Cada vez tengo más claro que, cuanto menos sepa uno sobre la película que se dispone a ver, mejor. Con haber leído la sinopsis, tener claro el género que trata y, como mucho, haber visto un tráiler para saber si puede resultar interesante o no (siempre que no sea de esos destripantes), hay más que suficiente, o al menos es una ventaja para no crearse expectativas de ningún tipo.Obviamente, eso no implica que, bajo este modus operandi, todo cuanto veamos sea de nuestro agrado, pero puede que sí estemos más predispuestos a dejarnos llevar por la historia que se nos quiera contar.
Night Train es una de esas películas hechas para salir editadas directamente a DVD. Con este tipo de producciones suele haber cierta desconfianza, si bien de vez en cuando uno descubre cintas bastante interesantes que acaban dejando un mejor sabor de boca que las superproducciones hollywodienses que abarrotan nuestras carteleras.
La historia de aquí se nos relata acontece en Nochebuena, en un tren nocturno con muy pocos pasajeros. En una de sus paradas, un misterioso personaje sube a bordo del tren sin apenas mediar palabra, y toma asiento en el último vagón de todos, ocupado tan sólo por otras dos personas; Peter Dobbs (Steve Zahn), un hombre de negocios, y Chloe White (Leelee Sobieski), una joven estudiante de medicina.
Al cabo de un rato, cuando el revisor (Danny Glover) se decide a cobrar el billete al extraño viajero, éste resulta que ha muerto debido a la ingesta de unas potentes pastillas. El procedimiento habitual en estos casos, es hacer una llamada informando del suceso, para que en la próxima estación se encarguen del cadáver. Sin embargo, la curiosidad puede con los pasajeros, y éstos deciden abrir un paquete que el hombre agarraba con fuerza momentos antes de su muerte. Para su sorpresa, el paquete contiene una caja con valiosísimas piedras preciosas, de modo que los tres, pasajeros y revisor, toman la decisión de deshacerse del cuerpo sin que nadie los vea, y repartirse así la fortuna del desconocido.
Pero pronto esta codiciosa decisión desencadenará una serie de fatales consecuencias, no sólo para los implicados, sino también para el resto de pasajeros del tren. El preciado tesoro será motivo de engaños, traiciones y obsesiones, que harán tambalear los cimientos de la moral humana.

Como ya sabréis, las películas que se desarrollan en un único espacio, ya sea cerrado o no, suelen tener para mí, un especial atractivo. En este caso, toda la trama se desarrolla a bordo de un tren nocturno, el cual va casi vacío, y son unos pocos personajes los que centran nuestra atención.
Al principio, conocemos un poco a estos personajes, lo suficiente como para intuir más o menos que papel desempeñará cada uno en esta historia. Luego de la inesperada muerte del extraño pasajero, es cuando el viaje empieza a ponerse interesante, observando el plan que trazan los tres para poder deshacerse el cadáver sin ser vistos, y así poder quedarse con la valiosa caja.
Pero como suele ocurrir en estos casos, el plan falla y los imprevistos no tardan en sucederse. A medida que el tren avanza, la situación se va complicando cada vez más, hasta terminar descontrolándose de mala manera. Y con la aparición de otro desconocido pasajero, se revelan unos datos que hacen el viaje mucho más espeluznante.
A partir de ese momento, la película coge un tono más tenebroso, pasando del simple thriller, al thriller sobrenatural. No es que estemos hablando de un brusco giro de guión a mitad de metraje, ya que la película va dejando entrever sus intenciones a medida que va avanzando, pero sí es cierto que cuando tenemos un poco más de información acerca de la caja, la historia adquiere otro matiz muy distinto.

Brian King, que anteriormente había sido guionista de esa joyita de la ci-fi reciente titulada Cypher, debuta en la dirección con esta historia escrita también por él mismo y que bien podría haber surgido de la mente de un Richard Matheson, por ejemplo. De hecho, Night Train podría pasar por un capítulo largo de Dimensión Desconocida (The Twilight Zone) o Historias de la cripta (Tales from the Crypt), ya que su planteamiento fantástico evoca directamente a los relatos de esas series. Puede también que funcionase mejor como episodio corto que como largometraje, pero la ajustada duración del film evita que tengamos esa sensación de estiramiento que a veces se da con algunas películas que adaptan relatos cortos. Y es que King guarda algún que otro as en la manga para que reforzar su cuento, aunque no se puede negar que quizás descarrile un poco hacia el tramo final; y no porque la historia pierda interés, ni mucho menos, pero si se torna algo más efectista, y entran en juego demasiados personajes… más de los que la historia necesita.
De todas formas, el punto fuerte de la película radica en las acciones y reacciones de los protagonistas entorno a la dichosa cajita. Eso, unido a unas competentes actuaciones y un ritmo in crescendo, hacen de Night Train un meritorio entretenimiento, quedando claro que un limitado presupuesto no es impedimento para que una buena idea llegue a buen puerto (¿o a debería decir estación? xD)
Tampoco la historia necesita de muchos medios. El propio entorno (un viejo tren, en una oscura, fría y nevada noche… qué mejor ambientación que ésta) y una acertada y poco ambiciosa dirección, hacen que sea un producto bastante digno.
De paso, nos reencontramos con un veterano como Danny Glover, al que siempre es un placer ver en pantalla, y redescubrimos a Steve Zahn, un actor que ya me demostró en Rescue Dawn que es más que un secundario graciosete. A ambos les acompaña Leelee Sobieski, aquella joven promesa que finalmente se quedó en eso, en promesa y poco más (la verdad es que a mí nunca me gustó demasiado, y aquí tampoco es que brille demasiado en su rol de femme fatale). Zahn y Sobieski, por cierto, ya habían compartido cartel en otro thriller de terror, “Nunca juegues con extraños”.
En definitiva, Night Train me ha supuesto una grata sorpresa. No es ninguna maravilla, pero hace honor a la expresión de “menos es más”, y King se las apaña bastante bien para entretenernos durante poco más de 80 minutos, gracias un guión muy curioso e inquietante.
























