lunes, 20 de junio de 2011

Editorial Galisgamdigital presenta "Gangsters Zombies"


Hoy 20 de junio asistimos al lanzamiento de la Editorial Galisgamdigital: "Gangsters Zombies", novela del subgénero zombi que publicará la editorial andaluza como parte de su colección Zombis Digitales. "Gangsters Zombies" es el segundo título de la colección, después de "Baena Z (2ª parte: testimonios)". "Gangsters Zombies" se publicará en formato ebook y con portada obra de un servidor (la que ilustra esta entrada). A este respecto, la editorial ha preferido retrasar la obra para que la fecha de salida en el mercado español coincida con su salida en el mercado latinoamericano.

Su autor, Roberto J. Rodríguez, ya hizo sus pinitos en este subgénero. Este año salió publicada "Antología Z, Volumen 3", de Dolmen, donde participó con el relato "La sordidez es la mejor compañía". Además de en este género, el autor también ha publicado obras y relatos de otro tipo. De este modo, durante este año aparecerá también publicados el relato "Sean bienvenidos... a su horrible final", dentro de una antología ambientada en el mundo de "Los mitos de Cthulhu", de la editorial Edge. Tiene autoeditada una novela, de carácter intimista, que se titula "Confinamiento". Además, aparecerá otra novela escrita por él, aproximadamente en agosto de este mismo año, de la mano de Ediciones Muza, llamada "Casa Quemada".

Pero pasemos a hablar de la obra que nos ocupa. La premisa de "Gangsters Zombies" nació a raíz de un cortometraje de temática zombi, que fue escrito y dirigido por el autor en 2008, y cuyo título es el mismo que el de esta novela. Dicho cortometraje, quedó finalista del premio Objetivo, dentro de la XII Muestra de cine independiente y Fantástico de Toledo. Aunque Roberto quedó satisfecho con el resultado pensó que la historia y el personaje de James (protagonista del cortometraje y del libro) podían aspirar a mucho más.

La idea era contar una buena historia, partiendo de personajes sólidos e interesantes, que tuviese el aroma del cine clásico americano y las dos primeras películas de zombis de George A. Romero. Donde la sangre estuviera presente fuera de campo. El espectador contemplaría las reacciones de los personajes ante la barbarie, pero nunca la casquería. El autor estaba más interesado en escarbar en las emociones humanas que en mostrar vísceras.

Fue a partir de este cortometraje y de estas ideas que Roberto, que se considera más un escritor que un cineasta -y ya se había probado a sí mismo, sobradamente, que era capaz de escribir una novela; ésta iba a ser la tercera-, desechó continuar el proyecto por la vía cinematográfica, y decidió acometer la historia en prosa. Lo que le iba a permitir contar la historia tal y como la había imaginado, sin tener que hacer concesión alguna.

Por aquel entonces, estaba surgiendo con gran fuerza un nuevo subgénero del terror -las novelas zombis-, así que no sólo podía escribir una novela zombi, sino que, en lugar de quedar archivada en su disco duro, podía intentar publicarla con alguna editorial de zombis.

Antes de lanzarse a escribir la novela, probó a escribir un cuento de temática zombi, para el cual utilizó una prosa elaborada, que pretendía dar la impresión de que el texto había sido redactado por algún escritor ficticio de terror gótico. Este cuento: "La sordidez es la mejor compañía" fue uno de los ganadores del concurso de relatos zombis de la editorial Dolmen, apareciendo publicado en la "Antología Z, volumen 3".

Lo narrado en el cortometraje original de "Gangsters Zombies" aparece en un de los capítulos de la novela, pero su desarrollo es ligeramente distinto, más acorde con lo que él quería contar en el guion original.

Antes de finalizar habría que señalar un hecho curioso. Cuando Roberto empezó a escribir la novela, cuenta que siempre visualizaba a Cagney en el papel de James, pero a medida que la reescribía su aspecto iba transmutándose con los rasgos de Christian Bale. Además añade que tiene en mente el reparto ideal para interpretar a los personajes de la novela. Por desgracia, sería imposible reunir a todos los actores -algunos están muertos; aunque, claro, dado el género del que hablamos, tampoco sería tan descabellado.

Servidor ya tuvo el privilegio de leer la novela, y os la recomiendo. Creo no equivocarme si digo que gustará a los aficionados del terror literario y, sobre todo, a los fans del subgénero zombie.


Tenéis más información en:

Web de la editorial: www.galisgamdigital.com

Web de la novela: http://gangsterszombies.jimdo.com

Web del autor: http://elsonadorsinparpados.blogspot.com

jueves, 9 de junio de 2011

“Hanna” (2011) - Joe Wright

critica Hanna 2011 Joe Wright
Debutó en el largometraje con “Orgullo y prejuicio”, adaptación de la novela de Jane Austin por la cual consiguió un BAFTA a Mejor director y diversas nominaciones a los Oscar y a los Globos de Oro. Tres años más tarde, Joe Wright repitió con su actriz principal, Keira Knightley, para rodar otro drama romántico/épico basado en otra aclamada novela y recibiendo nuevamente el aplauso de la crítica.

Con todo a su favor, en 2009 se lanzaba a filmar un drama basado en hechos reales de esos que tanto gustan a la academia, y con dos buenos actores como Jamie Foxx y Robert Downey Jr. al frente del reparto. El resultado, sin embargo, no podía estar más lejos de las expectativas puestas en ella, y la película convenció a muy pocos (y mira que la historia era un caramelo, pero el sabor que dejaba era bastante agridulce)

Quizás debido a este traspié o quizás porque tenía ganas de cambiar de género, lo último que nos llega del director inglés es este thriller de acción un tanto inusual.

Hanna (Saoirse Ronan) es una chica de 16 años que vive en las salvajes tierras del norte de Finlandia, aislada del mundo civilizado, junto a su padre, Erik (Eric Bana), un ex agente de la CIA. Erik ha enseñado a Hanna a cazar, le ha entrenado con un duro programa de autodefensa y le ha enseñado a leer y escribir con tan solo una enciclopedia y un libro de cuentos de hadas. Hanna ha vivido una vida muy diferente a la de cualquier otra adolescente; toda su educación y entrenamiento se reduce a un objetivo, convertirla en la perfecta asesina. Pero en el mundo real hay una cuenta pendiente con la familia de Hanna, y Erik se ha dado cuenta de que ya no puede retener más a su hija, y que ya es hora de saldar esa cuenta.

Cuando supimos de ella y vimos el tráiler, nos extrañaba que detrás estuviera un director como Wright. Aún así, con semejante reparto (Ronan, Bana, Cate Blanchett, Tom Holland…), ¿quién podría resistirse?

Como ya se indica en la sinopsis, Hanna ha sido convertida en una dura y letal asesina a manos de su padre, que la ha entrenado y criado olvidando, quizás, lo más importante de todo: que es una niña. Una niña capaz de desnucarte con un par de rápidos movimientos, pero una niña, al fin y al cabo.

Ahora ha llegado un momento crucial que va a cambiar bruscamente la adolescencia de Hanna. Ella y su padre se separaban por primera vez para embarcarse en la misión para la que siempre ha estado destinada. Antes de reencontrarse en Berlín, tal y como habían planeado, Hanna es capturada por la despiadada agente de inteligencia Marissa Wiegler (Cate Blanchett). La joven, sin embargo, no tarda fugarse de sus captores para emprender un largo y duro viaje por Europa, seguida muy de cerca por Marissa y sus secuaces.

Para Hanna, este viaje no será solamente la misión de su vida para la cual ha sido entrenada desde bien pequeña, sino que también supondrá un redescubrimiento del mundo y de su propia adolescencia.


Estamos hablando de una chica de 16 años que se ha criado en el bosque con la única compañía de su padre, quién le ha enseñado todo lo que sabe. Y todo lo que sabe no es suficiente para enfrentarse al mundo real, porque la vida es algo más que datos y definiciones de una enciclopedia o recuerdos de un pasado distante y borroso. La vida son también sentimientos, personas y lugares.

La joven experimentará nuevas sensaciones al tiempo que es perseguida por unos matones sin escrúpulos.

“Hanna” es una de esas películas que te das cuenta que apuntan maneras nada más empezar. De hecho, desde la primera escena hasta que la protagonista logra escapar de las garras de Marissa, podríamos decir que estamos ante uno de las propuestas más interesantes del cine comercial actual. No obstante, justo después de ese tramo, la historia empieza a tomar derroteros un tanto extraños y discutibles, y la película empieza a tambalearse y a dudar de su condición y del público al que va dirigida. Y es que llega un momento en que uno no sabe muy bien si está presenciando un thriller de acción, un drama juvenil o una comedia involuntaria.

Otorgarle profundidad a la trama, darle fondo para que no se convierta en un vacuo y superficial muestrario de pirotecnia, es algo que se siempre se agradece. Sin embargo, debe existir un buen equilibrio entre las partes sin perder de vista el tipo de película que se está haciendo y el género al que ésta pertenece. En este caso, la mezcla resulta un tanto extraña por culpa de las ínfulas de su director y algunos aspectos que chirrían en exceso.

Exceptuando los personajes principales interpretados por Ronan, Bana y Cate Blanchett, el resto no sabemos si tomárnoslos en serio o no.



Empecemos, primero, por los secuaces que utiliza Marissa para atrapar a Hanna. Se trata de tres nazis estereotipados hasta la médula: dos de ellos, cabezas rapadas (o skinheads) con su vestimenta oficial (cazadora Bombers, tejanos ajustados y botas Dr. Martens) que parecen recién salidos de “American History X”; el otro, interpretado por un histriónico Tom Holland, es un nazi homosexual teñido de rubio que se pasa toda la película vestido con un chándal amarillo chillón.
Luego tenemos a la familia con la que topa Hanna al inicio de su viaje y con la que cruzará Europa, que son una atípica familia hippie cuya hija adolescente es pija, boba y sumamente repelente. Ignoro si la idea era ofrecer con fuerte contraste frente a la personalidad más seria y adulta de Hanna, pero lo cierto es tal “extremismo” consigue que su personaje se haga bastante difícil de soportar.

Y por último, y ya hacia el final, el guionista se saca de la manga a otro personaje estrafalario que bien podría haber salido de alguna película de Terry Gilliam.

Todo ellos terminan por descolocarnos y empezamos a dudar de la seriedad de la propuesta, más aún cuando la película tiene ciertos deslices más propios de la comedia que de un thriller de acción serio y contundente (que es lo que uno más o menos presumía encontrarse)

Por tanto, “Hanna” termina convirtiéndose en una confusa película comercial con pretensiones artísticas que mezcla de forma inconsistente momentos de introspección personal con secuencias de acción, las cuales en ocasiones son filmadas por Wright a base de virguerías visuales como si de un videoclip se tratara (la cañera banda sonora a cargo de los Chemical Brothers potencia aún más esa sensación)

Teniendo como protagonista a una niña asesina emulando a Nikita, uno ya da por asumido que la verosimilitud de la cinta puede llegar a ser un tanto precaria, pero en algunos aspectos la credibilidad de la trama llega a rozar lo absurdo, y al final un servidor se marchó de la sala sin tener muy claro si lo que había visto le había gustado o no (y tras dejar madurar mi opinión, casi que me decantaría por el “no”)

Probablemente, con unas ideas menos presuntuosas y un guión más centrado, estaríamos hablando de unos de los thrillers del año. Sin embargo, el resultado no termina de convencer.

P.D.: Saoirse Ronan es una joven y estupenda actriz con un prometedor futuro por delante. Pero eso sí, necesita participar en mejores películas.


Valoración personal:


miércoles, 1 de junio de 2011

“X-Men: Primera generación” (2011) - Matthew Vaughn

critica X-Men: Primera generación 2011 Matthew Vaughn
Se podría decir que los X-Men de Bryan Singer fueron los que inauguraron la actual e incesante moda de llevar al cine a los superhéroes de las viñetas. Después del declive de estas adaptaciones por culpa de los abortos perpetrados por Joel Schumacher con la franquicia de Batman, a finales de los 90 llegaría Blade para poner la primera piedra que reconciliaría la industria cinematográfica con el mundo del cómic. Pero este personaje no era estrictamente un superhéroe, por lo que no sería hasta la llegada de la famosa Patrulla X cuando el resto de estudios se animaron a desempolvar sus viejos tebeos y rescatar esa fuente inagotable de historias con las que Hollywood lleva nutriéndose años y años. Además, los avances en tecnología digital abrieron un abanico de posibilidades que permitieron echarle el guante a unos superhéroes que, quizás, años atrás no hubieran podido adaptarse con tanto atino (al menos en lo que respecta al aspecto visual y pirotécnico)

Así pues, los X-Men despejaron el camino para que llegaran Spiderman, Hulk, Los 4 fantásticos, Daredevil, Iron Man e incluso un remozado Batman, entre otros. Pero los primeros tampoco quisieron quedarse atrás, así que hasta el momento, el éxito de Singer ha dado para dos secuelas más, un spin-off y la precuela que ahora nos ocupa.

“X-Men: First Class” nos acerca a la juventud del profesor Xavier (James McAvoy) y Eric Lensherr /Magneto (Michael Fassbender) antes de que estalle su rivalidad, cuando aún eran amigos y estaban descubriendo sus poderes; una época en la que colaboraron juntos, ayudados por otros mutantes para combatir la mayor amenaza que el mundo ha conocido.

Después del fallido intento -artístico, que no económico- de mostrar los orígenes de Lobezno en solitario, y viendo lo bien que le está yendo a Marvel adaptando los personajes de los que aún conserva los derechos, nos temíamos lo peor cuando la Fox anunció que seguiría explotando la franquicia X-Men, esta vez en forma de precuela y con un reparto formado prácticamente por adolescentes.

Sin embargo, tras el fichaje de Matthew Vaughn y, posteriormente, de un buen puñado de intérpretes más que solventes, los temores se fueron disipando. Luego llegaron los tráilers y el recelo mayoritario casi desapareció, aunque la promoción cartelística fuese de juzgado de guardia.

Ahora, con el estreno mundial de la película a la vuelta de la esquina, serán los espectadores quienes por fin podrán juzgar de primera mano si la espera ha valido la pena. Por mi parte, puedo constatar que el estudio ha logrado compensar los errores cometidos en el pasado entregando ahora un entretenimiento superheroico de calidad.

Nada más empezar la película nos damos cuenta que esta vez se han hecho bien los deberes, pues los primeros minutos conectan directamente con aquel primer film de Singer, situándose en plena II Guerra Mundial y mostrándonos a un jovencito Eric Lensherr justo en el momento en que es separado de su familia y hace uso de sus poderes ante la incrédula mirada del ejército nazi. Es más, diría que Vaughn ha rodado la secuencia plano por plano como lo hizo Singer en su momento (pero con otro niño actor haciendo de Erik, claro está)

Este inicio supone el primer apunte en el interés por mantener la continuidad respecto al resto de la saga, algo que con Lobezno no se hizo del todo bien, a mi entender.

Luego ya le toca el turno a unos jóvenes Profesor Xavier y Mística, los principales protagonistas junto a Magneto, de la trama que más tarde se desarrollará.

La historia se sitúa durante los años 60, en el punto álgido de la Guerra Fría, cuando las crecientes tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética amenazaban a todo el planeta. En este contexto tenemos, por un lado, a Erik en busca de venganza tras las atrocidades sufridas en el pasado, cuando no era más que un niño; por el otro, tenemos a Xavier y su protegida Raven (Mística) uniéndose a la CIA para intervenir en una inminente amenaza que podría desencadenar la III Guerra Mundial.

En este punto es cuando, por primera vez, se dan a conocer los mutantes al resto del mundo. Y esto es precisamente lo que supondrá el principal conflicto entre ellos.

La crisis de los misiles de Cuba de 1962 sirve para introducir al villano de la trama encarnado por Kevin Bacon; un Sebastian Shaw que, sin contar sus poderes sobrehumanos, bien podría haber salido de alguna película de James Bond. Su pérfido plan pone en peligro a toda la humanidad en beneficio de la supervivencia y supremacía de los mutantes.


Erik y Xavier unen sus fuerzas –aunque por distintos intereses- para hacer frente a Shaw, y por ello reclutan a otros mutantes a los que entrenarán para que aprendan a controlar sus poderes.
A partir de ahí, se librará una batalla entre mutantes, con los humanos de por medio y con el peligro de una guerra asomando en el horizonte.

Uno de los grandes logros de “X-Men: Primera generación” es dedicar un especial interés a los debates internos de sus personajes, especialmente de Erik y Xavier.


Ambos son conscientes del peligro que supone para ellos el darse a conocer al resto de la humanidad. Pero mientras que uno, Erik, recela de los humanos, convencido de que cuando sepan de ellos les darán caza; el otro, Xavier, confía en su integridad y espera que éstos les acojan dentro de su sociedad, sobre todo después de prestar su ayuda en el conflicto de los misiles cubanos.

Pero ya se sabe que el hombre teme a lo desconocido, y que ese temor puede llegar a convertirse en odio. Y eso es lo que terminará quebrando la amistad entre Erik y Xavier. Ninguno está dispuesto a dar el brazo a torcer, y pronto los mutantes tendrán que decidir a qué bando desean pertenecer.

En ese sentido, existe otro detalle, el aspecto físico, que causará un dilema personal entre algunos personajes como Raven o Bestia, cuya monstruosa apariencia será todo un hándicap para llegar a aceptar su condición de mutante.

Por tanto, nos encontramos con una película muy interesante y consistente desde el guión, y que no sólo ofrece el espectáculo palomitero que uno espera de una producción de estas características, sino que reflexiona sobre cuestiones que bien podrían extrapolarse al mundo real, procurando dotar de humanidad y profundidad a sus personajes e incidiendo audazmente en sus conflictos internos. Ese es, probablemente, uno de los aspectos más destacables de la –pese a todo, previsible- historia, ya que propicia momentos ciertamente emocionantes gracias al notable grado de implicación que el espectador consigue tener con los protagonistas.

Los guionistas abordan la historia con seriedad y madurez, pero sin olvidar la necesidad –imperante en la saga- de ofrecer unas acertadas pinceladas de humor que, a diferencia de otras producciones similares, no caen en lo ridículo o lo bobalicón. Prueba de ello sería cierto cameo en concreto que muchos seguidores de la serie agradecerán; algunas puyitas o bromas entre los protagonistas o la actitud ligona de un joven Xavier que contrasta un poco con la formalidad con la que siempre le hemos visto en pantalla.

Pero además de los cameos, hay que estar atento también para detectar las referencias o guiños a otros personajes de la saga (SPOILER-- atención al momento en el que Xavier prueba la máquina que le ayuda a encontrar mutantes por todo el mundo; servidor llegó a distinguir a unos jovencísimos Tormenta y Cíclope -- FIN SPOILER)


En cuanto a la fidelidad con los cómics, eso ya es algo que escapa a mi conocimiento y que deberán juzgar los fans, pero imagino que la idea principal era ajustarse a lo ya establecido en las anteriores películas. Y supongo que en ese aspecto siempre habrá un grupo de puristas que se quejen, a veces con razón, a veces por puro placer (que si los trajes no son iguales, que si este actor es demasiado alto… en fin, nimiedades), pero creo que independientemente de eso, el resultado es muy satisfactorio.

La dirección de Vaughn es de lo más competente. Lejos de querer copiar el estilo de Singer, como hizo Brett Rattner, el británico se adapta a la franquicia dejando su impronta personal y demostrando que es un director con criterio y no un vulgar mercenario. Cabe destacar, en ese aspecto, momentos como la transformación de Bestia (vista desde el punto subjetivo del personaje) o cuando el pequeño Erik se encuentra cara a cara con Shaw en su peculiar despacho.

Las escenas de acción son atractivas y, lo que es mejor, perceptibles para el ojo humano; los efectos especiales resultan convincentes y el tono solemne y épico de la banda sonora le sienta como un guante.

Pero por encima de todo sobresale el elenco de actores encabezado por dos estupendos intérpretes, James McAvoy y Michael Fassbender. Los dos evitan emular a Patrick Stewart y a Ian McKellen, adueñándose de los personajes de Xavier y Magneto y haciéndolos suyos, pero manteniendo, eso sí, la misma química que sus predecesores.

A Kevin Bacon siempre se le ha dado muy bien hacer de malo, así que es otro gran acierto de casting (hablando alemán y todo), aunque luego Fassbender le robe algo de “protagonismo antagonista”.

Nicholas Hoult y Jennifer Lawrence destacan de entre el correcto reparto juvenil, y el resto de secundarios cumplen con su labor. Y ojo porque hay mucha cara conocida: Rose Byrne, Oliver Platt, Michael Ironside, Jason Flemyng, James Remar, Rade Serbedzija (que siempre hace de ruso), Matt Craven…

También está el español Alex González, pero no creo que nadie vaya a acordarse de su intervención, menos aún cuando lo único que hace en todo la película es agitar los brazos. Y es que, si hay algún defecto que acarrea del resto de entregas, es que los esbirros del villano son casi siempre meros títeres -con poco o nada de diálogo- que obedecen órdenes, sean quiénes sea quienes los encarnen (con Flemyng en el rol de Azazel se podría haber sacado mucho jugo…)

“X-Men: Primera generación” no sólo hará las delicias de los seguidores de la Patrulla X, sino de todos aquellos que busquen buen cine de entretenimiento; aquél que no antepone los efectos especiales y la acción a la historia y los personajes.

Si esto es el inicio de una nueva trilogía, lo cierto es que no podrían haber empezado con mejor pie. Y no estaría de más que Vaughn siguiera a los mandos de las secuelas, aunque también sería una lástima no poder aprovechar el talento de este director en otros géneros (a la vista de lo bien que lo ha hecho con el thriller –Layer Cake- o la fantasía –Stardust-)



Valoración personal:

miércoles, 25 de mayo de 2011

"Cold Prey 3” (2010) - Mikkel Brænne Sandemose

critica Cold Prey 3 2010 Mikkel Brænne Sandemose
De un tiempo a esta parte, el aficionado al género de terror ha puesto la mirada en el cine que se hace en Europa. Esto ha ocurrido debido a un puñado de películas que han sabido destacar por encima de la media habitual, especialmente de la media que nos llega desde Hollywood.

Títulos como “El Orfanato”, “REC”, ”Aute Tension”, “A L’Interiuer”, “Eden Lake” o “The Children”, procedentes de España, Francia y Reino Unido, han contribuido a elevar un poco el nivel de un género en el que cada vez era más difícil encontrar algo de calidad que poder echarse a los ojos.

Obviamente, no todo el horror europeo es de calidad (los franceses hace tiempo que muestran síntomas de agotamiento/estancamiento), pero sí es más frecuente que uno se lleve una grata sorpresa con alguna cinta realizada aquí antes que con una hecha (o remakeada) al otro lado del charco. Y cada vez son más países los que se lanzan a la piscina produciendo películas de género. Así lo atestiguan Suecia y su aclamada “Déjame entrar” (aunque a mí, ni fu ni fa) o Finlandia con “Rare Exports: A Christmas Tale”, elegida como Mejor Película en el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges.

Pero si hay unos europeos que ahora están destacando más que nunca son los noruegos. “The Troll Hunter” (pendiente aún de visionado por mi parte) está siendo una de las sorpresas recientes, pero unos años atrás ya dieron la campanada con “Fritt vilt (Cold Prey)”, un slasher típico como todos los de su condición, pero muy bien resuelto. A éste le siguió una secuela que, contra todo pronóstico, resultó ser aún mejor que su predecesora, dando lugar a uno de los slashers más disfrutables de la temporada (y de la década, inclusive)

Y es que no es fácil que una segunda parte supere a la primera, y menos cuando se trata de cine de terror. Por eso, cuando se anunció una tercera –y a priori, innecesaria- entrega, nos temimos lo peor. ¿Serían capaces de superarse nuevamente o, por el contrario, estropearían lo que hasta el momento era una saga bastante efectiva y resultona? Servidor, desde luego, no las tenías todas consigo.

"Cold Prey 3" nos traslada 30 años atrás en el tiempo, en un hotel en las montañas, para ser testigos de los constantes maltratos sufridos por un niño a manos de su violento padrastro y ante la impotente -o más bien cobarde- mirada de su madre. El joven, harto de las palizas y de vivir en condiciones infrahumanas, decide tomarse la justicia por su cuenta. Una vez se ha deshecho de los causantes de su dolor, huye hacia los bosques en busca de un nuevo hogar, lejos de aquél que tan tristes recuerdos le trae.

Han pasado 12 años, y un grupo de jóvenes decide pasar el fin de semana en las montañas, atraídos por los acontecimientos y rumores acontecidos en el viejo hotel abandonado en el que, tiempo atrás, una pareja y su hijo desaparecieron sin dejar rastro. Desgraciadamente para ellos, ese niño se ha hecho mayor, y con él han crecido también sus instintos homicidas, hasta el punto de volverse incontrolables.


Dentro del subgénero slasher, “Cold Prey 2” tomó como referente directo “Halloween II: ¡Sanguinario!”, secuela del clásico de John Carpenter “La noche de Halloween”. Dos aspectos calaron hondo y se repitieron aquí: que los acontecimientos de dicha secuela transcurrieran inmediatamente después de lo ocurrido en su predecesora, y que toda la acción (o gran parte de la misma) se desarrollara en un hospital.


A partir de ahí, todos sabemos que tanto la saga de Michael Myers como las de sus semejantes se han ido alargando hasta la extenuación, resucitando a sus psychokiller tantas veces como el público lo demandara o los productores, ávidos de dinero fácil, lo ordenaran. Y uno de los miedos principales para con la saga noruega es que a ésta le ocurriera lo mismo.

Por eso se agradece que, aún cayendo en un recurso sobradamente conocido, esta tercera entrega se trate de una precuela. En parte porque podía colar que nuestro “asesino de las nieves” pudiera escapar de la muerte una vez, pero dos ya resultaría excesivo (y si ya empezamos así, las continuaciones son interminables)

Por tanto, lo que tenemos aquí es viaje a los orígenes del asesino, explicándonos el por qué de su gusto por despellejar a incautos excursionistas y por qué un viejo y entelarañado hotel es su escondrijo. Aunque hay que decir que no hacía falta toda una película para conocer estos detalles, ya que con las anteriores quedaba más o menos claro.

De todas formas, Cold Prey 3 nos ofrece unos primeros minutos presentándonos la traumática infancia del susodicho asesino, para luego pasar a mostrarnos los inicios de su currículum homicida. Y sus primeras víctimas, como no podría ser de otra forma, son un grupo de jovenzuelos con ganas de pasarlo bien.

Como en todo slasher que se precie, y como evidentemente ocurría ya en las anteriores entregas, el psychokiller irá cepillándose uno a uno a los protagonistas. Por desgracia, tratándose precisamente de una precuela, el desenlace final lo damos prácticamente por asumido, es decir, SPOILER POR SI ACASO -- que el malo sobreviva (¡cómo no!) y que, presumiblemente, no habrá ningún superviviente para contar lo ocurrido y delatarle a los autoridades – FIN SPOILER POR SI ACASO Sin embargo, hay que destacar que los guionistas juegan con un as en la manga durante todo el rato, y saben emplearlo con eficacia justo en el momento más adecuado, consiguiendo que, aún sin mucha sorpresa, el final no se antoje demasiado tópico.

De todas formas, esta tercera parte tiene ciertas carencias respecto a sus predecesoras. Por un lado, se ha perdido una de las características primordiales de la saga: el paisaje nevado. Puede que no fuese una gran novedad, pero le otorgaba un sello distintivo y muy particular. Ahora, en cambio, el escenario es un bosque de otoño. Y eso ya lo hemos visto tropecientas veces. Además se recurre a los lugares (casitas destartaladas en el denso y profundo bosque, en medio de la nada) y situaciones más comunes de este tipo de historias.



Por otro lado, el hecho de ser una precuela obliga a cambiar de reparto, y en ese inevitable proceso se sacrifica a Ingrid Bolsø Berdal, la carismática protagonista y superviviente de los dos anteriores films. Y lo que es peor, no se ofrece un relevo a la altura. De hecho, la mayor parte del tiempo lo pasamos sin un claro protagonista o alguien que destaque por encima de los demás, debatiéndonos (o al menos yo) entre dos de las mozas presentes (muy bellas, eso sí) para averiguar cuál de ellas es la clara sustituta. Pero hasta bien llegado el final no parece que nadie asuma ese rol, y cuando lo hace, ya es un poco tarde y no compensa la espera (amén de que tampoco consigue hacerle sombra a Ingrid)

Esos son los dos aspectos que hacen de Cold Prey 3, una película inferior dentro de la trilogía. Se vuelve más rutinaria, más genérica; y el factor “tensión” es mucho más endeble. Y sin embargo, si se analiza de forma independiente a sus “hermanas”, no deja de ser un slasher entretenido y ciertamente efectivo.

Puede que las bajas expectativas y las destructivas críticas que llegué a ojear me hicieran temer lo peor y eso haya contribuido a que, una vez vista, el resultado no me haya parecido excesivamente decepcionante. Tampoco es para echar cohetes, pero dudo que defraude a los fans de los slashers, a menos que se tenga en muy alta estima las dos primeras. Y salvando los dos carencias arriba mencionadas, tampoco es que ésta esté muy lejos en calidad de la primera entrega de todas (a la segunda, eso sí, no le huele el cogote)




Valoración personal:

miércoles, 18 de mayo de 2011

Entrevistando a Jaume Collet-Serra para TBDC - Tu Blog De Cine

Entrevista a Jaume Collet-Serra
El pasado 13 de mayo, el director Jaume Collet-Serra (La casa de cera, La huérfana) estuvo en Barcelona presentando su última película, “Sin identidad” (Unknown).

El hotel CASA FUSTER de Barcelona fue el lugar escogido por Warner Bros. para que el director catalán atendiera a los medios, y un servidor, en nombre de TBDC – Tu Blog De Cine, tuvo la oportunidad de estar presente y entrevistarlo junto a otros compañeros.

La película, protagonizada por Liam Neeson y Diane Kruger, fue estrenada mundialmente en el pasado Festival de Berlín y consiguió posicionarse el Nº 1 de la taquilla estadounidense, logrando, por primera vez, que una cinta dirigida por un director español estuviera en lo más alto del ranking.

Ante tal éxito, nuestra primera pregunta era evidente: conocer de primera mano qué sentía Jaume al conseguir algo que ningún otro director español había conseguido antes. Si estaba satisfecho o, si por el contrario, no le daba demasiada importancia. Y esto es lo que nos contestó:

Importancia se le da porque es algo muy difícil. Era mi primera oportunidad de poder llegar ahí porque las dos primeras películas que hice en EE.UU. eran más de género y salieron -por culpa de que eran buenas películas- en mala época. El estudio confiaba mucho en ellas y las sacaron en verano con gran competencia. “La Huerfána” llega a salir en otoño y hubiera sido número uno también. Pero la sacaron en Julio, con todos los blockbusters… y le fue muy bien, pero claro, no es del todo justo. […] “Sin identidad” la sacaron un muy buen fin de semana. La fecha de estreno se cambia un par de veces para intentar ser Nº 1, y en ese sentido, objetivo cumplido. Y orgulloso también porque fue una sorpresa, ya que había mucha competencia.

Otra cuestión que surgió fue el tema de la libertad creativa, y con cuánta había contado él a la hora de dirigir la película.

Libertad absoluta” sentenciaba Jaume “Es mi cuarta película, la tercera con Joel Silver, y me he ganado esa libertad absoluta. Precisamente por eso estoy trabajando con Joel. En “La casa de cera” no tenía libertad y por eso estaba París Hilton (risas) En “La Huérfana” luché mucho por esa libertad y tuvo muchos conflictos. No con Joel sino con las políticas que ocurren a veces en un rodaje, especialmente de dinero. Ahí luché y me gané la confianza y la libertad para hacer esta película. He tenido libertad absoluta de guión, de casting y casi de montaje. No tengo el corte final porque no me lo he ganado todavía; el corte final lo tiene Joel, pero él no cambia un frame si yo no estoy presente y si no lo apruebo


A Jaume, que se formó en una escuela de cine de Los Ángeles y dio sus primeros pasos ya en EE.UU., se le preguntó si aún con la mirada puesta en el cine hollywoodiense, reconocía haber tenido influencias del cine europeo o, más concretamente, del español.

Del cine español lo que me gusta es Buñuel, […] que me encanta por su arte, por su surrealismo y por la manera de contar las historias. Pero mi influencia principal, como mucha gente de mi generación, es el cine de los ochenta; los blockbusters de Spielberg e incluso las películas producidas por Joel (Joel Silver)” confesaba Jaume “Soy fan de Hitchcock, de Polanski… sobre todo porque tienen un arte con la cámara impresionante y la profundidad como personas para atreverse con cosas psicológicas que van más allá de la trama y los cuatro tiros de siempre. Evidentemente, del cine me gusta de todo (me gusta Truffaut), pero el cine europeo quizás es un poco más complejo. Hacer una película comercial y hacer una buena película no están reñidos, y los americanos hacen esto mejor que nadie. Y eso es lo que yo siempre he querido hacer. “ Y nos puso como ejemplo un título bien conocido por el público “Spielberg hizo “Tiburón”, que era el primer blockbuster de la historia y al mismo tiempo era una gran obra maestra.

Y es que como bien afirma Jaume, se puede hacer cine comercial y de calidad, como a lo largo del tiempo han ido demostrando una gran variedad de directores.

Mi objetivo era hacer películas de este tipo, como Scorsese y toda esta gente. Una cosa no quita la otra. Igual algún día hago una película que a nadie le interesa -y que yo creo que es maravillosa- sobre algo muy personal. Pero creo que, como director, también tienes que ganarte el derecho a hacer eso; y como director, tienes que crecer como persona para saber muy bien lo que quieres decir. Bastante difícil es hacer cine, y no todos somos Orson Welles ni estrenamos una obra maestra a los 26 años.” Y concluye “Yo todavía estoy en proceso de aprendizaje, en ir mejorando y a ver dónde llego. Pero no me he puesto ningún límite

Dentro del cine comercial, y como bien ya se ha apuntado, el director ha pasado de aceptar imposiciones de los productores a tener libertad de casting, y nos explicó cómo fue trabajar con un actor de la talla de Liam Neeson.

Es todo más fácil; es una gran diferencia. El casting y el guión lo es todo. Cada vez tienes más libertad como director para retocar el guión y hacerlo tuyo. […] Tengo mis actores con los que he soñado trabajar y a veces tienes suerte y a veces no. En este caso he tenido suerte; suerte de que les guste el guión, de que estén disponibles, de que tengamos el dinero… El mundo del cine es muy complejo y hay calendarios, cosas a determinar… Y aquí pues tuve la magnífica suerte, al igual que con "La Huérfana", de tener a unos actores maravillosos

Precisamente de su anterior película nos comentó lo afortunado que fue al descubrir a la joven actriz Isabelle Fuhrman “En La Huérfana tuve la suerte de encontrar a esa niña […] La película hubiera sido diferente sin ella.

Respecto a “Sin identidad”, se mostró muy agradecido de que Liam aceptara hacerla, incluso después de la triste pérdida de su mujer. Y fue más lejos aún en lo vital que resultaba su presencia en ella “Sin Liam yo no consigo a Bruno Ganz -que era mi sueño para interpretar ese papel-, por muy guapo que yo sea (bromea el director). Bruno hizo la película porque estaba Liam Neeson



Y es que el tema del casting es una tómbola, como bien nos relataba Jaume “A veces tienes suerte y a veces no. Yo creo que tengo buen gusto con los actores y que los actores quieren trabajar conmigo. Los actores hablan entre ellos, y a la que yo llame a un actor para trabajar conmigo, y ese actor probablemente conozca o haya trabajado con Liam Neeson, le dirá qué tal soy. Es importante ser bueno, y no tienes que ser duro. Tienes que ser el director, y si no diriges y sólo eres su amigo no van a querer trabajar contigo. Necesitan que tengas personalidad, que sepas lo que estás haciendo; cuántas tomas haces y por qué las haces, y en qué dirección vas. Hay escenas que son fáciles y hay escenas que son muy difíciles. Y en esas escenas el actor (y más Neeson, que ha trabajado con Spielberg) sabe si eres un director de verdad o simplemente has llegado ahí por la suerte que has tenido.

Y puestos a escoger un actor o actriz favoritos a los que poder dirigir, Jaume se decantó, tras pensarlo un poco, por Cate Blanchett. “De los que no he trabajado aún, Cate Blanchett. Y de los que he trabajado repetiría con muchos

Evidentemente, sin actores y actrices, no hay película. Pero hoy en día también se está volviendo algo excesivamente indispensable el contar con el efecto estereoscópico en una película, especialmente si ésta se dirige a un público amplio y si pretende hacer un buen dinero en taquilla. Sobre esta cuestión, el director se mostró bastante abierto, admitiendo que “rodaría con el teléfono” si hiciera falta, con tal de dirigir.

La gente busca lo que se le educa que busque. No es que de repente cambien de idea y digan “ahora queremos esto”. Hay gente detrás de todo esto que se sienta en una mesa y decide a ver qué hacemos para ganar más dinero, qué hacemos para que no nos pirateen las películas… Y es ofreciendo algo que sólo se pueda ver en el cine. Y han dado con el 3D, con películas que dan más énfasis en lo visual que en el guión porque contratan a directores más técnicos y que pueden hacer grandes efectos.

Respecto a plantearse rodar en esta técnica, indica que “el 3D es como rodar en color o en blanco y negro; es una técnica más” Pero puntualiza “Se puede rodar cine en lo que sea, siempre y cuando la técnica sea la adecuada para la historia que estás contando. Y yo claro que voy a rodar en 3D, y si un día sale el 4D, rodaré en 4D. Voy a rodar en lo que haga falta si hay una historia a la que eso le ayude.

Precisamente se le preguntó sobre sus futuros proyectos, como por ejemplo "Harker", la nueva visión del Drácula de Bram Stoker con la que se le ha vinculado.

Ahora mismo estamos escribiendo el guión. Es un guión complicado porque es una nueva versión de Drácula que es muy poco respetuosa con el libro, es decir, que la gente me va a odiar (risas) Lo que queremos es dar un golpe de efecto con el mundo de Drácula y los vampiros. Hay un grupo de personas que estamos un poco hartos del vampirito de trece años, metrosexual… Queremos traer algo un poco más friki, más bestial… que dé miedo de verdad y que no sea tan romántico.

Y nos explicó también cómo le llegó este proyecto “Di Caprio y su compañía son fans de Drácula y se acercaron a mí para colaborar. Vendimos esa idea a Warner Bros. Y ahora estamos trabajando con el guión para, posiblemente, rodar el año que viene y que salga en 2013.



Sin embargo, Harker no es el único proyecto que el director tiene en menteHay un par de historias, y una de ellas es el remake de la francesa “El círculo rojo”, una obra maestra y un remake por el que la gente también me va a odiar (risas de nuevo) Pero el guión es bueno, y no tiene nada que ver con la original. Yo si hago un remake es como “La casa de cera”, en donde no puedes comparar la original con la que yo hice. Son casi géneros diferentes. Nunca voy a hacer un remake como "Psicosis". Hay veces que tomas prestado conceptos y cosas como el título o los nombres de los personajes, pero haces otra historia. Y ese es el caso de “El círculo rojo”.

Sin ser un remake ni una nueva versión ni nada por el estilo, sí es cierto que “Sin identidad” recuerda, por ejemplo, a “Frénetico” de Polanski. Si bien el director no considera que lo hicieran adrede.

”Sin identidad”sí coge, inconscientemente, de varias películas de este género. Y las películas de género, como las películas de terror, se roban unas a otras constantemente. Son tan iguales que ya no te das cuenta dónde empezó todo. Dentro de los thrillers hay obras maestras que han hecho cosas que funcionan, y funcionan por una razón: porque son la solución a según qué problemas. Y claro, a veces te encuentras con recursos en tu guión que te hacen falta y que coinciden con un momento mágico de otra película. Pero la nuestra está basada en un libro, y el planteamiento es el mismo. No nos fijamos en "Frenético".

Además del éxito de “Sin identidad”, Jaume Collet-Serra también ha sido noticia recientemente por la creación de Ombra Films junto a Juan Sola, productora de cine mediante la cual quieren apoyar y promocionar nuevos talentos nacionales. Por ello, qué mejor que preguntarle acerca de la misma, de cómo surgió la idea y con qué criterios o pautas van a llevar a cabo esta iniciativa.

La idea es acercar España a Hollywood y Hollywood a España. Servir de puente en muchas facetas, y la primera es crear una base aquí y colaborar con esta nueva generación de realizadores españoles que tienen mucho talento, sobre todo en las películas de género. Quiero traer guiones americanos y actores americanos que trabajen aquí en España con gente de aquí. Se ha demostrado que se puede hacer, que hay muchos directores con gran capacidad para hacer eso y simplemente queremos crear una avenida más hacia ese talento. A partir de ahí veremos si funciona y si podemos hacer proyectos cada vez más grandes. La misión es colaborar con los dos países.

Según Jaume Collet-Serra, se trata de una unión factible porque “Hay una gran tradición de cine en España y las nuevas generaciones están muy influenciadas por el cine americano, y es triste que seamos cuatro gatos los que estemos por ahí haciendo películas cuando podrían ser más. En países como EE.UU. está faltando talento y creo que se necesitan el uno al otro. Hoy en día las películas son más internacionales y la gente está más acostumbrada a tener actores americanos e ingleses mezclados para rodar una película en el extranjero con un director extranjero. También son más fáciles de financiar […] y de vender."

El director asegura que aquí ha salido y sigue saliendo cantera, y que gente como Del Toro, en su faceta de productor, han sabido sacar provecho de estos directores. Asegura que esa es la línea a seguir y que ese su objetivo. “Si en España salen dos o tres películas al año que tienen salida comercial, pues tendrían que ser diez.

Respecto al cine de género que, de un tiempo a esta parte, se ha venido haciendo en España, Jaume opina favorablemente, aunque sin obviar sus carencias.Tuve la oportunidad de ser juez en Sitges el año pasado y vi todas las películas de género de productores españoles; y creo que el talento técnico es impresionante a todos los niveles, tanto en directores como fotografía, vestuario... Creo que es un talento a la par con el resto del mundo, si bien el problema que hay es la falta de visión comercial de los productores.” Y nos explica los motivos “Están dejando que películas con grandes ideas se pierdan en la segunda parte de la película o en errores básicos que afectan a que esa película pueda ser exitosa en taquilla en otro país. En la ejecución del guión se les va la olla, y hay películas que empiezan con una gran premisa y luego no saben cómo acabarlas. No son películas sino cortos que no saben desarrollarse.

En conclusión, que para Jaume, la culpa es básicamente del productor “El trabajo del productor en España es muy diferente a cómo funciona en EE.UU. Aquí el productor se desentiende, y cuando mete mano es para crear un problema. El productor tiene que tener una visión clara de cómo es la película y de cómo va a recaudar el dinero acorde a su presupuesto. Y un productor que entiende de cine como Joel sabe cómo hacer que la película sea comercial sin que realmente sea una mala película. Y todo tiene que ver con el ritmo, el casting, el final… Cosas básicas que aquí en España no se entienden bien.

Y con esta última reflexión despedimos la entrevista con un Jaume Collet-Serra que ha demostrado ser un director con las ideas muy claras. Esperemos no odiar, como él teme, su versión de Drácula, y que su carrera siga viento popa como hasta ahora. Y también que su productora triunfe y junto a ella lo hagan otros directores patrios que están clamando una oportunidad.

sábado, 14 de mayo de 2011

“Sin identidad” (2011) – Jaume Collet-Serra

critica Sin identidad 2011 Jaume Collet-Serra
Que un director español lidere la taquilla norteamericana no es algo que se vea todos los días, y menos con una película que ha costado la nimia cantidad de 30 millones de dólares. De hecho, esta es la primera vez que ocurre, y ha sido el catalán -afincado y formado en EE.UU.- Jaume Collet-Serra quién lo ha conseguido con “Sin identidad”, su último trabajo tras la sorprendente y recomendable” “La Huérfana”.

Mientras se encuentra con su mujer (January Jones) de visita en Berlín, el Dr. Martin Harris (Liam Neeson) sufre un accidente que lo deja varios días en coma. Al despertar, descubre que otro hombre (Aidan Quinn) ha adquirido su identidad, y que incluso su propia esposa niega conocerle. Desconcertado y con lagunas en la memoria, Martin empieza a dudar de si realmente es o no quién dice ser. Pero las dudas terminan pronto cuando se da cuenta que alguien le persigue con la intención de liquidarlo.

En un país desconocido y sin nadie a quién acudir, Martin acabará pidiendo ayuda a una reticente desconocida (Diana Kruger), la última persona con la que mantuvo contacto antes del accidente. Juntos tratarán de resolver el misterio…

Basándose en la novela de Didier van Cauwelaert, la película nos plantea la angustiosa situación de un hombre que lucha para recuperar su vida.

El mundo del Dr. Martin Harris se desmorona cuando, tras sufrir un aparatoso accidente de tráfico, se da cuenta que su identidad ha sido usurpada por un impostor. Todos sus intentos por demostrar que él es el verdadero Martin Harris resultan inútiles, así que cada vez está más desesperado. ¿Quiénes andan detrás de todo este montaje? ¿Por qué lo han elegido a él?, ¿Está su mujer en el ajo o la están coaccionando?

Son muchas las preguntas que nuestro protagonista se hace, y las respuestas no parecen fáciles de encontrar. Sus recuerdos son confusos y los recursos con los que cuenta escasos.
A medida que vaya investigando, surgirán aún más dudas y preguntas, hasta que poco a poco todas las piezas empiecen a encajar…

“Sin identidad” es uno de esos thrillers que engancha desde el primer momento. En pocos minutos se nos plantea un misterio a resolver que nos deja tan desconcertados como el propio protagonista de esta historia.



Nosotros, como espectadores, observamos los dos frentes, es decir, seguimos a Harris mientras éste trata de averiguar que es lo que está ocurriendo, y observamos también a los conspiradores en su afán de llevar a cabo un plan que desconocemos prácticamente la mayor parte del tiempo. Y eso último es, precisamente, uno de los mayores aciertos del guionista: logra mantenerte intrigado de principio a fin.
Lo frecuente es que resolvamos el entuerto antes de tiempo, sobre todo si ya nos hemos empapado una considerable cantidad de thrillers hollywodienses. Aquí, sin embargo, debo admitir que no fui capaz de descifrar todas las claves (sí cuál era el plan, pero no lo otro…), y que no fue hasta el tramo final donde todo queda perfectamente aclarado.

El guión no es redondo, y si uno se le da muchas vueltas a según qué elementos, es posible que perciba algún agujero que otro, o que ciertas cosas resultan un tanto cogidas con pinzas. Sin embargo, no hay trampas ofensivas ni un afán por embaucar al espectador con giros absurdos ni triquiñuelas por el estilo, sino que sigue una estructura a la que se mantiene fiel en todo momento (creérsela más o menos ya dependerá de la indulgencia del espectador)

Director y guionista manejan muy bien el suspense y adornan la trama con algunas secuencias de acción ciertamente rutinarias aunque bien ejecutadas por parte de Collet-Serra, y que elevan la sensación de constante peligro que acecha al protagonista.


Contamos además con Liam Neeson, actor todoterreno al que últimamente se le ve muy a gusto en este tipo de papeles, y que logra transmitirnos convincentemente esa angustia e impotencia que siente su personaje. Hacia el final, Martin Harris se acerca más a lo que el actor hizo en “Taken/Venganza”, pero que nadie se lleve a engaños, que por muy armado que vaya en el póster, aquí la acción es secundaria (es más, juraría –si mi memoria no me falla- que no empuña un arma en toda la película)

El británico está muy bien acompañado por Diane Krueger y Bruno Ganz (el mejor Hitler de la historia del cine), que son quiénes le ayudarán a desenmascarar al impostor interpretado por Aidan Quinn.

January Jones, muy de moda últimamente por su trabajo en la serie “Mad Men” y por su inclusión en la inminente “X-Men: Primera generación”, no pasa de ser un maniquí en movimiento.

“Sin identidad” es un solvente y entretenido thriller de intriga que logra mantener la incertidumbre hasta el final.




Valoración personal:


martes, 3 de mayo de 2011

“Thor” (2011) – Kenneth Branagh

critica Thor 2011 Kenneth Branagh
Thor, creado por Jack Kirby y Stan Lee, es uno de los personajes más populares de Marvel, y uno de los pocos –de entre los más conocidos- que faltaba por llevar a la gran pantalla.

Su adaptación cinematográfica no ha sido una elección hecha al azar o considerando su popularidad, sino que forma parte del plan orquestado por Marvel para llevar a cabo su ambicioso proyecto de Los Vengadores (The Avengers), el cual supone la reunión de algunos de sus superhéroes más icónicos. Thor es, por tanto, una pieza más del rompecabezas que forman Iron Man, Hulk y el inminente Capitán América. Claro que, por separado, cada superhéroe puede tener también su correspondiente saga si la primera entrega funciona como es debido, cosa que ha ocurrido con el hombre de hierro, pero no con el gigante verde.

Thor, príncipe y heredero al trono de Asgard, desata con la osadía e imprudencia de sus actos una antigua guerra contra los Gigantes de Hielo. En consecuencia, es castigado por el Rey Odín, su padre, a ser enviado a la Tierra, donde se ve obligado a vivir entre humanos. Mientras Thor permanece desterrado, el más peligroso de sus enemigos tratará de conquistar su querido reino aprovechando la ayuda de un traidor de palacio.

Para todos aquellos ajenos a las viñetas originales, los guionistas se han encargado de ponernos en situación y explicarnos un poco de qué va esto de tener a un Dios nórdico en modo superhéroe para que luego no nos resulte demasiado chocante todo lo que veremos a continuación. Así pues, al inicio ya se nos explica quienes son todos estos dioses de brillantes y coloridas armaduras, cuál es su función en el universo, dónde se encuentra su reino, y porque unos grandullones con muy malas pulgas llamados los Gigantes de Hielo son sus enemigos (y también los nuestros)

Hechas las presentaciones, pasamos ya a la trama en sí y se nos muestra el reino de Asgard en la actualidad.

Lo que aún no la hayan visto se estarán preguntando sí la acción se desarrolla básicamente en la Tierra (conocida como Midgard para estos dioses) o vemos a Asgard en más de una ocasión. Y la respuesta es que los acontecimientos transcurren tanto en un mundo como en el otro (aunque del palacio de Odín apenas salimos)

Principalmente, seguimos a nuestro protagonista, así que contemplamos el destierro de Thor en la Tierra y cómo éste intenta adaptarse a un lugar y a unas costumbres que le son extrañas. Nadie aquí sabe de la existencia de otros mundos, y mucho menos que él es el príncipe de uno de ellos. Además, ha sido despojado de todas las cualidades y pertenencias que le hacen ser quien es, así que ya nada le diferencia del resto de los humanos.

Thor debe soportar la carga de haberse convertido en un paria, en un príncipe desterrado de su hogar justo cuando éste más le necesita.

Su suerte mejora cuando conoce a Jane Foster, una investigadora que está efectuando un trabajo de campo sobre unos inexplicables fenómenos en el cielo nocturno, y con la que el dios tropieza por accidente (y nunca mejor dicho) a su llegada a la Tierra. Ella y su equipo intentarán echarle una mano, sobre todo cuando una misteriosa agencia conocida como Shield se empiece a interesar por el recién llegado.

Mientras esto sucede en la Tierra, en Asgard existe la amenaza de la guerra contra los Gigantes de Hielo. Por otro lado, empiezan a desencadenarse ciertos conflictos en la familia real que ponen en peligro el trono, más ahora que su legítimo sucesor está ausente, y que su codicioso hermano ansía arrebatarle el puesto.


A grandes rasgos, la historia de la película recuerda un poco a la de las grandes tragedias griegas. Quizás por ello la elección de Kenneth Branagh como director, con su larga y fructífera trayectoría adaptando a Shakespeare, resultara más que adecuada. De todas formas, hay que decir que muy poco de aquél Branagh se intuye aquí.

“Thor” sigue a pies juntillas los patrones marcados por sus predecesores y, por tanto, no va más allá de ofrecer un lujoso y digitalizado espectáculo palomitero con el que satisfacer a todos los públicos y especialmente al fandom. Branagh ejerce su labor como si de cualquier otro “mercenario” contratado para tales menesteres se tratara, si bien su experiencia y valía como cineasta quizás haya evitado que la historia sucumba a un abuso de pirotecnia, como ha ocurrido muchas otras veces. De ahí que en ese sentido podamos decir que existe un buen equilibrio en trama y acción, entre diálogos y efectos.

Precisamente en términos de acción quizás observemos menos pericia –o más inexperiencia- por parte del británico, ya que las escenas de acción, aunque vistosas (CGI mediante), no son especialmente llamativas o lo espectaculares que uno desearía. No más de lo habitual, que digamos, o al menos no lo suficiente como para que las acojamos con ferviente entusiasmo y a la salida del cine nuestro cerebro las haya retenido en su memoria. Hay que indicar también que estos momentos alcanzan su cénit al principio y al final de la película, mientras que en el transcurso de la misma hay un cierto relax destinado sobre todo a desarrollar los conflictos -personales y familiares- de sus protagonistas (un punto a su favor, dicho sea de paso, aunque la evolución de Thor resulte, cuanto menos, forzada) y también en centrarse en los superficiales y poco convincentes escarceos amorosos de Thor y Jane (un punto en contra)

El relato se vuelve más contundente y, en cierto modo, épico, cuando más y mejor se desarrolla la historia entre Thor, su hermano Loki y su padre. En cambio, se resiente cuando se centra en la vida de Thor en la Tierra. Y esto ocurre debido en parte a la presencia de la corporación SHIELD, la cual se siente más útil como antesala a lo que veremos en Los Vengadores que como elemento fundamental de la historia que se maneja en la película.

Que Marvel esté unificando todos sus personajes es un acierto que puede también convertirse en un lastre, como bien ocurrió con Iron Man 2", donde el exceso de personajes y subtramas provocaba, entre otras cosas, que la película pareciera más una precuela de la futura Los Vengadores que una verdadera continuación de su predecesora. Thor consigue no sucumbir ante ello, pero esas ligaduras le pasan cierta factura.

De lo que podemos estar satisfechos es del reparto, ya que Chris Hemsworth se erige como una más que satisfactorio dios del trueno. El actor se sometió a un duro entrenamiento para dar físicamente la talla, pero además cumple también con lo que se le pide al héroe de toda aventura, y es que tenga el suficiente carisma como para que se gane nuestra simpatía incluso cuando se nos presenta como un arrogante principito. Hemsworth no es sólo una cara bonita, y eso se agradece.

Su némesis, Loki, es un villano del que se intuye un enorme potencial, pero que aquí no se ha podido explotar debidamente.


Todo lo que a Tom Hiddleston le falta de presencia (no es un actor que, en apariencia, intimide demasiado o se sienta verdaderamente peligroso o amenazador en la piel de Loki), lo compensa con sus dotes interpretativas, conformando un personaje ambiguo que en manos de otro bien pudiera haber caído en el histrionismo (a los convincentes momentos dramáticos me remito)

Portman tan competente y maja como siempre para un papel un tanto anodino y carente de interés.

En cuanto al resto de secundarios, la mayoría quedan en un segundo plano. Y eso incluye al propio Odín (un Anthony Hopkins poco aprovechado) como a los compañeros de batalla de Thor (una especie de risueños mosqueteros), que podrían haber dado más de sí y se quedan en nada. Rene Russo como Frigga, la esposa de Odín, o Kat Dennings como la amiga friki de Jane/Portman, están ahí más que nada para hacer bulto. Idris Elba mola como Heimdall, pero tampoco hace gran cosa más que sujetar una gran espada. Y el bueno de Stellan Skarsgard parece que ganará protagonismo en un futuro.

La acertada banda sonora de Patrick Doyle va acorde con la temática (el leitmotiv es bastante bueno) y los efectos especiales están conseguidos la mayor parte del tiempo (los Gigantes de Hielo cantan demasiado, pero la oscuridad imperante en sus secuencias ya se encarga de disimularlo) La estética kitsch y colorista de los dioses de Asgard -con sus armaduras de PVC- gustará más a unos que a otros. En mi opinión, es un tanto hortera, pero uno termina acostumbrándose, y en lo que a escenarios se refiere, gana enteros gracias a su majestuosidad.

Branagh consigue, con este trabajo de encargo, rodar con solvencia una película que no se desvía de los parámetros establecidos en este tipo de producciones. De hecho, personalizarla o llevarla demasiado a su terreno (como hizo Ang Lee con Hulk) podría haber roto esa homogeneidad que Marvel tan laboriosamente está tejiendo. Pero también se percibe muy poco riesgo; una clara tendencia a ofrecer un producto de fácil y rápida digestión.

Así pues, funciona como mero entretenimiento aunque no levante pasiones, y también como carta de presentación de Thor y su universo para la futura Los Vengadores. No hay nada realmente malo o negativo en ella, pero tampoco nada remarcable. Posee ese -quizás excesivo- humor tontorrón deudor de "Iron Man", pero no es mejor que aquella (sí que su secuela). Es más, puestos a comparar, se ve superada con creces tanto por el film de Favreau como por el de Leterrier (a gusto de un servidor, claro)

En temas de fidelidad ya no puedo opinar, pues jamás he tenido el gusto de leer un cómic del personaje, pero me consta (por opiniones ajenas) que este tema ha sido bien llevado y que los fans disfrutarán de los diversos guiños (y cameos) referentes al mundillo marvelita.

P.D.: Fans del 3D, no malgastéis vuestro dinero. El efecto estereoscópico es prácticamente imperceptible.

P.D.2: Si tenéis opción, elegid la V.O.S. El doblaje de Thor, Sif y Hogun es denunciable. Y no tiene perdón que en un pase de prensa nos la “metieran doblada”.




Valoración personal: