas de tv o los espejos-cristales; el despreciable personaje del productor y muy especialmente el desenlace final, acorde con los hechos acontecidos y uno de los más creíbles y desoladores del subgénero zombie.

No perdáis la oportunidad de echarle un vistazo a esta sangrienta y disfrutable miniserie. No es ninguna genialidad y probablemente la notoriedad alcanzada en la red esté un tanto exaltada, pero siendo la primera serie que toca el tema zombie, merece por lo menos vuestra curiosidad. Y ver sufrir a los concursantes de Gran Hermano, no tiene desperdicio.


Aquí es dejo la web oficial, aunque os aconsejo que la veáis una vez hayáis visto la serie, pues en ella hay muchas imágenes que pueden considerarse perfectamente como spoilers.


Valoración personal:


jueves, 7 de febrero de 2008

“Mundo Primitivo” (2007) - Tim Haines & Adrian Hodges

Bajo el sello de la BBC y producida por Tim Haines, responsable -entre otras series documentales- de “Caminando entre dinosaurios“, se creó esta entretenida serie de tv de seis capítulos que mezcla animales prehistóricos y agujeros en el tiempo.

Todo empieza cuando Nick Cutter, un reconocido profesor/paleontólogo de Londres, descubre una serie de anomalías temporales que permiten a seres prehistóricos pasearse por nuestros tiempos. No sabe como ocurre ni el porque, pero estos inesperados agujeros en el tiempo pueden ser un peligro si mastodónticas y feroces criaturas como los dinosaurios irrumpen en nuestra civilación y siembran el caos.

Cuando el gobierno se hace eco del descubrimiento, se crea una unidad especial comandada por el propio Cutter para que investigen el fenómeno, lo mantengan en secreto y sobretodo para que controlen cualquier intrusión que pueda ser ocasionada por estos misteriosos agujeros de gusano.

Cutter, bajo la supervisión del gobierno y cooperando con militares, reclutará a su buen amigo Stephen Hart, una especie de agerrido y atractivo aventurero que le ayudará en tan arriesgada misión. Al equipo se unirán también el joven Connor Temple, una alumno “friki” de Cutter que viene a ser una enciclopedia andante sobre dinosarios; y Abby Maitland, una joven zoóloga del zoo de Wellington.

Todos ello deberán acatar el mando de los agentes del Gobierno James Lester, un engreído chupatintas, y su mano derecha Claudia Brown, mucho más tolerante y flexible que su jefe.

Juntos intentan formar un equipo sólido capaz de afrontar la situación que se les echa encima. Las citadas anomalias temporales pueden aparecer en cualquier sitio, por lo que al mínimo indicio deben trasladarse al lugar de los hechos y comprobar si estan ante una amenaza o no.


En cada capítulo un ser de otro tiempo se cuela en nuestra época. Nuestros protagonistas deben hacer frente desde dinosaurios a enormes cocodrilos, pasando por insectos gigantes.

Esta atractiva y original (entre comillas) producción viene amenizada por unos competentes efectos especiales que intentan dar credibilidad a los seres que hacen acto de presencia en ella. Obviamente no estamos ante una superproducción cinematográfica a lo “Jurassic Park” ni televisiva a lo “Lost”, por lo que dichos fx no son impecables. De todas formas, están bien resueltos y al interactuar con humanos y escenarios reales no pegan demasiado el cantazo.


Las paradojas temporales y los enfrentamientos con criaturas de hace millones de años son la base fundamental de esta serie. Una buena mezcla de acción, drama, aventuras y ciencia-ficción con acertadas dosis de humor, hacen de ella un buen entretenimiento para amantes del género (y para los no iniciados). A los personajes se les va cogiendo cariño enseguida y con todo lo demás, resulta difícil aburrirse. Por lo que a interpretaciones se refiere, todos están correctos desempeñando su papel.


Como ya he comentado al inicio, al parecer sólo se ha emitido una temporada que consta por el momento de 6 episodios. El último, con un final inconcluso, deja las puertas abiertas a una segunda de la que aún no se tiene constancia (que yo sepa, en España no ha llegado aún)

La serie ha tenido un notable éxito en el Reino Unido. La verdad es que con el primer capítulo uno ya se engancha fácilmente a ella y el interés no decae en los cinco restantes. Si teneis oportunidad de echarle un ojo, no dudeis en hacerlo.

Modesta pero francamente entretenida.


Valoración personal: