lunes, 17 de marzo de 2008

"Krull" (1983) - Peter Yates

En pleno auge del género de espada y brujería se realizó, a principios de los ochenta, una particular producción que mezclaba ciencia-ficción y fantasía. A medio camino entre “El señor de los anillos” y “La Guerra de las Galaxias”, “Krull” se ofrecía al espectador como una película de aventuras con todos los ingredientes necesarios para pasar un buen rato: un apuesto y valiente héroe, una hermosa princesa en apuros, un ser maligno y su despiadado ejército, unos lugares místicos, unos seres fantásticos, unos ancianos visionarios, maldiciones y profecías, etc.
Desgraciadamante, su estreno en cines quedó ensombrecido por la tercera parte de la saga galáctica de Geroge Lucas, “El retorno del Jedi”; eso y unas desfavorables críticas por parte de los “entendidos”, hizo que los espectadores ignoraran la película.

Con el paso del tiempo ha ido adquiriendo mayor reconocimiento, en gran parte por un público que la descubrió tardíamente pero que supo valorar su aportación al género fantástico. No es extraño pues que haya conseguido con los años el estatus de “película de culto”, al igual que sucedió con la menospreciada -en su momento- Blade Runner (entre otras tantas cintas que la crítica especializada se ha ido cepillando víl e injustamente década tras década)

No siempre las consideradass “de culto” resultan ser buenas películas (uno se lleva cada chasco...), y aunque dentro del género que se engloba Krull, ésta no sea de las mejores, sí tiene suficientes alicientes como para considerarse un buen entretenimiento indigno de perecer en el olvido colectivo.


Bebiendo de la literatura fantástica y muy en concreto de Tolkien, el guionista Stanford Sherman escribió una arriesgada historia que se desarrolla en el planeta Krull, un mundo asediado por un monstruo alienígena y su destructivo ejército.
Dos poderosas naciones enemigas deciden fusionarse y hacer frente al invasor. Uniendo en matrimonio a los respectivos hijos de cada rey, pretenden fortalecer el pacto entre las naciones y así crear un sólo reino y un sólo ejército. Sin embargo, instantes antes de que se produzca el enlace, la princesa Lyssa (Lysette Anthony) es raptada por el enemigo cuando éste irrumpe en la fortaleza aniquilando a todos los que allí se encuentran. Tan sólo el príncipe Colwyn (Ken Marshall) logra sobrevivir al ataque.

A partir de este momento, Colwyn deberá emprender un viaje en busca de su amada, y para rescatarla tendrá que encontrar un arma lo suficientemente poderosa para acabar con el temible monstruo y poder así liberar al planeta. A lo largo del camino, se le irán uniendo en su propósito varios personajes que se convertirán en sus estimables e indispensables compañeros. Un viejo sabio, un torpe mago, un forzudo cíclope y unos altruistas ladrones -entre ellos, un casi principiante Liam Neeson- formarán su pequeño ejército para derrotar a las fuerzas del mal (que épico me ha quedado esto xD)


El encargado de llevar a cabo tan curioso film fue Peter Yates, que por aquellas fechas lo mejor que había realizado (y por lo que será recordado siempre) fue “Bullitt”, una de las más alabadas películas de acción de los 70. Fue Krull su primer y único acercamiento al género fantástico, y para ello contó con un reparto no demasiado conocido aunque sí efectivo, pues todos ellos cumplen con soltura sus respectivos papeles (aunque el protagonista no sea lo carismático que se le podría exigir)

El presupuesto no era tan holgado como el que poseía Lucas para su Star Wars, pero los decorados, pese a notarse el cartón piedra, se me antojan encantadores e imaginativos, dándole un aire pulp muy agradecido.
Los efectos especiales hoy en día han quedado un tanto obsoletos, más teniendo en cuenta los avances técnicos actuales y la pobre infografía con la que contaba esta producción. Pero aunque algunas secuencias sean cutrecillas (el viaje a lomos de las yeguas de fuego o la pelea final contra la bestia, por ejemplo), eso no empaña la buena labor en vestuario, maquillaje, arte conceptual, fotografía y muy especialmente banda sonora. Para esto último, el gran James Horner contó con la Orquestra Sinfónica de Londres, creando así unas poderosas y épicas melodias que encajan a la perfección con las imágenes.

Las dos horas que dura la película se hacen muy amenas, sin aburrir en ningún momento gracias a un ritmo bien llevado y a la constante sucesión de pruebas a las que se ven sometidos los protagonistas. Quizás peque un poco de ingenua (la facilidad con la que se entablan lazos amistosos entre los diferentes personajes) y los momentos dramáticos no sean su fuerte, pero la acción y algún toque de humor compensan cualquier fallo que pueda tener en ese aspecto.

Probablemente -y ese quizás sea su mayor pega-, el final no esté a la altura del resto, ya que la aparición del monstruo y su consecuente muerte no son lo espectaculares que cabría esperar, pero hay que tener en cuenta los limitados medios con los que se contaba, que impedían claramente ofrecer un mayor espectáculo.
Actualmente, eso no supone un problema ya que casi cualquier producto comercial suele disponer de unos buenos fx, aunque en detrimiento vaya una dejadez en los guiones/historias y en los personajes, o por decirlo de un modo shakesperiano, mucho ruido y pocas nueces.

En definitiva, una eficiente película de aventuras que todo buen aficionado al género fantástico y de ciencia-ficción debería conceder una oportunidad, aunque tan sólo sea por simple curiosidad.
Entretiene y deja un buen sabor de boca pese a sus evidentes carencias y su más que dudosa originalidad (recordemos que bebe de muchos otros)


Valoración personal:

domingo, 9 de marzo de 2008

"Feast" (2005) - John Gulager

Producida por ese par de amiguetes que son Matt Damon y Ben Affleck, y también por Wes Craven -un nombre clave en el cine de terror-, tenemos quizás una de las comedias terroríficas más hilarantes y entretenidas de los últimos años.
Por desgracia, “Feast” no ha llegado (que yo sepa) a nuestro país ni tan siquiera en DVD, lo cuál no deja de ser una lástima viendo el tipo de lamentables productos de mismo género que sí se plantan en nuestras carteleras y videoclubs.

La película trata sobre un variopinto grupo de personas que encerrados en un bar de carretera en medio de la nada, tendrán que hacer frente a unas feroces criaturas que los han elegido como cena para su particular festín nocturno.

Esto puede recordarnos a otros films que se desarrollan en espacios reducidos que se ven amenzados por alguna/s criatura/s sobrenatural/es (El caballero del Diablo, Abierto hasta el amancer, La Cosa, Alien, etc.)

Confieso mi absoluto fervor hacia este tipo de productos siempre y cuando se sepa mantener un buen ritmo a lo largo de los minutos sin caer en lo reiterativo y sobretodo si se consigue crear un ambiente opresivo y asfixiante. Y realmente el debutante John Gulager consigue ambas cosas, añadiéndole además un disparatado toque de humor negro que lo diferencia de otras cintas de índole similar.

Nada más empezar, la original y jocosa presentación de los personajes ya nos deja claro el tipo de humor que se va a respirar a lo largo de los 92 minutos que dura el “festín”. Eso no quiere decir que no haya momentos de verdadera tensión, porque también los hay (la escena en la que van en busca de una radio, por ejemplo)

Antes de que aparezcan las bestias, uno ya sabe más o menos quiénes serán las primeras víctimas en caer, y es que algunos llevan la palabra “muerte” escrita en la frente. No obstante, los guionistas han sido lo suficientemente atrevidos para guardarnos algunas sorpresas, de modo que algunas muertes nos pillan totalmente desprevenidos.

Los tópicos se utilizan aquí para autoparodiarse y reírse un poco del género en general. En ocasiones son utilizados para sacarnos un sonrisa sin que falten, además, algunos guiños que contenten al buen cinéfilo (o quizás debiera decir cinéfago). Otras veces tienen el descaro de romper clichés y dejarnos con la boca abierta con acontecimientos que no nos esperábamos.
De este modo, aunque nos sepamos más o menos el devenir de la sencilla trama y el comportamiento de algunos personajes (a cuál más extravagante y/o patético), se puede decir que la película goza de suficientes momentos inesperados como para que no nos resulte “más de lo mismo”.


La simpática presentación de los personajes nos priva además de innecesarios preámbulos, por lo que enseguida nos metemos de lleno en la acción. El ataque de los monstruosas criaturas no se hace esperar y en los primeros 20 minutos de metraje ya tenemos el primer ataque con víctimas y heridos por doquier. La sangre empieza a estucar paredes y mobiliario, mientras que trozos de carne redecoran el establecimiento.

Quizás el aspecto negativo es que todo ocurre a una velocidad excesiva y con mucho movimiento, por lo que a veces no somos capaces de apreciar con claridad lo que está ocurriendo. Imagino que eso, unido a ciertos momentos un tanto oscuros para mi gusto, se utiliza para disimular las carencias de un limitado presupuesto, de tal modo que las bestias y casquería no se nos antoje cutrecilla.
No en vano, es de agradecer el uso de técnicas y efectos especiales a la antigua usanza, que le otorga un autenticidad que ningún monigote por ordenador le podría dar. Al igual que en “Dog Soldiers” (película con la que también guarda similitudes), son personas las que se esconden bajo un montón de pelo y látex.


De todas maneras, su punto fuerte es, como ya he indicado antes, el humor negro y socarrón del que hace gala. Éste, combinado con unos cuantos momentos de incertidumbre, unos estrafalarios personajes, unos bicharracos grandotes y feos (que además copulan!) y mucha acción y hemoglobina, hacen de “Feast” un producto realmente disfrutable para el amante del buen gore y del cine más delirante.

Hay que añadir además que el reparto, pese a ser mayormente desconocido y habitual de series televisivas, cumple con su cometido. Obviamente algunos nos producirán mayor empatía que otros, pero cada uno tiene su particular personalidad. Todos deben aparcar sus diferencias y unirse para salvar el pellejo ante el brutal asedio.
No faltan tampoco los diálogos sarcásticos, los tacos y alguna escena de sexo (incluída la que ofrecen los monstruitos de turno)



Si sois capaces de dejar los prejuicios a un lado y tomaros la película con humor, teneis asegurada hora y media de diversión.
Un film con aires a serie b ochentera.

Y por si os quedais con ganas de más, ya os adelanto que se están preparando dos secuelas cuyos títulos provisionales son “Feast 2: Sloppy Seconds” y “Feast 3: The Happy Finish”. Repiten director, guionistas y algunos actores de esta primera parte, por lo que esperemos que el nivel no decaiga.


Valoración personal:

"10.000" (2008) - Roland Emmerich

Debo admitir sin reparo alguno que he disfrutado y mucho con la primera etapa americana de Roland Emmerich. Películas como “Stargate” (su mejor film) o la incomprendida e infravalorada “Independence Day” (entretenidísimo y espectacular homenaje a la ci-fi de los años 50) son películas de estricto corte comercial con las que un servidor ha gozado plenamente en un cine (sensación que actualmente me ocurre una o dos veces al año... y eso con suerte)

Emmerich es un director que se ha caracterizado por poner patas arriba la ciudad de Nueva York en concreto, y EE.UU. -y el mundo- en general; bien sea con invasiones alienígenas, enormes bichos producto de la mutación o catástrofes climatológicas. Viene a ser algo así como el sucesor de Irwin Allen (especialista en cine catastróficio y fantástico en los años 60-70).
Esto, entre otras cosas, le ha hecho ganarse muchísimas críticas por cierto patriotismo que destilan sus producciones. Sin ir más lejos, la citada “Independece Day” es machacada casi única y exclusivamente por ser considerada una americanda, cuando en verdad, no es más que una mirada irónica al poder militar y político yanqui (almenos algunos la entendemos así)

El patriota” ya lo dice todo con su título. Es lógico encontrar patriotismo en una película americana sobre la Guerra de Independencia Americana (puede ser más sútil o menos, eso sí). Criticar negativamente la película por esa vía no me parece justo. Prefiero valorar si me entretuvo satisfactoriamente o no como producto comercial que era.

A veces el patriotismo apesta tanto que afecta negativamente una película, pero tratándose de films de banal entretenimiento, no creo que sea algo demasiado relevante. También es cierto que hay cierto sector del público (y la crítica) que a la mínima aparición de una bandera americana ya echan pestes. Pues lo mismo podrían decir los americanos de nuestras “españoladas”. Habría que ser un poquito más permisivo con según que películas. Otra cosa sería que estuviésemos hablando de dramas bélicos con pretensiones educativas/históricas.


Las primeras críticas hacia “10.000” apuntaban negativamente por usar el inglés en plena prehistoria, pero es que así muchas otras decenas de películas ambientadas en épocas y lugares distintos en los que se habla perfectamente inglés (o español cuando la cinta en cuestión se dobla para nuestro país). Si nos cargamos esta película por usar el inglés, entonces nos cargamos por lo menos 30 o 40 años de cine, salvándose pocas películas como “Apocalypto” de Mel Gibson o “En busca del fuego” de Jean Jacques-Annaud.

La última película de Emmerich tiene el suficiente cúmulo de despropósitos como para ser atacada por vías menos obvias como el lenguaje o el patriotismo yanqui. De echo, de lo último poco hay, salvo que entendamos por patriotismo el soltar un discursito antes de una batalla (cosa que también hacen en “Braveheart”, “Gladiator” o “300”)


Así pues, empecemos primero por sus defectos más destacables, que son casi innumerables.

10.000” es una película que se pasa por el forro cualquier rigor histórico. Eso es algo apreciable ya desde el mismo trailer. Hay tal mezcla de culturas, étnias, animales y ecosistemas en un mismo espacio y época, que hasta un niño de la E.G.B. se sonrojaría.
Personalmente, eso es algo que no me importa en exceso, pues lo que andaba buscando era puro espectáculo. Teniendo en cuenta la no veracidad de los hechos, podriamos suspender muchas otras películas (Gladiator, Bravehart o Elizabeth: la edad de oro, son las primeras que me vienen a la cabeza)

Lo lamentable de veras es la caracterización de la tribu protagonista.
Los pelucones a modo de rastas cantan a leguas; su suciedad es superficial, limitándose a cuatro manchas en la cara y uñas con roña, pues por lo demás poseen barbas y perillas perfectamente depuradas y unos dientes blancos como la leche.

Apenas sufren las inclemencias del tiempo y van de una montaña nevada a un caluroso desierto con suma facilidad y rapidez, encontrándose una civilización tras otra, una tribu tras otra. No esta muy claro si siguen en el mismo estracto de tierra o si se encuentran dando tumbos por Port Aventura.

La humanidad y el sentido del honor que sienten algunos de los animales prehistóricos de la cinta es abrumadora. Tanto que el protagonista podría pasar por una nueva versión de “El señor de las bestias”. Aquí se dan cita (enormes) dientes de sable perdonavidas y mamuts domesticados como si de mulas se tratara.

La historia en sí es simplona, lo cual no quiere decir que por ello la película deba ser mala. Quizás el problema haya sido el no aprovechar esa simpleza.
Mientras que Mel Gibson con un guión que cabría en un servilleta de papel hacía de “Apocalypto” una película de la que se respiraba aventura y diversión por los cuatro costados, Emmerich con su “10.000se queda a medio gas en todo.

Sus personajes no son lo heroicos que debieran ser (falta de carisma por parte del prota). La cansina voz en off y una banda sonora deudora de Hans Zimmer no son suficientes para transmitir la emoción necesaria para que las secuencias de acción sean realmente épicas. A parte de que estas secuencias saben a poco...
El primer ataque al poblado lo hemos visto en otras películas y de mejor forma. No le llega, por ejemplo, ni a la suela de los zapatos a la de “Conan el bárbaro”. Incluso “Pathfinder” le da mil vueltas en ese aspecto.
El encuentro con unos gigantonas aves se resuelve con mucha confusión, y a la escena final (¿plagio de “300”?) le falta fuerza.

Hablemos además de que la historia resulta ser un cúmulo de profecias que desembocan en un final de lo más inverosímil y fantasioso, sólo superado por el insultante final de “La liga de los hombres extraordinarios”, y que Camilla Belle es una "actriz" sosa de cuidado (es que ni propinándole unos latigazos le cambia la expresión de la cara)

Con todo ello, podemos llegar a la conclusión de que no vale la pena malgastar el dinero de una entrada en semejante disparate. Y quizás sea así, si uno no se la toma a broma.

Desde luego yo he salido bastante decepcionado, incluso después de haber leído duras críticas que redujeron mis expectativas hacía ella.

Como punto a favor podemos decir que, al fin y al cabo, resulta entretenida si uno no pone reparos a los errores que se dan cita en ella (y si lo hace, puede tomárselo con humor y echarse unas risas). Ignoro si será suficiente motivo para atraeros al cine, pero yo de vosotros me lo pensaría dos veces. Ni siquiera los efectos especiales son suficientemente atractivos, pues el reducido presupuesto (75 millones de dólares) sólo ha dado para unos mamuts impecables, mientras que el resto resulta un tanto bochornoso (véase el dientes de sable o la caída de la punta de la pirámide)

Creo que esta vez Emmerich la ha vuelto a pifiar. No me parece peor que “Godzilla”, pero está muy por debajo del resto de su filmografía (para quien lo considere un mal director esto último puede no significar mucho xD)


Valoración personal:

martes, 4 de marzo de 2008

"New Rose Hotel" (1998) - Abel Ferrara

Partiendo de un relato de William Gibson, la historia nos situa en un futuro no muy lejano, donde las corporaciones luchan por el poder de la información, un poder que puede enriquecerlas y una información que puede cambiar el curso de los acontecimientos.

En este contexto tenemos a Hiroshi, un reputado ingeniero genético cuyos conocimientos pueden poner patas arriba cualquier concepto o teoria antes establecida por los científicos, o simplemente sacarse de la manga una vacuna contra la gripe, por citar un caso hipotético.

Dos corporaciones son las que se rifan los servicios del sr. Hiroshi, un hombre dificil de comprar. Por una lado está la japonesa Hosaka y por el otro la alemana Maas.
Los japoneses deciden contratar los servicios de unos espías para que recapten los datos suficientes sobre Hirsohi para poder utilizarlos a su favor y de algún modo ganarse su confianza.
Los espías Fox (Christopher Walken) y X (Willem Dafoe), una vez recogida toda la información, contratan a una joven y atractiva prostituta para que seduzca al famoso ingeniero y así lo atraiga hacía Hosaka, la megacorporación japonesa.


