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domingo, 9 de julio de 2017

“Baby Driver” (2017) - Edgar Wright


Sinopsis oficial: Baby (Ansel Elgort), un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de ser forzado a trabajar para un jefe de una banda criminal (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un golpe malogrado amenaza su vida, su amor y su libertad. 

Comentario:
La forzosa salida de Edgar Wright de “Ant-Man” fue un enorme bajón para todos, y no quiero ni imaginar lo que supuso para el cineasta, quien llevaba mucho tiempo implicado en el proyecto. Pero como se suele decir, cuando una puerta se cierra, otra se abre, y Wright acabó poniéndose manos a la obra con una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza: rodar una cinta de acción con persecuciones automovilísticas en la que la música fuera un componente clave. Y “Baby Driver” es el brillante resultado de esa idea.

La combinación de la música y la acción está calculada al milímetro. La precisión con la que ejecuta Wright estas trepidantes persecuciones al ritmo de las canciones que Baby, el habilidoso conductor al volante, escucha mientras conduce, es simple y llanamente espectacular. Pero no sólo las persecuciones funcionan al ritmo del compás de la música, sino también muchas otras escenas, logrando que los sonidos y las imágenes funcionen a la par, se fusionen y conformen una mezcla indivisible y fascinante.

La cinta es casi como un gran videoclip de poco menos de dos hora en el que se nos relata de la historia de un joven fuera de serie sobre las cuatro ruedas que, no obstante, no deja de ser un chico ingenuo y vulnerable. Aunque Baby sabe que lo que hace está mal, en cierto modo lo disfruta. Es su modo de vida, a pesar que no la haya elegido él. Sabe que tarde o temprano llegará el momento en el que pueda abandonar la senda del crimen. Pero salirse no es tan fácil, y las cosas se complican todavía más cuando conoce al amor de su vida.

 
Y es que “Baby Driver” es también una historia de amor. Probablemente algo irreal (o dicho de otro modo, “muy peliculera”), pero irresistiblemente cautivadora. Aunque más o menos sepamos de antemano como van a desarrollarse los acontecimientos dentro del entorno criminal creado alrededor del “chico conoce chica”, Wright se guarda un par de ases en la manga. Por un lado, rompiendo la previsibilidad de los eventos para con algunos de los personajes prototipo que emplea en la trama. De este modo, sus acciones llegan a sorprendernos y a dar un pequeño giro de guión tan inesperado como agradecido. 

Por otro lado, el final. Obviamente, no voy a desvelarlo aquí, pero sí diré que Wright evita caer en el desenlace excesivamente idílico, apostando por echarle unas gotas de realismo al asunto sin por ello sacrificar su encanto. Probablemente, incluso mejorándolo y haciéndolo algo más creíble.

“Baby Driver” se postula como una de las películas del verano. Refrescante, atrevida, imaginativa y repleta de ritmo. Con un personaje protagonista carismático, unos secundarios de lujo y un director/guionista que pisa a fondo el acelerador para dejarnos embelesados en la butaca. 


VALORACIÓN PERSONAL