lunes, 26 de septiembre de 2011

Primer concurso DoctorTrade

Primer concurso Doctortrade

Tal como os anunciaba la semana pasada, Amazing Movies colabora desde ahora con Doctortrade para ofreceros jugosas ofertas y atractivos regalos que sirvan para satisfacer esos caprichos consumistas que de vez en cuando a todos nos asaltan. Y ello sin que vuestros bolsillos se resientan en exceso.

Por ello, qué mejor que empezar dicha colaboración con un concurso:

Desde la web de Doctortrade, todos los días se sortea un producto de segunda mano (un libro, un DVD, un BluRay, un videojuego...). Cualquier persona puede participar, elegir el producto que quiera... y sólo con twittear o compartir en su muro de Facebook el producto que desea llevarse a casa entrará directamente en el sorteo. ¿Fácil, no?

Si tenéis alguna duda, podéis encontrar más información aquí: http://www.doctortrade.com/lp-dt-regala.html

De los artículos que entran en la promoción, podríamos destacar el Dvd de “La caja 507”. Es un buen momento para recuperar esta película de Enrique Urbizu ahora que se proyecta en nuestras salas su último trabajo, “No habrá paz para los malvados”.

Para los amantes del cine de Kurosawa, hay un pack de tres películas que quizás les resulte sugerente. O para los que aún no se hayan iniciado en esa magnífica serie que es “Dexter”, ahora pueden hacerlo empezando por la primera temporada.

En fin… tenéis mucho dónde escoger. Pero eso sí, daros prisa porque la promoción termina el 31 de este mes de septiembre.


Saludos y suerte!

jueves, 22 de septiembre de 2011

“No habrá paz para los malvados” (2011) - Enrique Urbizu

critica No habrá paz para los malvados 2011 Enrique Urbizu
Prácticamente cada año estamos teniendo unas cuantas películas patrias que destacan por encima del resto de producción nacional. Películas arropadas por la crítica que aterrizan en nuestras carteleras con buena publicidad, buenas críticas y, de vez en cuando y si las fechas lo permiten, también con unos cuantos halagos y aplausos recibidos en festivales de cine (lo que siempre ayuda a captar la atención de los medios y a atraer al espectador de a pie a las salas)

Hace un par de años una de esas películas fue “Celda 211” de Daniel Monzón, cinta que luego fue generosamente premiada en los Goya (ocho estatuillas, nada menos, y algunas de ellas –no todas- más que merecidas). Este año la destacada, por unanimidad, está siendo “No habrá paz para los malvados”, dirigida por el bilbaíno Enrique Urbizu y protagonizada por José Coronado en su tercera colaboración juntos tras “La caja 507” y “La vida mancha”.

La historia transcurre en Madrid, en una fecha indeterminada a principios del s.XXI. Borracho y de camino a casa, el inspector de policía Santos Trinidad (José Coronado) decide hacer una parada en un club de alterne para tomarse la última copa. Debido a su embriaguez y a su mal carácter, Santos termina viéndose involucrado en un triple asesinato. Para mayor desgracia, un testigo de lo ocurrido logra escapar con vida del lugar. Temiendo que pueda incriminarlo, el inspector decide emprender una investigación destinada a localizar y a eliminar al testigo. A medida que va estrechando el cerco sobre su presa, Santos va descubriendo una trama conspiratoria de mayores magnitudes…

Mientras tanto, la juez Chacón (Helena Miquel), encargada de la investigación del triple crimen, avanza meticulosamente en la búsqueda del asesino con la ayuda del agente Leiva (Juanjo Artero), viejo conocido de Santos.

Tras ocho años de silencio (si no contamos el episodio para Películas para no dormir), Enrique Urbizu estrena en nuestra cartelera su último trabajo como director y co-guionista, después de recibir una entusiasta acogida en el presente Festival de Cine de San Sebastián, donde compite en Sección Oficial por la Concha de Oro.

Aunque se trate de un tipo de película no muy frecuente en nuestra industria, tampoco nos resulta del todo desconocida. Y es que “No habrá paz para los malvados” es un thriller policiaco que bebe mucho del cine negro en la composición de sus personajes y ambientes, y en la estructura y desarrollo de la trama.

Nuestro principal protagonista es Santos Trinidad, un policía fracasado en lo profesional y en lo personal, entregado a la bebida y de vuelta de todo, que una mala noche (de tantas) comete el error de asesinar a sangre fría a tres personas. El segundo error que comete aquella noche, y que desencadenará los hechos posteriores, es que se le escape con vida un testigo ocular del crimen. En ese preciso instante, cuando toda moralidad y ética posibles ya han sido violadas, a Santos no le queda más remedio que mantenerse al margen de la ley para dar caza a su posible delator. En el transcurso de su particular investigación, se da cuenta que el individuo al que persigue no es un simple delincuente como los tipos a los que dejado tiesos horas antes. Avanzando en sus pesquisas, descubre que hay algo mucho más gordo detrás, y probablemente él sea el único que pueda evitar un mal mayor…


La trama se bifurca, pues, en dos flancos: por un lado, seguimos a Santos en el transcurso de esa investigación, descubriendo así, a medida que ésta progresa, la identidad e intenciones del testigo al que el inspector persigue tan concienzudamente; por otro lado, tenemos a la juez Chacón y a su ayudante yendo tras la pista del responsable de los tres asesinados en el prostíbulo, algo a lo que en un principio parece ser achacable a una ajuste de cuentas entre bandas (dos de las víctimas no es que fueran hermanitas de la caridad, precisamente) Y a medida que estos últimos le van pisando los talones a Santos, éste se va acercando cada vez más a su presa, desvelándose -y desvelándonos- el complot que se tiene entre manos.

De este modo, Urbizu consigue mantener en vilo al espectador por partida doble y durante prácticamente todo el metraje. Y es que estamos ante una de esas cintas en las que se nos exige estar bien atentos a todo lo ocurre en pantalla, sin perder detalle de las pistas que nos van soltando y de los nombres de personajes que se van citando continuamente.

Pese a poseer ritmo un tanto lento (y que no necesariamente debe traducirse como aburrido), el desarrollo de la historia logra mantener el tipo tirando de intriga y de protagonista. Y quizás la dirección peque de falta de intensidad (Urbizu sigue arrastrando esa frialdad que ya le caracterizó en “La caja 507”, y se echa de menos algo más de garra más allá de la presente en las –pocas pero suficientes- escenas de acción), pero queda compensada por una trama muy bien hilvanada y por un personaje, Santo Trinidad (el nombre ya es pegadizo), con muchos más matices de lo aparente.

José Coronado, actor que, reconozco, nunca ha sido santo de mi devoción (y que según parece, lleva unos años reinventándose y resurgiendo de sus propias cenizas cuál Ave Fénix), asume el rol del inspector con suma convicción y contención, sin estridencias de ningún tipo ni excesiva chulería, algo que resulta característico en este tipo de personajes y que en este caso podría haber sido contraproducente. Y es que Santos Trinidad no es exactamente un antihéroe, aunque siga un camino cercano al de la redención. No es tampoco una persona agradable, pero eso él ya lo sabe. Es más, Santos es muy consciente del tipo de policía en el que se ha convertido, y de hecho se avergüenza de ello (cierta conversación en un bar nos lo revela), aún sin interés por ponerle remedio. Es de esos tipos que en pantalla nos atraen, aunque en la vida real quizás no quisiéramos tener nada que ver con ellos.


Santos camina entre el bien y el mal, poniendo a prueba sus límites y tanteando constantemente a la suerte, y aún así –o precisamente por ello- empatizamos con él y nos hacemos cargo de su tristeza, de su desgana, de su rabia contenida… De él quisiéramos saber más y pronto, pero Urbizu se resiste a soltarnos datos suficientes si no es a cuentagotas y dejando muchas dudas por medio, quizás para que no empaticemos demasiado pronto…

Ni esta película ni este tipo de personajes abundan en nuestro cine, pero no es menos cierto que todos ellos responden a estereotipos sobradamente conocidos dentro de este y de todos los géneros que abarca Urbizu en “No habrá paz para los malvados” (título, por cierto, sacado de un versículo de la Biblia: No habrá paz, dijo mi Dios, para los malvados). Desde Santos hasta su joven y fiel compañero (ese que siempre te cubre las espaldas hagas lo que hagas) encarnado por el televisivo Rodolfo Sancho, pasando por la implacable juez Chacón (una forzada y muy poco creíble Helena Miquel, una cantante –de agradable voz- que pretende ser actriz) o el conjunto de chusma que se dan cita aquí (proxenetas, traficantes, borrachos, drogadictos, terroristas…), cumplen con unos roles estándar. De ahí que incluso el propio Santos se permita alguna que otra licencia “películera” (el chascarrillo “Rock’n’Roll” sobraba un poco…)

Pero estos estereotipos, convenientemente ubicados dentro de un contexto patrio, es decir, con su pertinente transmutación cañí (por llamarla de alguna forma), son probablemente lo peor que podamos decir de esta película, ya que por lo demás, está muy bien armada; un thriller seco, turbio y, en última instancia, amargo. Quizás demasiado inflado, como ya suele ocurrir en estas ocasiones, por la crítica y la prensa, pero que no por ello deja de ser una propuesta recomendable para ese público ávido por ver buenos thrillers.

Además subyace, bajo ese manto de crimen y miseria urbana, una palpable crítica hacia aspectos socio-políticos que nos tocan de cerca, aunque no estemos hablando de una película marcadamente política (todo lo contrario). Digamos que pone la puntilla en la dejadez o simple ineficacia (amén de la corrupción) de nuestros departamentos de justicia, convirtiendo un hecho real (el 11M) en mera –pero plausible, por razones obvias- ficción. Y eso, seguramente, incomode a más de uno.




Valoración personal:

BLUE LIPS, un nuevo proyecto de cine español busca director

BLUE LIPS, un nuevo proyecto de cine español busca director

BLUE LIPS es nuevo proyecto cinematográfico de la productora navarra Cronopia Films, y está formado por un grupo de jóvenes cineastas. La película, que se rodará el próximo año, contará 6 historias que transcurren en 6 ciudades y que serán filmadas por 6 directores distintos.

El largometraje cuenta actualmente con cinco directores: el español Álvaro Ron, que se encargará del rodaje en Roma, los directores argentinos Daniela De Carlo, Julieta Lima y Martín Mouriño, y el peruano Nobuo Shima. Y aquí viene lo que, creo, puede ser de vuestro interés: se busca a un sexto director residente en España.

Con la página web que nace hoy, www.bluelipsthemovie.com, se abre al público la convocatoria con la que se pretende encontrar a ese sexto director del filme. Los participantes de este concurso cuentan con dos meses de plazo, hasta el próximo 30 de noviembre, para hacer llegar, mediante la página web, su propio vídeo‐ currículum en donde se detallarán sus experiencias tras la cámara. Las bases del concurso se encuentran en la misma página web.

Blue Lips es un proyecto vivo, participativo y en constante movimiento, ya que se pretende que la elaboración de la película vaya de la mano de los usuarios de la web y de las redes sociales como el Facebook y Twitter. Se trata de una página web muy intuitiva donde se va a colgar la información más relevante de la evolución de la película. La búsqueda de los actores que van a encarnar a los protagonistas del film, las notas de los directores y la convocatoria de los castings constituyen, junto con la búsqueda del director, unas de las bazas principales de esta página accesible a todo el mundo.

En la búsqueda de productores, la película ya ha sido seleccionada para participar en diversos foros de coproducción, siendo presentada esta mañana, 22 de septiembre, en el II Foro de Coproducción Tareula, que se enmarca dentro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, España. Del mismo modo, participará en el Morelia Lab dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia, México, a lo largo de la semana del 15 al 23 de octubre.


Así que ya sabéis. Si sois amantes del cine y se os da bien esto de agarrar una cámara y dirigir, esta pueda ser una buena oportunidad para mostrar al público vuestro talento. ¡No la desaprovechéis!


Saludos ;)

viernes, 16 de septiembre de 2011

“La cara oculta” (2011) - Andi Baiz

crítica La cara oculta 2011 Andi Baiz
Realizar co-producciones junto a otros países es una buena forma de llevar a cabo algunos proyectos que quizás, de otro forma, sería imposible que vieran la luz. Si además esto ayuda a tener mayor proyección internacional y/o a que se le dé trabajo a gente de nuestra industria (léase directores, actores, guionistas, compositores, etc.), bienvenidas sean pues.

Este sería el caso de la cinta que nos ocupa, una co-producción entre Colombia-España-USA cuyo reparto está formado mayormente, y como no podría ser de otra forma, por intérpretes españoles y colombianos.

Adrián (Quim Gutiérrez), un músico de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y su novia Belén (Clara Lago) parecen estar muy enamorados. Pero todo cambia cuando Belén empieza a dudar de su fidelidad. Justo en ese momento, la joven desaparece sin dejar rastro. Afligido, Adrián termina encontrando consuelo en los brazos de Fabiana (Martina García), una bella camarera a la que conoce precisamente el día de la fatídica ruptura. Sin embargo, a medida que crece la pasión entre ambos, empiezan a hacerse preguntas sobre la misteriosa desaparición de Belén.

Antes de empezar con la crítica propiamente dicha, creo que conviene hacer una recomendación previa cara a su visionado: NI SE OS OCURRA VER EL TRAILER. Así de claro, en negrita y en mayúsculas, para que nadie acuda a la sala del cine descubriendo, transcurridos unos cuantos minutos, que el citado tráiler le ha estropeado buena parte de la película.

La función de un tráiler consiste en dar a conocer una película al público y en captar su atención. En ese sentido, es importante que éste avance atraiga y/o resulte mínimamente interesante al potencial espectador para que decidida echarle un vistazo. Y debo que reconocer que el tráiler de “La cara oculta” consiguió captar mi interés al vislumbrar en él una premisa de lo más sugerente y que podría dar mucho juego. Sin embargo, lo que no esperaba es que dicha premisa fuera, en sí misma, un spoiler como una catedral.


La sinopsis aquí descrita es lo único que el espectador necesitaría saber antes de acudir a la sala. Por desgracia, eso es lo que el destripante tráiler se encarga de mandar al garete en menos de tres minutos. Y es que la gracia radica precisamente en ignorar el pilar básico sobre el cual se construye la trama de la película; una trama que va desvelándose poco a poco y que desde los primeros minutos busca desconcertar e intrigar al espectador.

El comienzo de la cinta se cimenta en las dudas que la desaparición de Belén suscita tanto en Fabiana, la nueva pareja de Adrián, como en el espectador.

Que tras sus sospechas de infidelidad Belén decida romper la relación con Adrián es algo lógico, pero que ésta desaparezca del mapa sin dejar ningún rastro, ni existan evidencias de que haya abandonado el país, ya no lo es tanto. Y la idea es que en un principio el espectador cuente con tanta información de lo ocurrido como sus protagonistas, para poder así sumergirse de lleno en la incógnita que nos plantea Andi Baiz, su director y co-guionista. Pero como ya digo, si uno ha tenido la mala fortuna de ver el tráiler, este primer tramo de intrigante no tiene nada.

Luego es cuando, mediante un retroceso en el tiempo, nos es revelado el quit de la cuestión, explicándonos quiénes son Adrián y Belén, qué hacen en Bogotá, por qué existen sospechas de infidelidad y qué es lo que ha ocurrido con ella. En ese preciso momento, el suspense previo pasa a ser sustituido por la angustia y la impotencia de conocer un dato que la pareja protagonista, Adrián y Fabiana, desconocen por completo, y todo lo que “eso” conlleva.



Cabe decir que la atmósfera de la película está notablemente conseguida, y juega a su favor centrar la acción en pocos espacios, siendo uno de ellos, el caserón en el que vive Adrián, el centro de atención.

Si bien los primeros pasos de “La cara oculta” podrían apuntar tanto al thriller de psicópatas como hacia el cine de casas encantadas (o la fusión de ambos al estilo “Lo que la verdad esconde”), lo que se nos desvela en realidad es un thriller psicológico cargadito de tensión. Sin embargo, es inevitable reconocer que algunas de las situaciones que acontecen en el segundo tramo de la película pueden resultar chocantes y/o irrisorias. Algunas escenas, situaciones y/o comportamientos chirrían por lo absurdo o surrealista que se nos atojan dentro en una cinta que busca tener un tono serio y contundente. Escenas como los saltitos Fabiana en la cama, el morboso plano de sexo “por la puerta de atrás”, las preguntas absurdas pronunciadas y escritas en un espejo, etc.; y la obsesión del director por la higiene personal y, por ende, desnudez de sus intérpretes (especialmente las féminas, a las que somete a todo desnudo gratuito posible) provocan que uno no se tome demasiado en serio lo que está viendo. Y eso al final le hace un flaco favor a una propuesta en la que atmósfera agobiante, tensa y claustrofóbica debería –por lo que nos cuenta- llevar la voz cantante. Por momentos, parece que uno asista a una comedia involuntaria, y las carcajadas (para nada previstas) no tardan en surgir de la boca de los asistentes. Teniendo en cuenta que las risas de un servidor no fueran las únicas que podían oírse en la sala, mucho me temo que la tolerancia y la benevolencia del espectador van a ser claves para disfrutar (o no) de esta cinta.

El director no termina de coger el tono adecuado a la historia por culpa de sus estridencias, y de nada sirve tener un reparto entregado (a destacar sobre todo Quim Gutiérrez y Clara Lago, que ya coincidieron en la muy recomendable “Primos”) ni un frenético e irónico desenlace, porque minutos antes uno ya ha desconectado totalmente del ambiente angustioso y opresivo al que es sometido al inicio del filme. Lo cierto es que echarse unas buenas risas no es lo que esperaba al entrar en la sala, así que puede que guste o no dependiendo de si se conecta con las licencias más pueriles (la “ingenuidad”, por no decir otra cosa, de Fabiana y los constantes despelotes no tienen precio) de las que hace gala Baiz. Francamente, las posibilidades de lograr un muy buen thriller estaban ahí, pero el resultado no termina de ajustarse a la demanda.



Valoración personal:

jueves, 15 de septiembre de 2011

Amazing Movies colabora con Doctor Trade

Amazing Movies Doctor Trade

Me complace anunciaros que a partir de este mismo mes de Septiembre Amazing Movies inicia una estrecha colaboración con doctortrade.com, una empresa española de compra-venta online de productos nuevos y de segunda mano.

DoctorTrade cuenta con unas categorías muy amplias de productos a la venta con precios para todos los bolsillos. En la web podemos encontrar desde películas y series en DVD y BluRay, hasta videojuegos y libros, pasando por secciones de Informática, Telefonía... Hay productos a la venta tanto de personas individuales como de vendedores profesionales. Además, ahora mismo existe una promoción en la que se regalan los gastos de envío en todos los productos de segunda mano, y si en 15 días no vendes tu producto, te lo compran.

Dicho esto, la función de este humilde blog consistirá básicamente en dar a conocer aquellas campañas o promociones especiales que, crea, puedan ser de vuestro interés, como por ejemplo descuentos en DVDs y Blurays, algo que en estos tiempos de dificultades económicas se agrade muchísimo.

Espero que esta colaboración os guste y sirva para que encontréis esas gangas que andabais buscando. Y quizás también exista la posibilidad de proponer algún que otro concurso, cosa que me encantaría poder hacer.


Saludos ;)

sábado, 10 de septiembre de 2011

"La deuda" (2011) - John Madden

critica La deuda 2001 John Madden
El mayor hito en la carrera de John Madden, cineasta británico curtido en televisión, se produjo allá por el 1998, año en que su película “Shakespeare in Love (Shakespeare enamorado)” se alzó en la Ceremonia de los Oscar con un total de siete estatuillas doradas de entre las 13 categorías a las que estuvo nominada. La mayoría de esos galardones correspondían a las categorías más importantes, pero de todos ellos, el que supo a gloria fue el de Mejor Película, habida cuenta de que sus rivales eran “Salvar al soldado Ryan”, “La delgada línea roja”, “La vida es bella” y “Elizabeth”.

Dejando de lado lo discutible (y discutido) que fuese dicho galardón, lo cierto es que desde entonces Madden ha tenido sus altibajos. En 2001 intentó repetir la fórmula de su anterior éxito con “La mandolina del Capitán Corelli”, y el resultado fue un fiasco en todos los sentidos. Unos años más tarde dirigió de nuevo a Gwyneth Paltrow en el drama “Proof (La verdad oculta)”, y con ella recuperó parte del buen pulso de antaño. La cinta, sin embargo, pasó más bien desapercibida en taquilla, aunque la actriz recibió una nominación a los Globos de oro y el director la suya en el Festival de Venecia. Ya en 2008, Madden apostó por llevar al cine una novela de Elmore Leonard (escritor adaptado en películas como Un romance muy peligro, Cómo conquistar Hollywood o El tren de las 3.10) con un destacable reparto de actores y actrices (Diane Lane, Mickey Rurke, Thomas Janes, Joseph Gordon-Levitt, Rosario Dawson), y la película resultante, “Killshot”, estuvo cogiendo polvo en un cajón durante dos años hasta que finalmente vio la luz directamente en Dvd.

Ahora parece que el director vuelve con fuerza con “La deuda” (remake de la película israelí “Ha-hov”), un thriller de espías que ya está cosechando buenas opiniones entre la crítica especializada y que se ha postulado como uno de los estrenos de cine de esta semana.

Año 1997. Rachel (Helen Mirren/Jessica Chastain), Stephan (Tom Wilkinso/Marton Csokas) y David (Ciarán Hinds/Sam Worthington) son tres agentes del Mossad ya retirados que se convirtieron en figuras muy respetadas en Israel después de llevar a cabo una importante misión entre 1965 y 1966. Destinados en Berlín Este, su objetivo por aquel entonces consistió en localizar y capturar al criminal de guerra nazi Dieter Vogel (Jesper Christensen), el temible “Cirujano de Birkenau”. Si bien el plan no salió como tenían previsto, de un modo u otro Vogel acabó pagando por sus crímenes.

El equipo formado por los tres agentes arriesgó mucho y pagó un alto precio para cumplir aquella misión, pero ¿de verdad la cumplieron? Ahora que la presentación de un libro conmemora su proeza, el pasado regresará a sus vidas para saldar una deuda pendiente…

A caballo entre el drama y el thriller, Madden nos trae una historia de espías que va un poco más allá de la intríngulis que nos plantea la sinopsis, es decir, más allá del interés por descubrir qué es exactamente lo que ocurrió en aquella misión que implicó a los tres agentes protagonistas. De hecho, podríamos decir que la cinta explora más bien las repercusiones que aquella misión tuvo y tendrá treinta años después de su desenlace.

Para ello, el director va dando saltos en el tiempo, de los 90 a los 60, para contarnos los acontecimientos que tienen lugar en el presente, con una Rachel y unos Stephan y David ya retirados; y los que transcurrieron en el pasado, mostrándonos el proceso de gestación y de ejecución de la misión.


Treinta y un años atrás, Rachel no tenía más que 25 años, y aunque era una agente muy bien entrenada, la captura de Dieter Vogel suponía su primera misión de campo. Para alcanzar su objetivo, debía formar equipo con dos agentes más, David y Stephan, quienes ya habían trabajado juntos en anteriores ocasiones. Dentro del plan elaborado, a ella le tocaba jugar un papel decisivo, a la vez que espinoso.

Rachel va recordando paso a paso aquellos lejanos días y así el espectador es testigo directo de los hechos que tuvieron lugar en el Berlín de mediados de los sesenta.

Los guionistas se han centrado muy especialmente en la psique de los personajes, explorando sobretodo las tensiones (de todo tipo) que se producen entre los agentes y la presión a la que éstos están sometidos cuando tienen en su poder a un maniatado Dieter Vogel, quién no duda en introducirse en la conciencia de sus captores y jugar con sus pensamientos y sentimientos para tratar de encontrar una salida a su encierro.

La historia fluye con solidez gracias tanto al buen hacer de Madden tras la cámara, prescindiendo de efectismos e intercalando con habilidad los continuos flashbacks (destreza en el montaje que ya pudimos apreciar en la antes mencionada “Proof”), y gracias también al trabajo de sus guionistas (entre ellos, el amigo Mathew Vaughn), que construyen un thriller amparado en la psicología (miedos, remordimientos, deseos…) de sus personajes y en las dudas sobre la ética y la moral que plantean sus actos.


Si el nombre que más suena en esta crítica es el de Rachel, es porque la trama gira sobre todo a su alrededor. Y es de agradecer, pues, que todo ese peso recaiga en una excelente intérprete como es Helen Mirren (aunque la Rachel madura aparezca menos en pantalla que su versión joven), y en una más que prometedora actriz en alza, Jessica Chastain. Sus interpretaciones hacen que la parte femenina del reparto sea la más destacable y elogiable, sin por ello menospreciar el trabajo de actores como Jesper Christensen (estupendo en la piel del frío y calculador Cirujano de Birkenau), Marton Csokas o ese gran secundario que es Tom Wilkinson.

Probablemente, los mejores momentos de la película estén protagonizados por Chastain, Christensen y Mirren, con lo cual, habría que destacar las angustiosas horas que transcurren en el piso franco y el tenso tramo final. Y que nadie se deje llevar por la imagen del cartel, porque aquí tiroteos, los justos y necesarios.

El titulo que ostenta (esta vez, bien traducido para su exhibición en España) retrata a la perfección lo que liga a los agentes con lo acontecido en Berlín. Una deuda no sólo personal sino también política que pesa sobre ellos y que se hace más palpable cuando se esclarece el misterio que el argumento nos plantea desde el inicio.

“La deuda” es un thriller reflexivo muy bien construido, de esos que al terminar la proyección te dejan con buen sabor de boca. Merece la pena.




Valoración personal:

jueves, 1 de septiembre de 2011

“Cowboys & Aliens” (2011) - Jon Favreau

critica Cowboys & Aliens 2011 Jon Favreau
Los seres venidos del espacio exterior, comúnmente llamados alienígenas, han tenido siempre un papel relevante dentro de la ciencia-ficción. En el medio cinematográfico, su presencia fue muy popular durante la década de los 50, especialmente en el ámbito de la serie B. Su aparición en las películas estadounidenses solía estar muy ligada al conflicto de la Guerra Fría, motivo por el cual a menudo eran representados en clave de monstruos subyugadores.

Desde ese punto de vista, y asumiendo que dicho trasfondo fue perdiéndose con el paso de los años, el cine nos ha dejado multitud de ejemplos sobre este subgénero. Los extraterrestres malignos han llegado a nuestro planeta de infinitas formas y bajo distintos aspectos; han venido en grupo y en solitario; han aterrizado en nuestros hogares por accidente y bajo un plan premeditado; han intentado invadirnos y apoderarse de nuestro mundo con sigilo y discreción y con ataques a gran escala, etc. Pero si algo han tenido en común estos monstruos invasores, es que en la mayoría de ocasiones han contado con una tecnología (no sólo armamentística) muy superior a la nuestra, lo que siempre nos ha puesto en graves apuros a la hora de hacerles frente. Y esa tendencia es algo que sigue observándose en las últimas películas que han aterrizado en nuestras carteleras (desde Independence Day hasta Skyline o Battle: L.A.) y en las que están por venir (Battleship, The Darkest Hour). Y el medio televisivo tampoco ha sido ajeno a ella, como demuestran series como “V, los visitantes” (la original ochentera y su remake) o la más reciente “Fallling Skies”.

Dicho esto, la película que nos ocupa se mantiene fiel a ese aspecto, pero si por algo destaca por encima del resto es, básicamente, por su contexto, ya que en esta ocasión, y como bien se deduce por su explícito título, la acción transcurre en el lejano oeste, una época poco dada a sufrir invasiones alienígenas.

1873. Territorio de Arizona. Un desconocido (Daniel Craig) sin recuerdos de su pasado tropieza en el desierto con la hosca villa de Absolution, una ciudad minera en decadencia. La única pista de su historia es un misterioso grillete sujeto en una de sus muñecas. Sin apenas tiempo para esclarecer los hechos, pronto se topa con la autoridad de Absolution y con el coronel Dolarhyde (Harrison Ford), quién tiene al pueblo sumido bajo su mando.

Transcurridas apenas unas horas, y con todo en su contra, pronto un hecho tendrá lugar en Absolution que cambiará su destino y el del resto de sus habitantes.

Lo último de Jon Favreau como director (responsable en dicha faceta de cosas tan dispares como Elf, Zathura o las dos partes de Iron Man) está basado muy libremente en la novela gráfica homónima escrita por Fred Van Lente y Andrew Foley. Y digo “muy libremente” porque lo único que tienen en común cómic y película es la localización y el enemigo invasor, ya que por lo demás -historia, personajes y diseños conceptuales (ya sean de las naves o del aspecto de los alienígenas)- se parecen lo que un huevo a una castaña. Por tanto, digamos que los guionistas (Roberto Orci, Alex Kurtzman, Damon Lindelof y cía) lo que han hecho ha sido inspirarse en el concepto que da título al cómic y llevarlo a su propio terreno, creando una trama totalmente nueva y distinta de que la se puede leer en papel. Y quizás sea mejor así, ya que el material de partida es bastante mediocre (en todos los aspectos), y mantenerse fiel a él posiblemente hubiera dado lugar a una cinta mucho peor que la que aquí tenemos.

Todo empieza con nuestro protagonista desorientado en medio del desierto. No recuerda quién es ni cómo ha llegado hasta allí, por lo que iniciará un viaje en busca de respuestas. El camino le lleva hasta Absolution, pueblo donde surgirán sus primeros problemas, viéndoselas primero con un joven malcarado y luego con la ley del lugar. Sin embargo, ellos serán la menor de sus preocupaciones en el momento en el que desciendan del cielo, a una velocidad asombrosa y con unas luces cegadoras, unos extraños objetos volantes que comienzan a atacar el pueblo y a llevarse capturados a sus indefensos lugareños.


En ese preciso instante se activa el brazalete que el forastero lleva en la muñeca, descubriendo así que es un arma de gran poder que le sirve para hacer frente a unos atacantes cuyo armamento es muy superior a sus rudimentarios revólveres y rifles.

Finalizado el ataque, el desmemoriado pistolero unirá fuerzas con Dolarhyde y sus muchachos y más gente del pueblo para ir tras el enemigo y rescatar a sus amigos y familiares. Y es que a pesar de las reticencias iniciales y de su enemistad, la única posibilidad de enfrentarse con éxito a esos “demonios” es luchando unidos.

La idea de mezclar vaqueros con alienígenas es algo que a muchos les puede resultar chocante o ridículo (tanto como pueda resultarlo el argumento de cualquier película de superhéroes, dicho sea de paso), pero para otros es algo de lo más sugerente, especialmente para un servidor, dado que el western y la ciencia-ficción son dos de mis géneros favoritos. Sin embargo, es evidente que dichas mezclas no son fáciles de llevar a la gran pantalla con buenos resultados y mucho menos con éxito taquillero, y producciones como “Wild Wild West” o “Jonah Hex” son testimonio fidedigno de lo mal que puede sentarle la fantasía al género de “indios y vaqueros”. Y aunque esta “Cowboys & Aliens” no llega, en mi opinión, al nivel de mediocridad de las citadas, no es menos cierto que no aprovecha tampoco todas las posibilidades que ofrece su premisa.

Lo bueno que tiene la película de Favreau es que se acerca a la vertiente western con bastante respeto y fidelidad, sin incluir detalles estridentes que rompan con la representación más o menos icónica del género. A excepción, claro está, de aquellos elementos que están estrechamente relacionados con la parte fantástica de la trama (léase el brazalete que porta Craig, por ejemplo). Así pues, no tenemos artilugios (rollo steampunk) fuera de lugar ni personajes que desentonen en exceso, sino que estos últimos, por ejemplo, responden a los habituales arquetipos del cine del oeste, sólo que embutidos todos ellos dentro de una inusual invasión alienígena.

Quizás lo que más sorprende es que, dado el punto de partida del argumento, la película se tome bastante en serio a sí misma. Hay lugar para un poco de humor, desde luego, pero en su mayoría se trata de una propuesta bastante mesurada y escrupulosa, sin grandes aspavientos ni excentricidades.

El ritmo es bastante relajado, sin muchas prisas por acelerar los acontecimientos, conscientes seguramente de que el guión en sí tampoco da para mucho más, y tomándose algo de tiempo para incidir en los personajes. Desgraciadamente, estos personajes son, en líneas generales, bastante planos.

El que fuera –y sigue siendo- el último James Bond cinematográfico, interpreta aquí a un pistolero más chulo que un ocho; un tipo duro y parco en palabras que se pasa la mayor parte del tiempo con cara de poco amigos. Craig, que es un buen actor (y recordemos que llegó al proyecto en sustitución de Robert Downy Jr.), no puede hacer mucho más que aportar su carácter y su intimidante presencia para solventar un personaje que goza del carisma justo (justito) para llevar a cuestas el protagonismo de la cinta. Da la sensación que han querido acercarse al Clint Eastwood en los westerns de Sergio Leone, pero se han quedado en la superficie. De todos formas, al tipo no hay quién le tose, y eso nos gusta.


El personaje de Harrison Ford quizás sea el único con algo de matices, como iremos viendo a lo largo del metraje. Y es que aunque al principio le veamos como un villano, realmente no deja de ser también otro tipo duro que se ha hecho a sí mismo; un guerrero que ha librado muchas batallas y alguien que bajo esa coraza de hombre rígido y autoritario esconde también un corazoncito.

Que a nadie le extrañe, pues, que el mayor villano en esta cinta sean los alienígenas. El mano a mano entre personajes rivales frente a una misma causa es algo que ya se intuía en el tráiler. Incluso aparecen indios para asentar el famoso dicho de “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo”.

Del resto de personajes e intérpretes poco se puede decir porque la mayoría están sangrantemente desaprovechados. Sam Rockwell y Clancy Brown son algo así como la conciencia del grupo, pero su aportación es mínima. El bueno de Keith Carradine, curtido en westerns a lo largo de su filmografía (Forajidos de leyenda, Will Bill, Deadwood…), aparece minutos contados, al igual que Walton Goggins o el joven Paul Dano. Y la guapa Olivia Wilde no pasa de “cara bonita” con un personaje insulso (aunque ella también tiene su parte de culpa) del que es necesario saber mucho más de lo que nos cuentan (sabemos de dónde vino –más o menos- y por qué, pero no cómo ni cuándo), a tenor del importante papel que juega en la trama.

Respecto a los aliens, su tecnología y su aspecto son bastante genéricos, aunque cuentan con un detalle anatómico muy particular. Por lo demás, están bien recreados digitalmente, pero da la sensación que a ellos también se les podría haber sacado más provecho. Además, se justifica su presencia en la Tierra por un motivo en concreto que tampoco termina de explicarse demasiado en profundidad (SPOILER-- sabemos que vienen en busca de oro, pero no estaría demás decirnos para qué lo utilizan, ya que suponemos debe ser suficientemente importante como para ir de planeta en planeta -- FIN SPOILER)

Las escenas de acción, aunque bien llevadas, no son especialmente espectaculares, y eso, para un filme que ha costado la friolera de 160 millones de dólares (aprox.), es un tanto pecaminoso (que me aspen si sé dónde ha ido a parar tanto dinero).

Quizás si hablásemos de un producto de serie B podríamos darnos por satisfechos, pero con semejante presupuesto, reparto y premisa, es evidente que deberíamos pedirle un poquito más de lo que finalmente nos ofrece: un correcto aunque poco estimulante entretenimiento. Con un guión y unos personajes menos ramplones, y algo más de ambición, esta invasión alienígena en pleno siglo XIX podría haber dado mejores frutos, por lo que es mejor acudir a ella sin demasiadas expectativas. Por supuesto, si ya el argumento de por sí os produce recelo o directamente rechazo, quizás sea mejor que os la ahorréis.

P.D.: ¿Soy el único que se acuerda de “Las aventuras de Brisco County Jr.”, serie que protagonizó Bruce Campbell allá por los 90, y en la se mezclaba también el western con la ciencia-ficción?




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