La premisa es cuanto menos interesante, siempre viniendo de la mentalidad de Gibson. El problema es saber llevarla de forma eficiente, algo bastante dificil dados los resultados.

Hay que reconocer que las obras de Gibson son, la mayoría de veces, dificiles de trasladar al cine. Prueba de ello es “Johnny Mnemonic”, una fallida traslación de una novela del autor montada a modo de apabullante despliegue visual y vacío contenido argumental, en pos siempre de la acción más superflua y del lucimiento de su estrella protagonista, un Keanu Reeves en alza después del éxito de “Speed” (uno de las mejores películas de acción de los 90, dicho sea de paso)

El mayormente sobrevalorado Abel Ferrara se atrevía con un relato de Gibson allá por el 98 dándole un tratamiento poco convencional a la historia, algo que no tiene por que ser negativo (todo lo contrario), siempre y cuando se le dé consistencia y garra al asunto. Esto, obviamente, no ocurre en New Rose Hotel, donde el discurso se reduce a los mínimos, empaquetando el marco argumental en dos personajes y medio, es decir, en Fox, X y de vez en cuando y para, entre otras cosas, subir la testosterona masculina, la prostituta Sandii (Asia Argento).


Todo lo demás -especulaciones, traiciones, tratos, espionaje, etc- ocurre de oídas, pues todo se fundamenta en base a los personajes interpretados por Walken y Dafoe y en sus diálogos reveladores, que a ratos son lo más interesante de una insípida y terriblemente aburrida película.

Al citado Hirsohi lo vemos siempre a través de grabaciones espía y lo que sabemos de él lo conocemos por boca de Fox (Walken). El plan de seducción vemos cómo se prepara pero no cómo se ejecuta, lo cual le resta muchos puntos al desarrollo de la trama.
Dafoe y Walken cumplen con sus respectivos papeles, pues no de ser así el bostezo del espectador sería aún más atronador. Asia Argento se limita a desprender sensualidad por cada poro de su piel, pero poco más. De hecho, se abusa de sus escenas de cama y en ocasiones no aportan nada a la historia.

Para terminar de rematar, todo el farragoso entramado se resuelve a modo de flashbacks durante unos eternos 20 minutos finales. Estos flashbacks o bien son escenas ya vistas o bien escenas creadas para la ocasión y que relatan sucesos no vistos con anterioridad pero de suficiente valía para entender según que cosas. Si esto se hace de forma cuidada y con cierto ritmo, no hay problema alguno en encasquetárselos al espectador (aunque no soy muy partidario de resolver una película de este modo). Pero aquí Ferrara abusa de ellos, llenando el metraje final de un exceso de información que por reiterativa y lonjeva acaba cansando.

El director, que ajerce también de co-guionista, desaprovecha una historia prometedora que en ningún momento tiene fuerza. Ni siquera conocemos la magnitud de los acontecimientos que pueden sucederse, ya que apenas se contextualiza la historia. No sabemos nada de este probable futuro no muy lejano, ni de sus pobladores ni de sus ciudades. Las megacorporaciones no son más que unos nombres en medio de la nada más ambigua.

A Gibson aún se le resiste el medio cinematográfico, pues aún nadie es capaz de trasladar sus novelas de forma contundente, ni hacerlas atractivas ni tan siquiera para el buen amante del género.
Y el que se atreva a adaptar el “Neuromante” debe aprender de los errores de Abel Ferrara y Robert Longo, y saber que forma y lenguaje usar, sobretodo para no convertirlo ni en un pseuproducto comercial para las masas ni en un aturdimiento cerebral de pretencioso envoltorio y poca sustancia.


Valoración personal:

viernes, 22 de febrero de 2008

"Invasión" (2006) - Oliver Hirschbiegel (James McTeigue)

La humanidad se encuentra en un peligro inminente después de estrellarse, por causas desconocidas, un transbordador espacial en la Tierra. Éste ha traído consigo en virus de origen alienígena que está cambiando el comportamiento de las personas, conviertiendo éstas en seres carentes de sentimientos.

Una de las primeras en darse cuenta de este extraño acontecimiento es la psiquiatra Carol Bennell (Nicole Kidman), que junto a su amigo Ben Driscoll (Daniel Craig) y el Dr. Stephen Galeano (Jeffrey Wright) intentarán descubrir como detener la epidemia, que se está extendiendo con una rapidez aplastante.

A todo esto, Carol deberá hacer frente además a su ex-marido (Jeremy Northam), que infectado por el virus retiene al hijo de ambos contra su voluntad.


Apoyándose en ligeros cambios en la historia y contextualizándola en un ambiente post 11-S, se estrenaba en el 2007 y con un año de retraso, el tercer remake de "La invasión de los ladrones de cuerpos", o si se prefiere, una nueva adaptación de la obra de Jack Finney “The Body Snatchers”.

Esta enésima revisión resultaba tan innecesaria como casi cualquier otro remake actual, pero para más inri podríamos añadir que de la misma historia han salido otras películas similares, series de tv y, por supuesto, los dos anteriores remakes, con lo cuál no era muy justificable su realización, más allá de sacarle los cuartos al respetado.

De todas formas, una podía confiar en el resultado de la misma sabiendo que el director encargado para tales menesteres era el alemán Oliver Hirschbiegel, responsable de dos excepcionales películas que un servidor recomienda encarecidamente: “El experimento” y “El hundimiento”. No en vano, el montaje final no convenció a los productores, que probablemente echando de menos un poco de acción, decidieron contratar a los hermanos Wachowski para que reescribieran el guión y a James McTeigue para que rodara nuevas escenas.

Tal desacertada actuación -fuese malo o no lo ofrecido por Hirschbiegel- ha dado origen a una película con fallos de coherencia, sin emoción y, lo que es peor, con un suspense tibio, algo básico para hacer funcionar una historia como la que tenían entre manos.

Sobre lo primero, decir que el montaje es un tanto desastroso, apareciendo los personajes en un lugar y en otro de manera que parezca que falten escenas por medio. Los flashbacks entorpecen el ritmo de las secuencias y parece que están ahí sólo para avanzar rápidamente la trama sin conceder demasiadas explicaciones (que de ser así la intención, hay que decir que no termina de cuajar). Pero quizás lo más sangrante de todo sea observar como alguna escena tiene falta de coherencia con la que le sigue, debido indudablemente al añadido de metraje y probablemente a un montaje apresurado y sin demasiado atino.
Un ejemplo de ello lo tenemos en un momento en el que el personaje de Kidman deja un mensaje a su hijo diciéndole que no se duerma, que irá a buscarlo. Obviamente le advierte de no dormirse porque es en ese momento cuando el virus actua y se adueña del huésped, pero resulta que ese descubirmiento no lo hace hasta un tiempo después gracias al Dr. Galeano, es decir, que cuando escribe el mensaje aún no sabía lo del sueño (quizás sí en un montaje anterior, pero no en el definitivo)

Sobre lo segundo, la falta de emoción y el flojo suspense, se nota tanto en la dirección como en la interpretación de los actores. La película es demasiado lineal y no ofrece momentos de verdadera angustia, y los que deberían serlo (véase la escena del metro) se resuelven por la vía rápida y mostrando más que insinuando (que hubiese sido lo más apropiado)


El reparto tampoco parece muy implicado en el asunto, a excepción de Kidman y Wright, ambos simplemente correctos.

Daniel Craig
se pasea por la película sin muchas ganas, probablemente pensando ya en su futura encarnación del agente secreto más famoso del cine, James Bond (se lo propusieron mientras rodaba este film). Pero siendo justos, hay que decir también que su personaje está bastante desaprovechado y se le concede muy poca relevancia en la trama como para que el actor pueda dar más de sí.

Nicole Kidman
, como ya digo, correcta en su papel, pero su aspecto cada vez más frío y cercano a una estatua de cera la hace parecer menos humana que los infectados de turno.

Jeremy Northam convence pero no luce, básicamente por los mismo motivos que afectan al personaje de Craig.


En general, podemos considerar “Invasion” como un remake fallido, aunque tampoco tan deleznable como se nos quiso hacer ver. Quizás sin la intromisión de los Wachowski, el resultado, sin ser excelente, hubiera sido mucho más aceptable (o quizás no, pero jamás lo sabremos)

Posee eso sí, alguna secuencia bastante perturbadora, como la de los suicidas, pero como ya se había visto en el trailer, el impacto resulta menor. Lástima también que el “happy end” -con moraleja incluída- desmerezca bastante.

Es posible que logre convencer al espectador que no haya visto ninguno de los anteriores remakes ni la cinta original de Siegel, ya que tampoco se hace aburrida, pero para un servidor supone 80 millones de dólares desperdiciados en una película innecesaria que no saca provecho ni de la historia ni de su notable plantel de estrellas.


Valoración personal:

domingo, 10 de febrero de 2008

"30 días de oscuridad" (2007) - David Slade

Tras sorprendernos a muchos con “Hard Candy”, su notable debut en la dirección, David Slade ha regresado a nuestras pantallas adaptando la novela gráfica “30 días de noche”.

Del terror psicológico de su ópera prima el director pasa al terror más visceral, con una historia de vampiros sedientos de sangre que atacan a los habitantes de Barrow, un pequeño pueblo de Alaska que a lo largo de 30 días permanece en la más absoluta oscuridad. Precisamente por esa condición de permanente nocturnidad se dan las condiciones idóneas para que los temibles vampiros asolen el pueblo en un periquete.

A esta dificil situación harán frente el poco más de un centenar de habitantes que quedan en el pueblo -el resto lo ha abandonado mientras duran esos 30 días-, que se encontrarán casi indefensos debido a la brutalidad y rapidez de los asaltantes.


Para empezar, debemos destacar que el tipo de vampiros que nos encontramos aquí difiere notablemente del vampiro clásico, aquél de elegante presencia y gustos refinados. Tampoco es el vampiro techno-maquinero con gafitas de sol y cazadora de cuero que tanto se ha prodigado en estos últimos años.

El vampiro de “30 días de noche” es un ser más primitivo, un salvaje y astuto depredador.
Tiene rasgos característicos del mito vampírico, como su tez pálida y su debilidad ante la luz, pero en vez de un buen par de afilados colmillos, éste posee toda una afilada dentadura -que recuerda a la del jinete sin cabeza de Sleepy Hollow- perfecta para despedazar a sus víctimas.


La primera parte del film supone el asedio al pueblo. Se nos muestra poco a poco el plan trazado para incomunicar a los habitantes y como éstos se inquietan cada vez más .
Se nos presenta a los personajes principales, entre los que destacan el sheriff Eben (Josh Hartnett) y su esposa Stella (Melissa George), que están a punto de finiquitar su matrimonio por temas personales. Y si hay algo que ya nos olemos a leguas antes que suceda es que ante una situación tan extrema como la que les ocupa, estos dos aparcarán sus diferencias y harán las paces como toda buena pareja en momentos difíciles.

Tras este preámbulo, lo que viene luego es la esperada masacre perpetrada por los vampiros, en la que la sangre corre a borbotones estucando el blanco manto de nieve que cubre el pueblo. Cuerpos atravesando ventanas, pueblerinos agotando la munición de sus rifles y vampiros despedazando cuellos es lo que el espectador puede contemplar y disfrutar durante estos sangrientos minutos.

A partir de ahí el resto de la película correspondrá a mostrarnos la cruda situación que padecen los pocos supervivientes que quedan después del ataque. Estos se esconderán de los atacantes e intentarán mantenerse con vida soportando las bajas temperaturas a las que están sometidos y abasteciéndose con las pocas provisiones que les quedan. Su misión: aguantar hasta que pasen los 30 días de noche sin que les descubran los hambrientos cazadores.


Francamente, la idea argumental es buena pero los resultados no son del todo satisfactorios. Se le podría haber sacado mucho jugo, pero un guión y un montaje un tanto torpes lo imposiblita.

Por un lado tenemos unas excesivas dos horas de película que se antojan largas y pesadas para el tipo de género que es y para lo simplona que resulta la trama. A la mitad hay un bajón considerable del que sólo se recupera llegados los minutos finales.

El transcurso de los días ocurre muy de sopetón. Del día uno se pasa al 7, de éste al ¿27?, todo con demasiada rapidez. Eso hace que la tensión de estos momentos se diluya. No existe sensación de agobio y claustrofobia, algo básico cuando tenemos a un grupo de personas asediadas en un espacio limitado (véase Abierto hasta el amanecer o La Cosa de John Carpenter)
A nivel espacial, desconocemos bastante la localización de los lugares y de los propios protagonistas. Aparecen en un sitio y luego en otro muy a trompicones, como si hubieran recortado metraje en postproducción.

Otro punto en contra es que el peso de la película recaiga casi exclusivamente en Josh Hartnnett. El actor se desenvuelve bastante bien en films de terror (y en la estupenda “El Caso Slevin”), pero su falta de carisma ( y a veces de expresividad) suponen un pequeño lastre difícil de superar. Tampoco ayuda que el resto del reparto tenga más bien poca relevancia, exceptuando a Melissa George, muy correcta en su papel, y a Mark Boone Junior, al que se le podría haber dado más cancha, pues es de los pocos supervivientes que resulta interesante (el resto poco nos importa si la diñan o no)


Opino también que a la masacre inicial se podría haber sacado mayor partido, sobretodo dándole más minutos y más primeros planos (aunque los planos generales y uno cenital estan muy bien rodados, que conste) teniendo en cuenta que en el pueblo hay 152 personas, que no son pocas, y los asaltantes tan sólo una minoria.

Luego el final me parece un tanto absurdo. La decisión que toma el protagonista no está del todo justificada, pudiendo hacer lo mismo que hace --SPOILER sin convertirse en uno de ellos. Claro que entonces el enfrentamiento final con el malo maloso no sería tan intenso (más bien hubiera sido una paliza del malo al bueno) FIN SPOILER--
Por no hablar de la escenita final frente a la puesta de sol, totalmente prescindible (salga o no en la novela)


En el lado positivo tenemos una ambientación muy lograda, jugando con el contraste de blancos, negros y el rojo de la sangre. El pueblo es un personaje más de la historia y las condiciones climatológicas intensifican la sensación de amenaza que atañe a los protagonistas.

Los vampiros son verdaderos monstruos que no tienen piedad alguna. Matan y despedazan a sus víctimas sin contemplaciones. Son una especie (con lengua propia y todo) que lleva siglos subsistiendo a escondidas del ser humano. Arrasan pueblos sin dejar pistas de su presencia para así permanecer ocultos y seguir siendo considerados meros personajes de mitos y leyendas.

Las secuencias de acción están bien realizadas y el gratificante gore se encuentra en la medida justa y bien dosificado a lo largo de la película.


Haciendo balance de lo bueno y lo malo, podemos concluir en que la película de Slade es un eficiente entretenimiento a ratos. Como película de vampiros es lo más digno que un servidor ha visto en años, pero podria haber dado mucho más de sí. Se queda en un quiero y no puedo.

De todas formas y pese a ser inferior a su primera película, David Slade me sigue pareciendo un nombre a tener en cuenta dentro del género. Esperemos que su próximo proyecto sea redondo.


Valoración personal:


jueves, 7 de febrero de 2008

“Mundo Primitivo” (2007) - Tim Haines & Adrian Hodges

Bajo el sello de la BBC y producida por Tim Haines, responsable -entre otras series documentales- de “Caminando entre dinosaurios“, se creó esta entretenida serie de tv de seis capítulos que mezcla animales prehistóricos y agujeros en el tiempo.

Todo empieza cuando Nick Cutter, un reconocido profesor/paleontólogo de Londres, descubre una serie de anomalías temporales que permiten a seres prehistóricos pasearse por nuestros tiempos. No sabe como ocurre ni el porque, pero estos inesperados agujeros en el tiempo pueden ser un peligro si mastodónticas y feroces criaturas como los dinosaurios irrumpen en nuestra civilación y siembran el caos.

Cuando el gobierno se hace eco del descubrimiento, se crea una unidad especial comandada por el propio Cutter para que investigen el fenómeno, lo mantengan en secreto y sobretodo para que controlen cualquier intrusión que pueda ser ocasionada por estos misteriosos agujeros de gusano.

Cutter, bajo la supervisión del gobierno y cooperando con militares, reclutará a su buen amigo Stephen Hart, una especie de agerrido y atractivo aventurero que le ayudará en tan arriesgada misión. Al equipo se unirán también el joven Connor Temple, una alumno “friki” de Cutter que viene a ser una enciclopedia andante sobre dinosarios; y Abby Maitland, una joven zoóloga del zoo de Wellington.

Todos ello deberán acatar el mando de los agentes del Gobierno James Lester, un engreído chupatintas, y su mano derecha Claudia Brown, mucho más tolerante y flexible que su jefe.

Juntos intentan formar un equipo sólido capaz de afrontar la situación que se les echa encima. Las citadas anomalias temporales pueden aparecer en cualquier sitio, por lo que al mínimo indicio deben trasladarse al lugar de los hechos y comprobar si estan ante una amenaza o no.


En cada capítulo un ser de otro tiempo se cuela en nuestra época. Nuestros protagonistas deben hacer frente desde dinosaurios a enormes cocodrilos, pasando por insectos gigantes.

Esta atractiva y original (entre comillas) producción viene amenizada por unos competentes efectos especiales que intentan dar credibilidad a los seres que hacen acto de presencia en ella. Obviamente no estamos ante una superproducción cinematográfica a lo “Jurassic Park” ni televisiva a lo “Lost”, por lo que dichos fx no son impecables. De todas formas, están bien resueltos y al interactuar con humanos y escenarios reales no pegan demasiado el cantazo.


Las paradojas temporales y los enfrentamientos con criaturas de hace millones de años son la base fundamental de esta serie. Una buena mezcla de acción, drama, aventuras y ciencia-ficción con acertadas dosis de humor, hacen de ella un buen entretenimiento para amantes del género (y para los no iniciados). A los personajes se les va cogiendo cariño enseguida y con todo lo demás, resulta difícil aburrirse. Por lo que a interpretaciones se refiere, todos están correctos desempeñando su papel.


Como ya he comentado al inicio, al parecer sólo se ha emitido una temporada que consta por el momento de 6 episodios. El último, con un final inconcluso, deja las puertas abiertas a una segunda de la que aún no se tiene constancia (que yo sepa, en España no ha llegado aún)

La serie ha tenido un notable éxito en el Reino Unido. La verdad es que con el primer capítulo uno ya se engancha fácilmente a ella y el interés no decae en los cinco restantes. Si teneis oportunidad de echarle un ojo, no dudeis en hacerlo.

Modesta pero francamente entretenida.


Valoración personal: