martes, 7 de octubre de 2014

Sitges 2014 - Día 2: Venganzas nórdicas, zombies de cuatro patas y asesinos en el bosque


In Order of Dissapearence

El día en el que a Nils, un hombre trabajador y un ciudadano ejemplar de la comunidad, le comunican que su hijo ha muerto de sobredosis, se mundo se viene abajo. Convencido de que no ha sido una muerte accidental sino que alguien le ha asesinado, Nils se embarcará en la búsqueda de los culpables para hacerles pagar su crimen.

Podría servir perfectamente de argumento/excusa para una quinta entrega de la saga “Taken”, con Liam Neeson repartiendo estopa de nuevo a un hatajo de maleantes. Pero este film noruego protagonizado por Stellan Skarsgård va por otros derroteros, tomando un enfoque igualmente agresivo pero mucho más cómico o, mejor dicho, paródico.

Nils no se detiene ante nada cuando pone en marcha la caza de los asesinos de su hijo, pero sus actos tendrán consecuencias inimaginables, desencadenando sin pretenderlo una guerra entre bandas de narcotraficantes. Poco a poco, las muertes se irán sucediendo (simpático detalle la aparición de la “esquela” en pantalla) en una trágica espiral de violencia que sólo puede terminar como el rosario de la aurora. Y todo ello salpicado con unas deliciosas notas de humor negro que hacen de “In Order of Dissapearance” un placentero thriller gangsteril.


Dead Snow 2 y Zombieavers


Doble sesión en el Auditori, con la sala hasta los topes y dispuestos a disfrutar de estas dos gamberradas.

De la primera se encarga Tommy Wirkola con la secuela de su simpática Dead Snow y que empieza justo dónde acaba aquella, con el único superviviente de la matanza huyendo desesperadamente -y con un brazo menos- de sus perseguidores.

Wirkola lleva esta continuación a un nuevo e insano nivel de locura, volviéndola mucho más hilarante, salvaje y sangrienta que su predecesora. Con un protagonista deudor del Devon Sawa de “El diablo metió la mano”, y un trío de frikis autoproclamados cazadores de zombies, se libra una última y descacharrante batalla contra el temible ejército de zombies nazis.

Más presupuesto, mejor dirigida y con mucha más casquería con la única y sana intención de arrancarnos unas cuantas carcajadas, cosa que consigue de sobras.

Ese mismo objetivo persigue “Zombievers”, que sube el listón en cuanto a combinaciones absurdas e imposibles dentro del subgénero zombie. Y es que en esta ocasión los no-muertos son castores. Sí, esos peludos roedores que construyen sus hogares en ríos o arroyos. Y un grupo de amigos que han ido a pasar el fin de semana en una cabaña en un  lugar remoto serán sus inocentes víctimas.

El encanto de esta gamberrada reside precisamente en la cutrez de sus efectos (cada aparición de los castores provoca irremediablemente la risa) y su barata casquería. Amén de lo absurdo de su premisa y de su no menos absurdo desarrollo. Sus mayores pecados, no obstante, son el exceso de banales diálogos entre los jóvenes protagonistas (sus enredos amorosos nos importan un bledo; lo que queremos es ver cómo caen presas bajo las garras de los castores zombies) y que al director se le vea demasiado el plumero intentando construir una mala película a propósito (consciente de que es la única forma que tiene de que le funcione el invento). Y es que Zombieavers es de esa clase de malas películas que precisamente por serlo nos divierten. Quizás su perseguida casposidad resulte demasiado impostada, pero al fin es lo que termina salvándola.





Cub (Welp)

Y por último, una de las películas que más curiosidad despertaba en mi y, sin duda, la primera gran decepción del Festival.

Los protagonistas son un grupo de boy scouts que van a pasar el fin de semana en el bosque junto a sus monitores. Un bosque en el que descubrirán que a veces las leyendas urbanas no son siempre patrañas o meros cuentos para asustar a los niños.

Sam, nuestro joven protagonista, lo tiene muy claro. Explorando por el bosque se ha encontrado  con una extraña casa en un árbol, hogar al parecer de un misterioso niño salvaje que se dedica, al principio, a hurtar objetos de los campistas. Por desgracia, nadie hace caso de las advertencias de Sam, algo que no tardarán mucho en lamentar.

Cub  tiene un arranque realmente prometedor, pero no pasa de ahí… Lo que viene a continuación no es más que casquería gratuita sin ninguna historia que la sustente. No sabemos nada del “traumatizado” (eso nos dicen) protagonista, por lo que de cara al desenlace, cuesta creerse el irrisorio giro final que el guionista nos encasqueta. Y es que no tenemos nada a lo que agarrarnos que lo justifique. El villano o villanos hacen del bosque su coto de caza, por lo que el conjunto de trampas que esparcen en él son imaginativas y dan lugar a alguna que otra muerte impactante. Pero eso no es suficiente para un filme en líneas generales aburrido y del que poco hay que rescatar más que alguna escena aislada.


1 comentario:

Machete dijo...

Nadie hubiera pensado que un señor tan mayor (Stellan) sería capaz de acabar con toda una banda de mafiosos, muy agradable y risible film noruego. Y grande Bruno Ganz.

Nunca unos zombies con uniforme habían sido tan salvajes tan solo con sus puños. Brutalmente divertida.
Ya pintaba bastante casposa, visto lo visto, no andamos lejos de los grillos navajeros.

¿Solo dos cabezas a Cub? Te doblo la 'apuesta'. Sorpresón de los buenos el primer día, eso es empezar con buen pie.