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domingo, 22 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 9


Happy Death Day” (2017) – Christopher Landon

Sinopsis oficial: Una estudiante universitaria (Jessica Rothe) reconstruye el día de su asesinato reviviendo tanto los detalles cotidianos como su aterrador final hasta intentar descubrir la identidad de su asesino.

Comentario:

Revivir una y otra vez el día de tu cumpleaños podría ser divertido si lo has celebrado a lo grande y junto a tus seres queridos, pero si detestas ese día y encima resulta que un misterioso enmascarado te manda al otro barrio, puede que volver a vivir esas 24 horas y sufrir repetidamente tu asesinato no sea una experiencia especialmente agradable. Eso es lo que le ocurre a nuestra protagonista, Tree, una joven universitaria a la que el karma parece estar jugándole una muy mala pasada.

Todo lo que tiene Tree de guapa lo tiene de cretina. O al menos eso deben pensar la mayoría de los que la conocen. Probablemente, si tratara mejor a las personas que la rodean, su lista de sospechosos de querer matarla no sería tan larga. Y es que a Tree no le queda otra que intentar descubrir la identidad de su asesino antes de que vuelva a matarla por enésima vez (y a saber de qué horrible forma sucederá la próxima). Quizás resolviendo su asesinato pueda poner fin a este bucle infinito e infernal.

Landon, que nos decepcionó enormemente con su anterior trabajo, “Scouts Guide to the Zombie Apocalypse”, ofrece aquí otra vuelta de tuerca (la segunda del festival) al clásico de Harold Ramis “Atrapado en el tiempo”. La premisa de aquella, pasada por el filtro del slasher más camp, y derrochando ingenio en sus formas tanto como en su contenido. Su alto sentido del humor y de la autoparodia sirven de engranaje para que los elementos más truculentos nos saquen una amplia sonrisa a cada rato.

La construcción de un fuerte y sólido personaje principal en manos de una carismática Jessica Rothe, supone un gran aliado de cara a la empatía con el espectador, lo que ayuda sobre todo a que las salpicaduras de sentimentalismo que aborda la historia no solo no estorben, sino que funcionen sorprendentemente bien.

“Happy Death Day”  es la “Final Girls” de esta edición; el resultante cóctel explosivo de mezclar “Atrapado en el tiempo” (por su premisa), “La noche de Hallowen” (por su loco  enmascarado) y “Scream” (por su tono terrorífico/paródico). Un espectáculo terroríficamente lúdico y divertido. El tipo de película que se viene a disfrutar en un festival como el de Sitges. Eso sí, se echa en falta un poquito más de gamberra casquería, pero se lo perdonamos por dejarnos un buen mensaje final: sé buena persona.



Brigsby Bear” (2017) - Dave McCary

Sinopsis oficial: 'Brigsby Bear Adventures' es un programa de televisión infantil que tiene un solo espectador: James. Cuando el programa termina de golpe, la vida de James cambia para siempre, y éste se propone terminar la historia él mismo.

Comentario:

El cine (o la ficción en general) como vía de escape. Quizás ese sea el mensaje más evidente que deja tras de sí una de las joyitas tapadas de esta edición del festival.

La ópera primera de Dave McCary es una curiosa y enternecedora comedia sobre un treintañero que descubre el mundo real tardíamente tras pasar toda su infancia confinado en una falsa y acartonada realidad creada por sus captores.

James, nuestro protagonista, fue raptado siendo tan sólo un bebé por una pareja que deseaba criarlo como su propio hijo. Y eso es lo que hicieron. A su manera, eso sí, tratando de mantenerlo alejado del mundo exterior creando para él un submundo tejido a base de mentiras. Una de las grandes mentiras con las que creció y se educó James, fue un (falso) programa de televisión sobre las alucinantes aventuras de un oso humanoide. James adora ese programa y, cuando es rescatado de su aislamiento y devuelto a su verdadera familia, descubrir que todo era una farsa le entristece. A eso hay que añadirle la dificultad de adaptarse al nuevo mundo que se abre ante sus ojos no es fácil; a llamar papá y mamá a unos perfectos desconocidos; a descubrir que tiene una hermana.

James no guarda rencor a sus captores. Puede que no fueran sus verdaderos padres, pero todo el amor que le dieron no fue una mentira. Y para él, Brigsby sigue siendo también su héroe.

Por medio de la ficción, llevando a cabo un apasionante proyecto que termina involucrando a quienes le rodean (familia, amigos…), James logra adaptarse a su nueva vida. Una vida llena de posibilidades y maravillosas personas con las que compartir sus experiencias, sus ilusiones…

“Brigsby Bear” son cien deliciosos minutos que apuntan directamente a nuestro corazón. La ingenuidad de James nos encandila des del primer momento; nos hace reír y nos hace llorar. Nos arrastra hacia un estado emocional absolutamente catártico, como pocas películas logran hacerlo. Una película imprescindible.



68 Kill” (2017) - Trent Haaga

Sinopsis oficial: Chip y Liza son una pareja peculiar. Cuando Liza sugiere que le quiten algo de dinero a su ruin benefactor, Chip empieza a ver el lado oscuro de Liza. Ahora Chip tiene un arma, una chica en el maletero y menos de 24 horas para decidir cómo salir de este embrollo.

Comentario:

Seis meses es muy poco tiempo para conocer realmente a una persona. Ese es el tiempo que llevan saliendo Chip y Liza, una pareja de jóvenes que malviven como pueden con sus míseros trabajos (él trabajando para una compañía de limpieza de alcantarillas; ella dedicándose a la prostitución).

Viéndola a ella, una rubia explosiva, cualquiera pensaría que a Chip le ha tocado la lotería. Pero nada más lejos de la realidad. Liza tiene un “pequeño” defecto: es una sociópata de mucho cuidado. Eso es algo que Chip descubre el día que le embauca para cometer un robo en el caserón de uno de sus clientes. Ella le promete que será “Entrar y salir”, que todo saldrá bien. Desgraciadamente para él, el plan no sale según lo previsto por culpa de Liza y una testigo inesperada. A partir de ese momento, la rutinaria y tranquila vida Chip e convierte en una auténtica pesadilla, huyendo de la escena de un crimen con un fajo de billetes y una rehén no deseada, y una desquiciada Liza pisándole los talones reclamando lo que es suyo.

La ingenuidad de nuestro protagonista masculino contrasta con el desfile de mujeres dominantes y de armas tomar con las que el pobre desgraciado se cruza. Femmes fatales que lo manejan a su antojo y que le hacen la vida imposible.

La espiral de violencia que desencadenan Chip y Liza, y que arrastra a todo aquél que se cruza en su camino, convierte a “68 Kill” en una sangrienta y loquísima road movie deudora del cine más punk de los 90 (Pulp Fiction, Asesinos natos) pero sin el trasfondo ni las pretensiones estilísticas de aquél, sino mucho más cerca del mero (y gamberro) divertimento.

Aunque todo el reparto está muy cumplidor, merece la pena destacar a una deliciosamente macarra AnnaLynne McCord. Su atractivo físico y su rebosante carisma se salen de la pantalla.


viernes, 20 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 7 (Parte 1)


A Prayer Before Dawn” (2017) - Jean-Stéphane Sauvaire

Sinopsis oficial: Basada en la experiencia vivida por el británico Billy Moore, que sobrevivió a una dura experiencia en una cárcel en Tailandia convirtiéndose dentro en boxeador.

Comentario:

Hay cárceles y cárceles. No es que unos lugares destinados a acoger a todo tipo de delincuentes deban ser centros de confort, pero al menos sí deben respetar los derechos humanos de sus inquilinos. Además, muchos de estos centros penitenciarios cuentan con sus programas de rehabilitación/reinserción.

Pero existen cárceles que se encuentran entre las peores y más peligrosas del mundo. Una de ellas es la Prisión Central de Bang Kwang, en Tailandia, lugar en el que terminó el británico Billy Moore tras ser arrestado por tráfico de heroína.

Moore vivió allí un auténtico infierno, que luego relataría en su autobiografía (un compendio de sus experiencias/vivencias en las distintas cárceles por las que pasó), y que es el libro en el que se basa esta película.

Conocida como el “Hilton de Bangkok” (toda una ironía), Bang Kwang era -y es- una cárcel de máxima seguridad atestada de presos de larga condena y condenados a muerte. Construida para albergar unos 2.000-3.500 presos (la cifra varía dependiendo de la fuente consultada), entre sus paredes esa cifra se supera ampliamente, lo que hace que el agua y la comida sean insuficientes para todos e impere la ley del más fuerte. La tortura, el abuso de poder y la corrupción de los guardias hacia los presos, así como como las violaciones y los asesinatos entre los reos, son el pan de cada día. Sobrevivir para ver el siguiente amanecer puede llegar a ser una auténtica odisea. Eso si el sida o la tuberculosis no te matan antes. De ahí que el índice de suicidios también sea elevado.

En estas duras condiciones permaneció Moore durante unos años, y ya sea con mayor o menor veracidad, lo cierto es que la cinta refleja de forma muy cruda y realista las condiciones infrahumanas a las que viven sometidos los convictos, centrándose en cómo el británico intentó sobrevivir a ello refugiándose en el boxeo. La práctica de este deporte le permitió desfogarse y mantener la cabeza ocupada.

Ese duro y abofeteador realismo de Jean-Stéphane Sauvaire (Johnny Mad Dog) tras la cámara compensa de algún modo lo poco que llegamos a saber en realidad de Moore (quién es, cómo llegó a Tailandia y por qué terminó en el mundo de las drogas, etc.) y la poca información, en general, que nos aportan los escasos diálogos. Eso y una entregada y firme actuación del joven Joe Cole, al que los fan de Peaky Blinders ya tenemos calado, y al que también hemos podido ver de secundario en películas como la destacable “Green Room” (una de las sensaciones hace un par de ediciones) o el thriller submarino “Pressure”.



Stephanie” (2017) – Akiva Goldsman

Sinopsis oficial: Stephanie está sola en casa. No sabe por qué sus padres la han dejado allí, pero parece haberse acostumbrado a la situación, y es consciente de en qué momento debe esconderse para evitar la presencia amenazante que mora en las cercanías. ¿Deberíamos sufrir por ella, o quizá hay algo siniestro ocultándose tras los inocentes ojos de la niña?

Comentario:

En la filmografía de Akiva Goldsman como guionista se encuentran la cara y la cruz. Un tipo que por un lado es capaz de escribir los guiones de “Tiempo para matar” o “Cinderella Man”, y por el otro los de “Batman & Robin” o “Perdidos en el espacio”. Y si indagamos en su faceta de productor, todavía resulta más difícil hallar algo mediamente rescatable.

Sea como sea, tarde o temprano a todo guionista le pica el gusanillo de la dirección, y Goldsman lo hizo hace unos años con la regulera “Winter's Tale“, una producción que contaba con un interesante reparto (Colin Farrell, Russell Crowe, Jennifer Connelly, William Hurt) y un presupuesto de 60 millones nada desdeñable. 

Su fracaso y las nefastas críticas recibidas quizás hayan propiciado que Goldsman nos presente ahora una cinta mucho más modesta, en lo que se refiere a producción. La pretensiones ya van por otro camino, y de nuevo el guión vuelve a ser su condena.

El modo de arrancar la historia, dejando que vayamos situándonos en el contexto poco a poco, resulta bastante acertado, logrando engancharnos y mantenernos atentos a la pantalla durante sus primeros 20-25 minutos. Lamentablemente, la intriga y el misterio duran lo que uno tarda en olerse por dónde van los tiros. Y tampoco es que eso sea un obstáculo insalvable para seguir la trama con cierta curiosidad, sino que el problema reside en los sobados recursos de cinta de terror barato de los que Goldsman usa y abusa a lo largo del metraje.  A fuerza de asustarnos más que de inquitarnos, el director se entrega constantemente al efectismo puro y duro, rozando en ocasiones lo insultante.

Aunque el reducido reparto, con Anna Torv (Fringe) y Frank Grillo al frente, se esfuerce, el componente dramático nunca funciona, quedando anulado por el terror chapucero al que es sometida toda la cinta.

SITGES 2017 - Día 6 (Parte 2)


Brawl in Cell Block 99” (2017) – S. Craig Zahler

Sinopsis oficial: Bradley es un exboxeador con un matrimonio a punto de romperse que pierde su empleo como mecánico de coches. Debido a esta sensación pesimista, acaba decidiendo que su mejor opción es trabajar para un viejo amigo como traficante de drogas. Esta decisión mejorará su vida hasta que se ve envuelto en un tiroteo entre la policía y sus aliados; situación que le acaba llevando a la cárcel. Allí sus enemigos le obligarán a cometer actos de violencia.

Comentario:

“Brawl in Cell Block 99” es la constatación de esta especie de reinvención que Vince Vaughn está llevando a cabo desde hace un par de años. Vaughn, un actor que se ha labrado su carrera a base de comedias particularmente chorras, parece empeñado en dejar atrás esa imagen de cómico gamberro, apostando por otro tipo de papeles algo más serios. Un giro radical muy en la línea de Matthew McConaguey, otro actor que ha resurgido de sus propias cenizas y que ha conseguido ganarse el beneplácito del público y la crítica.

En esta ocasión, Vaughn encarna a Bradley, exboxeador que, tras ser despedido del taller mecánico por el que trabaja, decide (re)introducirse en la vida criminal para ganar dinero fácilmente. Con los años, Bradley lleva una vida cómoda, viviendo en una gran mansión junto a su esposa, de quien espera su primer hijo, Por desgracia, esa estabilidad se tuerce cuando un trabajo sale mal, y Bradley termina entre rejas.

A partir de ahí, y con la única intención de proteger a su mujer y a su hijo nonato, iniciará una escala de violencia que los llevará hasta una de las peores prisiones del territorio.

S. Craig Zahler llamó la atención con su debut “Bone Tomahawk”, un western con tintes de horror que dejó encantada a la crítica. Con este drama/thriller carcelario parece que vuelve a repetir la jugada, rodando una historia con contundencia e inusitada violencia. Sin llegar a las cotas de maestría que muchas le adjudican, lo cierto es que se trata una interesante cinta que, en cierto modo, respira el toque Cannon Films, si bien sin su encantadora ordinariez.

Por su parte, Vaughn hace de la contención una virtud, dejando que su imponente físico y su rostro hablen solos, otorgándole carácter a su personaje y también un particular carisma.


jueves, 19 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 4


Darkland” (2017) -  Fenar Ahmad

Sinopsis oficial: En Darkland, un exitoso doctor perderá a su hermano pequeño en un asalto relacionado con pandillas y abandonará su privilegiada vida para convertirse en un guerrero enmascarado con ansias de venganza.

Comentario:

Thriller de venganzas que nos llega desde Dinamarca de la mano del director danés de origen iraquí Fenar Ahmad.

La historia nos introduce en la comunidad iraquí del país, mostrando la cara y la cruz de la misma: el lado criminal de aquellos que no han sabido adaptarse y han optado por entregarse a la delincuencia (atracos a mano armada, narcotráfico, prostitución…); y el lado de aquellos que sí han sabido prosperar gracias a sus estudios, logrando una carrera y, finalmente, un buen empleo.

Los dos hermanos de la película pertenecen cada uno a un lado de la moneda. Cuando el más pequeño de los dos es asesinado por un ajuste de cuentas, el hermano mayor decide tomarse la justicia por su mano en vista de que la policía no piensa mover un dedo. A fin de cuentas, ¿a quién le importa otro (criminal) iraquí muerto?

Ahmad apuntala así su crítico mensaje hacia el racismo de su país para con sus semejantes, pero termina decantándose por el thriller puro y duro, con ciertas reminiscencias al cine de justicieros yanqui. El resultado es correcto, sin muchos aspavientos.



Hounds of Love” (2017) – Ben Young

Sinopsis oficial: Vicki Maloney es secuestrada en la calle por una pareja desequilibrada. Según va observando la dinámica de la relación, se da cuenta de que debe generar un conflicto entre ellos para sobrevivir.

Comentario:

Truculento y contundente thriller australiano que versa no tanto sobre la víctima del secuestro en sí, que también, sino sobre la “otra víctima”: la secuestradora.

La mujer, completamente anulada como persona (su bajo autoestima es evidente), obedece y se somete a los designios del hombre con el que convive, un cerdo machista que gusta de maltratarla y coaccionarla para que juntos secuestren a jovencitas con las que poder recrearse en sus perversiones sexuales.

Juntos se dedican a embaucar a esas jovencitas para llevarlas a casa y someterlas a despreciables abusos sexuales. Ambos participan en esos juegos sexuales no consentidos, si bien no tarda él en encapricharse con su última víctima, lo que despierta en ella algo más que celos. Celos que han de servir para quitarle la venda de los ojos y darse cuenta de que la persona a la que ama (o cree amar)  es un monstruo que no la quiere más que para hacer de ella su cómplice. Pero ahora los dos son monstruos que perpetran sus crímenes con impunidad. Eso sí, su unión es frágil, y de ello su aprovechará su prisionera para intentar escapar de su cautiverio.

Otra buena muestra del buen cine australiano de los últimos años.

martes, 17 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 3 (Parte II)


Wind River” (2017) – Taylor Sheridan

Sinopsis oficial: Una agente del FBI se alía con un veterano rastreador local para investigar un asesinato ocurrido en una reserva de nativos americanos.

Comentario:

Después de los elogios recibidos por los guiones de “Sicario” y la estupenda “Hell or High Water”, Taylor Sheridan se lanza a la dirección para trasladar a la gran pantalla una investigación criminal que transcurre en los fríos y nevados parajes de Wyoming. Concretamente, en Wind River, la reserva de nativos americanos que da título a la película.

La trama, que no es demasiado intrincada, progresa despacio y con buena letra, profundizando sobre todo en los personajes. Sus principales protagonistas son una joven agente del FBI procedente de Las Vegas y que anda un poco perdida sobre el terreno; y un experto rastreador/cazador que la acompañará tanto para ayudarla a encontrar al asesino de la hija de su amigo, como para desquitarse, de algún modo, de una espina clavada todavía en su corazón desde hace muchos años.

Dos personajes que tienen en común su alto sentido del deber, y que no descansarán hasta resolver el caso.

La ópera prima de Sheridan es un thriller de personajes trágico y contundente. Una película altamente recomendable, con un muy buen trabajo de Jeremy Renner en la piel de un hombre roto por dentro que intenta vivir o, mejor dicho, sobrevivir con el dolor de la pérdida de un ser querido.




Anna and the Apocalypse” (2017) – John McPhail

Sinopsis oficial: La tranquila localidad de Little Haven se ve invadida por una horda de muertos vivientes que amenazan con chafarles las fiestas navideñas. Anna y sus amigos harán frente a la amenaza con toda su energía, sobreviviendo a muñecos de nieve zombificados, salvajes despedidas de soltero y adolescentes desenfrenados.

Comentario:
 
¿Es posible hacer de una película de zombies, un musical? La respuesta es sí. De hecho, el subgénero zombie ya se ha prestado a tantas variaciones, que esta mezcla de géneros no nos ha de sorprender en lo más mínimo. Es más, el género musical en sí admite prácticamente cualquier temática que se le quiera endosar, algo que podemos comprobar sobre todo en los escenarios de los teatros (si existen musicales de “Evil Dead” y “Spider-Man”, puede existir cualquier cosa).

Desde Escocia nos llega esta co-producción entre Reino Unido-EE.UU., en la que la tranquila y rutinaria Navidad de un pueblo se ve interrumpida por un brote de no-muertos que en tan sólo una noche parece haber puesto patas arriba todo el país.

En medio de este caos repleto de violencia, destrozos, sangre y muertes por doquier, se encuentra un grupo de adolescentes intentando sobrevivir y reunirse con sus seres queridos. No es que la historia resulte novedosa, cierto, pero sí el modo que tiene el director de contárnosla, es decir, a golpe de canciones pegadizas que se van intercalando paulatinamente a lo largo del metraje.

Los segmentos musicales ayudan sobremanera al desarrollo de los personajes, y sirven de excusa para mostrar a la audiencia sus emociones, sus sentimientos para con los demás, sus anhelados deseos, sus desesperantes frustraciones, etc. Esto nos permite conocerlos y encariñarnos de ellos de un modo original y muy lúdico. Y como ya digo, en un sentido puramente musical, y sin necesidad de recurrir a demasiada parafernalia o aparatosas coreografías, la película funciona gracias a un repertorio de canciones pegadizas que invitan a la audiencia a sumarse como acompañamiento con sus palmas (o al menos eso ocurrió en la sala durante una sesión que fue una auténtica fiesta).

El espectáculo, siempre bajo ese característico humor inglés, se ameniza con unas cuantas gotas de casquería barata muy gamberra, un antagonista (vivo) de lo más estridente y unos no-muertos tan feos como graciosos.

jueves, 5 de octubre de 2017

SITGES 2017 - Día 1 (Parte 2)


“The Battleship Island” (2017) - Ryoo Seung-wan

Sinopsis oficial: Durante la época colonial japonesa, alrededor de 400 personas de Corea, que se vieron obligados a ir a la Isla Acorazado ("Isla Hashima") a extraer carbón, intentan escapar. 

Comentario:
Hace un par de años pudimos ver en el festival la comedia policiaca “Beterang”, que se convirtió en la cinta coreana más taquillera de 2015 en Corea del Sur. Este año, el director surcoreano, afincado mayormente al cine de acción y el thriller, nos trae una película muy diferente. Un filme bélico que nos sitúa en uno de los pasajes más oscuros de la historia de la Isla de Hashima, también conocida con el nombre “Isla del Acorazado” (por su forma y sus muros circundantes) al que hace referencia el título.

Hoy conocida como una isla fantasma tras quedar completamente deshabitada a mediados de los setenta, esta ínsula situada a unos pocos kilómetros de Nagasaki fue, durante años, una próspera comunidad minera, llegando a albergar, en su máximo apogeo, a unas 3.000 personas aglutinadas en un espacio de apenas medio kilómetro  convertido éste en una especie de mini ciudad amurallada.

En la década de los 40, en plena II Guerra Mundial, la isla seguía produciendo toneladas de carbón como recurso destinado al conflicto bélico. Pero a falta de mano de obra nacional debido al envío de los japoneses más capaces al campo de batalla, el gobierno de Japón decidió “reclutar” a la población china y coreana del país para que trabajara en las minas. Los que no llegaron hasta allí secuestrados o bajo coacción, lo hicieron bajo falsas promesas de un próspero futuro o de una vía de escape para regresar a sus países de origen. Y es que una vez allí, los reclutados eran tratados como esclavos bajo pésimas condiciones. Un trato infrahumano que se llegó a cobrar la vida de centenares de esos  trabajadores, bien por desnutrición, bien por enfermedades o accidentes en el interior de las minas (los escapes –y consiguiente intoxicación- de gas y las explosiones eran habituales), o bien por intentos de fuga frustrados.

En este contexto, el director centra el foco de atención, obviamente, en sus compatriotas coreanos, dejando a un lado el trato a los trabajadores chinos y remarcando sobre todo la crueldad de unos japoneses a los que la derrota en la guerra parecía echárseles encima cada vez con mayor claridad.

Para ilustrar los horrores de la guerra vividos en aquella isla, Seung-wan centra su ficción en tres personajes muy distintos: un pícaro músico padre de una niña pequeña a la que intentará cuidar y proteger por encima de todo, un gángster fanfarrón pero con un corazón noble, y un espía infiltrado cuya misión es rescatar a un importante prisionero miembro clave de la Independencia coreana. Las vidas de estos tres hombres convergerán en un enclave infernal, y aún con objetivos inicialmente distintos y egoístas, finalmente harán frente común para luchar contra el opresora enemigo. Sobrevivir y alcanzar la ansiada libertad será, en última instancia, lo único que de veras importará.

Aún a tres bandas, la historia hace especial hincapié en la figura del padre protagonista, al que interpreta el actor Hwang Jung-min, quien ya ha trabajado con el director en un par de ocasiones. Esto es así puesto que su historia es la que tiene mayores posibilidades dramáticas dentro de la trama. Y éstas, por supuesto, se explotan debidamente a lo largo del metraje y, sobre todo, en el desenlace. 

Quizás eso deje al resto de personajes algo más desdibujados, especialmente el personaje que interpreta la actriz Jung-hyun Lee, al que podía haber sacado más jugo de cara al inhumano trato como “objetos sexuales” que recibían las mujeres en la isla.

De todos modos, las diversas historias funcionan en su conjunto, y el apogeo final, con los coreanos tratando de huir de su cautiverio, proporciona los dosis de épica que se le pide a la cinta. En ese aspecto, el director se muestra especialmente hábil, rodando las secuencias con dinamismo y gran fuerza visual, culminando esos últimos minutos de forma realmente espectacular y emocionante. 

Cabe mencionar que en el festival se ha proyecto la versión “Director’s Cut”, que suma unos 20 minutos a la ya de por sí extensa (si bien llevadera) duración de la cinta. 

SITGES 2017 – Día 1 (Parte 1)


“The Shape of Water” (2017) Guillermo del Toro

Sinopsis oficial: Elisa (Sally Hawkins) es una joven muda que trabaja como chica de la limpieza en un laboratorio en 1963, en plena Guerra Fría, donde se enamorará de un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido. 

Comentario:
El director mexicano sigue obsequiándonos con su cine fantástico más personal. En esta ocasión, nos trae una imposible historia de amor entre una chica común y corriente (salvo por su particular mudez) y un ser que parece salido de los clásicos en blanco y negro de la Universal (el propio director reconoce las referencias implícitas a “Creature from the Black Lagoon”). Podríamos hablar de la clásica historia de amor entre la bella y la bestia, sólo que en esta ocasión la bella está muy alejada de las princesas de esos cuentos, así como el monstruo tampoco está destino a convertirse, en el desenlace, en un apuesto galán humano, cuál hechizo de magia.

Aquí el cuento es muy diferente. Se trata de dos almas solitarias cuyos caminos el destino ha querido cruzar. Una chica ordinaria que encuentra en un ser anfibio el compañero ideal, su alma gemela,  la persona a la que abrirle su corazón y con la que romper las cadenas de la soledad. Pero no sólo de amor romántico vive uno, y el director (que aquí ejerce en solitario de guionista) se atreve a ir un paso más allá: al plano físico al que pocos se molestarían siquiera a  insinuar. Obviamente, no hay nada excesivamente explícito que pueda perturbar a las mentes más sensibles, pero el contenido sexual de la historia es palpable, directo y sin tapujos. Un aplauso por romper con esos tabúes.

Pero como todo cuento de fantasía que se precie, debe haber también un villano, y es en éste dónde se encuentra al verdadero monstruo de la película. Un individuo que atesora algunos de los atributos más despreciables del ser humano (racismo, machismo, arrogancia…) y que sirve a del Toro para dotar a su historia de un contenido mucho más crítico (a nivel antropológico y sociológico) que de costumbre.

Aunque el discurrir de la trama sea inevitablemente predecible, lo cierto es que la carta de amor al cine (fantástico, musical…; aquí tiene cabida de todo) que derrocha toda la obra es tan deliciosa y magnética que resulta imposible ponerle siquiera la mínima pega. La ambientación juega muchísimo a su favor, por supuesto, así como toda la cinefilia que impregnan sus 119 minutos, pero es sobre todo en el reparto (del primero al último) donde se remata el triunfo de la cinta.


Para los amantes de las historias de amor poco convencionales, para los amantes del fantástico y del cine en general, “The Shape of Water” es todo un regalo de parte de alguien tan enamorado del género como cualquiera de nosotros.

viernes, 5 de febrero de 2016

“The Revenant” (2015) - Alejandro González Iñárritu



Año 1823. En las profundidades de la América salvaje, el explorador Hugh Glass (Leonardo DiCaprio) participa junto a su hijo mestizo Hawk en una expedición de tramperos que recolecta pieles. Tras ser atacados por los nativos, los tramperos inician el camino de regreso a casa. Por desgracia, durante el trayecto, Glass resulta gravemente herido después de ser atacado por un oso y abandonado a su suerte por un traicionero miembro del grupo, John Fitzgerald (Tom Hardy). Con el anhelo de la venganza como única meta, Glass regresará de entre los muertos para dar caza al repugnante traidor, atravesando territorio hostil con la muerte pisándole los talones a cada paso.


Comentario: Western y venganza. Dos palabras que en los últimos tiempo parecen ir bien cogidas de la mano. Sirvan de ejemplo películas como “Seraphim Falls”, “Django Unchained” o las no tan conocidas (por no haberse estrenado comercialmente en España) “The Salvation”, “Sweet Vengeance (Sweetwater)” o la especialmente recomendable “The Dark Valley” (una co-producción austro-alemana protagonizada por el británico Sam Riley). 

El leitmotiv de la venganza, muy trillado ya en géneros como el thriller, parece haber encontrado una segunda casa en el western; género que, gracias a Dios, se niega a desaparecer. Desde luego, la producción del llamado aquí “cine del oeste” es minoritaria si la comparamos con sus años de esplendor (que concluyeron con la llegada de la década de los 70), pero que se siga pisando ese terreno con un puñado de películas al año, y algunas de éstas consigan tener cierta o bastante relevancia /visibilidad (sobre todo si son cineastas como Tarantino quienes nos las traen), es muy de agradecer. Sobre todo para un confeso amante del género como es un servidor.

Así que después de exaltar las virtudes de los odiosos deTarantino, hoy me toca hacer lo propio con el trampero Hugh Glass de Iñárritu, interpretado éste por un descomunal Leonardo DiCaprio que, de nuevo, vuelve a reclamar el Oscar que la academia lleva años negándole (a saber por qué). Un DiCaprio que da la impresión de haber sufrido tanto con el rodaje como su propio personaje en su arduo periplo hacia la venganza, ese abrasador deseo que le impide dejarse caer rendido en los brazos de La Parca.

Pero para mi, rendirse a las bondades de un film como “The Revenant” resulta fácil. Sus remarcables aspectos meramente técnicos, como su impecable fotografía o su edición de sonido, son absolutamente cautivadores. A eso se le une la poderosa dirección de Iñárritu, con sus virtuosos planos secuencia (a veces visualmente desgarradores) e implacables giros de cámara de 360 grados.

Es cierto que algunos la han acusado de ser una cinta contemplativa y pretenciosa, hasta el punto de compararla con el cine de Malick. No voy a negar cierta veracidad en esas afirmaciones, si bien no creo que eso llegue a perjudicar excesivamente el rigor narrativo que imprime Iñárritu en su propuesta. Por otro lado, el cineasta jamás olvida la historia que tiene entre manos, mientras que Malick parece siempre más empeñado en recrearse y regocijarse en la belleza de cada maldito plano que rueda, que  interesado en contarnos algo. La verdad, siempre he creído firmemente que si quieres filmar poesía en movimiento y hacer planos para enmarcar, mejor estrena tu película en un museo en vez de una sala de cine.

Pero como iba diciendo, bajo mi juicio, Iñárritu consigue posicionar sus pretensiones al mismo nivel que los resultados conseguidos, una empresa no siempre fácil de alcanzar. De modo que esos aires dan contundencia al relato, a la crudeza casi palpable de los acontecimientos, al sufrido y flemático periplo de Glass por consumar su deseo de venganza, a la tortura no sólo física sino también psicológica a la que le someten los recuerdos, etc.

Si acaso, consideraría algo adverso el uso recurrente de los sueños oníricos, producto éstos, en ocasiones del dolor, en ocasiones de la convalecencia del protagonista. Quitando esos momentos algo ornamentales, y también algunos minutos por aquí y por allá (¡qué obsesión con estirar tanto el metraje!), “The Revenant” funciona admirablemente bien, y reafirma el buen estado de salud del que goza todavía estee género superviviente. 

Por cierto, mención especial a Tom Hardy, porque no hay héroe sin villano, y su John Fitzgerald es la codicia y el egoísmo personificados. 


 VALORACIÓN PERSONAL

lunes, 30 de noviembre de 2015

“El puente de los espías” (2015) – Steven Spielberg



Sinopsis: James Donovan (Tom Hanks) , un abogado de Brooklyn especializado en la reclamación de seguros , se ve súbitamente inmerso en las entrañas de la Guerra Fría cuando la CIA le confiere la difícil misión de negociar la liberación de un piloto americano (Austin Stowell) capturado por la Unión Soviética.

Tras acercarnos a la figura de Abraham Lincoln, uno de los hombres clave en la historia de América, Spielberg pega un salto de varias décadas para de nuevo sumergirse en política con una historia, esos sí, mucho menos densa y más evocada al buenrollismo que al elocuente dramatismo. Lo que no quita que, más allá de sus amables intenciones y su happy ending, sea un sólido y crítico drama político.

Una cinta que nos acerca a los albores de la Guerra Fría, cuando las tensiones entre EE.UU. y la Unión Soviética estaban a flor de piel, y el mínimo paso en falso podía significar una abierta declaración de guerra.

Uno de los momentos más calientes del conflicto se produce cuando el FBI arresta a un presunto espía soviético, Rudolf Abel, y lo recluye en una prisión federal a la espera de juicio.

Con tal de dar una imagen de respetable rectitud procesal, deciden concederle al acusado la oportunidad de ser defendido por un abogado de intachable reputación. Una mera pantomima para deshacerse del problema con el beneplácito del público y con la conciencia tranquila. Pero con lo que no cuentan ni el Gobierno, ni el FBI ni la CIA, que anda detrás de todo lo que tenga que ver con el espionaje (interno o ajeno), el elegido para afrontar semejante encargo, James B. Donovan, es un hombre íntegro de los pies a la cabeza. Un abogado que cree firmemente en la ley y la justicia, y que está dispuesto a ejercer sus funciones con toda la legitimidad y dignidad que considera afines a su oficio. Aunque ello le suponga miradas de rechazo y profundo desprecio entre sus propios compatriotas. Y es que defender a un espía ruso no es, precisamente, una bendición. No obstante, es un reto que Donovan decide aceptar y llevar a cabo sean cuales sean las consecuencias, asumiendo los riesgos del mismo; riesgos que afectan no sólo a su imagen pública o a su posición dentro del bufete, sino también al bienestar de su familia, a quienes sus decisiones afectan directamente y pueden ponerles en el punto de mira de miles de estadounidenses enfurecidos. Y es que sólo hay algo peor para un estadounidense que un comunista, y es un traidor (o lo que ellos consideren como tal).

De este modo, y sin comerlo ni beberlo, Donovan se convierte en el gran héroe americano que nadie querría ser. Porque su integridad profesional y su inquebrantable rectitud ética y moral son la base de sus acciones y lo que le lleva de Brooklyn al corazón de una Alemania en plena construcción del muro de Berlín. Y todo para negociar, sin el amparo oficial de su propio gobierno (si algo sale mal, se queda solo), el intercambio de prisioneros entre dos naciones al borde de la guerra. Un proceso en el que está en juego no sólo su pellejo y la vida de dos hombres (y de un tercero que entra inesperadamente en escena), sino también de millones de personas; las vidas de los ciudadanos estadounidenses y rusos que viven con temor el día a día ajenos a los acontecimientos que se están produciendo en la sombra.


Sin duda, una época oscura a la que esta cinta pretende volcar un rayo de luz y esperanza, contándonos la historia verídica de James Donovan, un hombre de familia que lo arriesgó todo para hacer lo que creía correcto, más allá de los intereses políticos de su país o de sus propias creencias e ideologías. Un hombre al que da vida espléndidamente (no podía ser de otro modo) Tom Hanks en su cuarta colaboración con el Steven Spielberg.

Un relato humanista en el que el cineasta demuestra, una vez más, sentirse muy a gusto. El tipo de película plagada de buenas intenciones que el director sabe sacar adelante sin la pesadez de la moralina de la que otros hacen uso (y abuso). No hay más que echar un vistazo a “War Horse”, otra muestra de buen cine que quizás nunca llegue a apreciarse como realmente merece.


La dupla Spielberg-Hanks, garantía de calidad.
 No deja un poso tras su visionado como otras películas del cineasta.




Valoración personal: 

sábado, 15 de agosto de 2015

"Extinction" (2015) - Miguel Ángel Vivas


Sinopsis: La película nos sitúa nueve años después de que una infección convirtiera a gran parte de la humanidad en criaturas salvajes y hambrientas de carne humana. Jack y su hija pequeña Lu sobreviven en aparente tranquilidad en Harmony, un pequeño pueblo del que son los únicos residentes junto a su vecino Patrick, con quién evitan tener cualquier contacto. En el pasado, algo terrible ocurrió entre Jack y Patrick, y aún hoy, pese a las circunstancias, un odio profundo persiste entre ellos. Pero cuando las criaturas vuelvan a aparecer, Patrick y Jack deberán dejar a un lado el rencor para poder sobrevivir.

La “moda zombie” que estamos viviendo desde hace ya algunos años parece haberse asentado con bastante solidez. Cine, tv y literatura siguen alimentándose de estos veteranos monstruos para disfrute del buen aficionado. Claro que no es oro todo lo que reluce, o más bien no es muerto viviente todo lo que huele a podrido, y de entre la ingente cantidad de productos y producciones que nos echan a los ojos,  hay que saber discernir entre lo bueno, lo medianamente decente y la morralla. Y dentro de un subgénero tan explotado como es éste, todavía más difícil resulta encontrar un atisbo de originalidad.
En lo que a literatura se refiere, siempre es bienvenida alguna referencia cercana o recomendación de alguien en cuyo criterio tienes cierta confianza. Así que cuando me recomendaron la lectura de “Y pese a todo” de Juan de Dios Garduño, no me lo pensé dos veces. Y bien que hice, porque resultó ser un agradecido soplo de aire fresco dentro del género de terror. Una lectura muy amena que explora la temática desde una perspectiva postapocalíptica, y aportando alguna que otra novedad a la iconografía zombie. Pero eso sí, centrándose en la vertiente dramática y la relación de amistad-odio que enfrenta los dos personajes protagonistas y no tanto en la presencia de los monstruosos seres que les acechan. Un cuento de terror deudor del mejor Stephen King (referencia que el propio autor admite).

Quizás por eso cuando supe de su adaptación a la gran pantalla crucé los dedos para que el equipo implicado supiera estar a la altura de las circunstancias. Y ahora, una vez vista, puedo afirmar que pese a que  los primeros avances presagiaban lo peor, lo cierto es que el resultado se podría considerar moderadamente satisfactorio. De todos modos, se trata de esos incontables casos en los que la novela sigue siendo mejor que la película, por lo que recomiendo encarecidamente su lectura.

A grandes rasgos, la película dirigida por Miguel Ángel Vivas (Secuestrado) deviene en una adaptación bastante fiel al material original. Al menos en lo esencial, es decir, en la caracterización de los personajes y la tensa relación que mantienen, así como en la mayor parte de los acontecimientos clave de la historia que harán que se replanteen ese viejo y corrosivo rencor que les distancia. 

Los guionistas, el propio Vivas junto a Alberto Marini (Mientras duermes), remarcan en todo momento  el carácter dramático de la historia, atribuyéndole esas pinceladas de terror que luego desembocarán en el frenético y feroz clímax final, momento en que la cinta acaricia al lado más survival y terrorífico de la obra de Garduño.


El bien medido uso de flashbacks permite sumergirnos a cuenta gotas en las razones que motivan el odio entre Patrick y Jack sin necesidad de ofrecer mayores explicaciones. Lo justo y necesario para deducir el conflicto que les atañe y comprender las razones que hay detrás de sus actos a lo largo de la cinta.

Por el contrario, algunos cambios introducidos con respecto al personaje que interpreta la española Clara Lago denotan la intención de sus responsables de otorgarle a la historia un punto más buenrollista y esperanzador  de cara al espectador. Lo que a su vez convierte a su personaje en un elemento bastante prescindible dada su escasa aportación a la trama.

En lo que respecta a las actuaciones, el trío protagonista realiza una labor bastante correcta, sin que ninguno de ellos destaque especialmente. 

Técnicamente, se nota que estamos ante una producción de presupuesto ajustado, por lo que se agradece que, infografía escénica aparte, durante la mayor parte del tiempo los monstruos sean extras caracterizados  para la ocasión y no monigotes digitales, a fin de atribuirle la mayor credibilidad posible al hostil depredador. Por lo demás, la historia no necesita tampoco de grandes alardes en materia de efectos, salvo en escenas muy puntuales, por lo que el invernal y limitado escenario en el que se desarrollan los acontecimientos es más que suficiente para llevar la propuesta a buen puerto.
En definitiva, una cinta apta para al buen aficionado y una decente adaptación.

P.D.: Atención al guiño a “En las montañas de la locura” de H.P. Lovecraft. ¿La veremos algún día adaptada al cine? Soñar es gratis.


La ambientación. La tensa relación entre los dos protagonistas adultos.

 
En comparación con la novela, la película se siente muy inferior. 




Valoración personal: