jueves, 10 de marzo de 2011

"The Resident" (2010) - Antti Jokinen

critica The Resident 2010 Antti Jokinen
Después de estar unas dos décadas desaparecida, la legendaria Hammer ha vuelto. El estudio inglés que antaño se hizo popular por sus grandes films de terror, suspense y ciencia-ficción (estos en menor proporción, pero igualmente estimables), ha retomado sus labores dentro de la industria y promete entregarnos una buena ración de cintas de horror.

La compañía se estrenó en la gran pantalla el año pasado con el remake de la sueca "Déjame entrar” a cargo -dirección y guión- de Matt Reeves (Cloverfield). El resultado de esta versión yanqui fue más que digno (no dejaba de ser un calco de la homónima, todo sea dicho), así que las esperanzas de ver renacer la Hammer en todo su esplendor se hicieron palpables. Faltaba por saber si sabrían manejarse igual de bien con material original.

Y la prueba de fuego es esta The Resident, un film con un argumento no muy novedoso pero con un reparto más que interesante.

Después de separarse de su pareja, la joven médico Juliet Devereau (Hilary Swank) se muda a Brooklyn en busca de un nuevo hogar y una nueva vida. A través de los clasificados del periódico encuentra un apartamento tipo loft realmente espacioso y que parece ser el ideal, aunque sospecha que podría ser demasiado caro. Para su sorpresa, Max (Jeffrey Dean Morgan), el afable propietario, le deja el alquiler a muy buen precio y le entrega las llaves al momento.

Al principio, todo parece irle muy bien en el apartamento, e incluso entabla cierta amistad con Max. Pero conforme pasan los días, Juliet comienza a experimentar una extraña sensación, como si la estuvieran observando constantemente; como si en la intimidad de su casa no estuviera sola. Pronto sus sospechas se confirmarán al descubrir que su casero es un perturbado acosador.

Sabiendo de antemano, mediante la sinopsis oficial o el propio tráiler, cuál era el rol de sus protagonistas (Morgan el acosador y Swank la víctima), y asumiendo entonces que el misterio iba a ser prácticamente nulo, lo que uno espera es que el resabido argumento al menos esté suficientemente bien llevado como para pasar un buen rato. Y es que aunque últimamente la originalidad en el cine brille por su ausencia, soy de la convicción de que si las cosas se hacen bien, esto no tiene por qué convertirse en un lastre.

En este caso, podemos decir que la mayor parte del tiempo el ritmo y el suspense son los adecuados, aunque es evidente que lo segundo queda algo mermado debido a que el espectador va un paso por delante de la protagonista. Y es que aunque uno no sepa nada de la cinta y no haya visto un solo avance, enseguida queda patente que tras esa afable apariencia, Max esconde un lado oscuro.


De haber jugado un poco más y mejor con la identidad del acosador, probablemente la intriga hubiese sido algo mayor. Y cabe decir que el guionista lo intenta añadiendo el personaje interpretado por el gran Christopher Lee, con el que se pretende confundir o nublar nuestras sospechamos. Pero es que todo resulta tan sumamente obvio y el desarrollo de la trama es tan previsible, que finalmente lo más interesante es quedarse delante de la pantalla observando el erotismo que desprende Swank y esperando que pronto se dé cuenta de lo que ocurre para que se produzca el ya típico tour de force. Y vaya si se produce...

El guionista tira por la vía fácil y nos entrega un tramo final/desenlace de manual, caracterizado por el habitual juego del gato y el ratón en el que la víctima intentará deshacerse cómo pueda de su peligroso perseguidor.

Seguramente hubiese sido más complaciente apostar por un duelo enfocado en la vertiente psicológica de los personajes, evitando un poco así los típicos clichés y las resoluciones efectistas. Pero esto no es así, y el reparto tampoco puede hacer mucho para enriquecer una historia poco trabajada desde el guión.


Swank parece que no levanta cabeza desde que en 2004 ganara el Oscar por su trabajo en la espléndida “Million Dollar Baby”. Aquí cumple con lo que se le pide, pero una vez más sentimos que la actriz se involucra en proyectos que no están a la altura de su talento.

Morgan tampoco acierta con sus elecciones, y después del fiasco de la mediocre "The Losers"o la regulera "Shanghai", se mete en un proyecto que tampoco es gran cosa, pero que al menos sirve para ver que este buen actor sabe desenvolverse en cualquier género. Aquí interpreta con convicción el papel de Max, un tipo acomplejado y poco social cuya obsesión por una mujer le lleva a extremos voyeristas de auténtico perturbado.

En cuanto a la presencia de Lee, ésta es tan anecdótica que se siente más como una pequeña concesión o regalo al aficionado.

Cabe decir que el metraje no alcanza ni la hora y media, por lo que su visionado se pasa en un suspiro, pero ciertamente, no le hubieran ido mal unos cuantos minutos para profundizar un poco más en la psique de Max; en sus traumas infantiles y en su relación con su tío, personaje que al final acaba aportando tanto a la trama como el novio de Juliet, es decir, nada.

Haciendo balance general, no podemos decir que The Resident sea una mala película (no hay nada en ella que moleste en exceso o produzca vergüenza), pero resulta bastante floja y escuetamente satisfactoria. No aporta mucho al género y tampoco destaca por nada en especial, aunque la dirección del debutante Antti Jokinen sea eficiente y la atmósfera esté conseguida. Entretiene, pero no se distancia mucho de productos como “Sliver (Acosada)”, aquél thriller erótico que Sharon Stone rodó en los 90 esperando repetir el éxito de “Instinto Básico”.



Valoración personal:

lunes, 7 de marzo de 2011

“Destino oculto” (2011) - George Nolfi

critica Destino oculto 2011 George Nolfi
Dentro del género de la ciencia-ficción, Philip K. Dick es uno de los escritores más adaptados al celuloide. La riqueza de su obra supone un material de primera para abordarlo en el cine, y aunque no todos los que lo han intentado han dado en el clavo, lo cierto es que en el menor de los caso hemos contado siempre con una historia interesante.

El último en sacarle jugo a K. Dick ha sido el hasta entonces guionista George Nolfi, responsable en solitario de “La sombra de la sospecha” y co-escritor de películas como “Timeline”, “Ocean's Twelve” y “El ultimátum de Bourne”. Para su debut como director, y en relación a esta última cinta, Nolfi ha contado con el protagonismo de Matt Damon, que precisamente desde su última encarnación de Bourne no ha vuelto a tener un éxito de taquilla. Y puede que “Destino oculto” no sea la excepción, a juzgar por el poco entusiasmo que está levantando...

David Norris (Matt Damon) es un joven y ambicioso político a punto de conseguir un asiento en el Senado de Estados Unidos, y Elise Sellas (Emily Blunt) es una guapa bailarina de danza contemporánea. Cuando se conocen, inmediatamente saltan chispas y surge el “amor a primera vista”.

David quiere estar junto a Elise, pero parece que el destino tiene reservado otros planes para ellos. Y esos planes son llevados a cabo por unos misteriosos individuos que harán todo lo posible para apartarlos el uno del otro.

Cuando David comprenda lo que está sucediendo, deberá decidir si acepta seguir el camino predestinado o, si por el contrario, quiere arriesgarlo todo y enfrentarse al Destino para estar con ella.

Antes de entrar a la sala no tenía muy claro que es lo que me iba querer contar esta película ni cómo pretendía hacerlo. Lo poco que sabía de la misma me bastaba para decidirme a verla, y puede que la justa predisposición con la que contaba y las nulas expectativas creadas hacia la misma hicieran que finalmente me sorprendiera para bien, a pesar de tener la sensación de que fui de los pocos que logró empatizar con la propuesta del director.

Lo cierto es que “Destino oculto” no es una película redonda, y sus defectos son los que previsiblemente terminen declinando la balanza en su contra. Pese a ello, cabe decir que cuenta con suficientes alicientes como para al menos no sentir que uno ha perdido el tiempo viéndola (el grado de satisfacción ya dependerá de cada uno, evidentemente)


La trama podría dividirse en dos partes: en la primera tenemos el primer encuentro entre la pareja protagonista y la aparición de los misteriosos personajes, los agentes del Destino, cuyo origen y funciones descubriremos al mismo tiempo que lo hace el protagonista una vez bien avanzada esta mitad. Esto último permite al director/guionista jugar un poco con el misterio inicial que envuelve la historia, apuntalando así un logrado suspense que, no obstante, irá desfalleciendo a medida que transcurran los minutos.

La segunda parte se centra en los continuos intentos de David Norris por luchar contra ese Destino marcado y cuya meta no es más que la consagración del amor, participando así en un juego del gato y el ratón con sus perseguidores, los citados agentes.

Quizás uno de los mayores problemas que encontramos en el guión de Nolfi sea la imprecisa asentación en un género concreto. Y es que el film es una extraña y heterogénea mezcla de conceptos, y lo que empieza siendo un thriller con envoltura de ci-fi (o fantástica) deviene finalmente en un drama romántico que no puede evitar nutrirse de muchos de los clichés que este tipo de cine ostenta (SPOILER--- el tema de la boda como salvoconducto para un satisfactorio clímax final es ya un recurso demasiado sobado y cansino ---FIN SPOILER)

También hay que apuntar que pese a no ser estrictamente una comedia, la mayor parte del tiempo aboga por un ligero tono cómico que puede hacer que uno se la tome demasiado en serio, si bien he de admitir que a mí me resultó bastante fresco y permitió que la transición de un género a otro no se me hiciera tan brusca.

Probablemente el origen de todo lo que comento se deba buscar en un relato corto de Dick (Equipo de ajuste) que ha sido estirado y revisionado por Golfi, quién probablemente peque de añadir más chica de la cuenta a una historia que quizás hubiera funcionado muchísimo mejor como un capítulo de la “Dimensión Desconocida” (The Twilight Zone) o de “Cuentos asombrosos” (Amazing Stories)


Con todo, el ritmo no desfallece en ningún momento y eso juega a favor del director, que consigue que todo resulte bastante llevadero aún con los saltos en el tiempo que se van produciendo y el débil contraste entre temáticas.

De hecho, la labor de Nolfi en la dirección es mucho más certera que en la escritura del guión, donde peca y mucho de sustentar prácticamente todo el peso del mismo en una historia de amor superficial e idealizada. Uno puede creer o no en el amor a primera vista, pero para el devenir de la trama hace falta que el nexo de unión entre David y Elise vaya más allá de un flechazo y unos cuantos arrumacos (SPOILER---aunque con la existencia de sus vidas pasadas se intente justificar precisamente ese amor tan prematuramente intenso que sienten los personajes ---FIN SPOILER)

Aunque los diálogos entre la pareja no se sientan novedosos, sí son acertados, y dada la naturalidad que aportan sus intérpretes, su relación nos resulta agradable, y es precisamente esto lo que nos involucra en la historia y lo que nos hace seguirla con interés, esperando que finalmente David consiga su propósito y venza a los agentes del Destino.

Lo interesante de su personaje es que su decisión no puede ser tomada a la ligera por la sencilla razón de que es un político, y su futuro no sólo le afecta a él sino a millones de personas. De este modo, si David decide no seguir el camino trazado, las consecuencias pueden ser terribles. Así que cuando llega el momento de escoger, se debatirá entre sacrificar su felicidad por el beneficio de muchos o buscar lo que es mejor para él.

Aquí es donde Nolfi termina de ahondar en lo referido al tema del Destino y también al del libre albedrio que tanto reclama David, aunque el remate de la historia que nos plantea termine siendo más previsible de lo que quizás uno desearía. Solventado, eso sí, mediante una previa y trepidante persecución donde los técnicos en efectos especiales bordan su trabajo y en donde el director consigue imprimir bastante tensión (acrecentada ésta por la banda sonora de Thomas Newman y algún que otro tema musical bien escogido)



Otro punto interesante, y probablemente el que más, es todo lo relativo a los agentes del Destino, aunque aquí los méritos sean compartido con K. Dick.

Los agentes (una especie de ángeles de la guarda) trabajan para el Departamento de Ajuste (el que da título a la película), que siguiendo un sistema burocrático, guían nuestras decisiones y manipulan nuestras vidas pasando completamente desapercibidos, ya que su existencia es desconocida para nosotros, los simples mortales. Todos tenemos un plan, y ellos trabajan coordinadamente para que no nos desviemos de ese plan.

A destacar el aspecto retro pero a la vez atemporal que se otorga a los agentes, vistiendo traje y sombrero en un claro reflejo del vestuario de la persona a la que siguen (en este caso, un político), y que en parte queda justificado por un detalle que nos es revelado hacia el final.

“Destino oculto” es un drama romántico de ciencia-ficción con toques de thriller que, si bien no figuraría entre las mejores adaptaciones de una obra de K. Dick, al menos resulta una propuesta amena y diferente a lo que vemos normalmente en cartelera (aunque mucho me temo que se ganará más detractores que aduladores)



Valoración personal:

jueves, 3 de marzo de 2011

“Rango” (2011) - Gore Verbinski

critica Rango 2011 Gore Verbinski
Como otros tantos directores de Hollywood, Gore Verbinski pasó del mundillo de los spots publicitarios al del cine de Hollywood de un salto, y tras unos cuantos proyectos de menor calado (una simpática comedia familiar, un estupidez al servicio de la pareja Brad Pitt-Julia Roberts y un correcto remake de una película de terror japonesa), al director le llegó la gloria de forma inesperada con “Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra”, una excelente película de aventuras que fue todo un éxito el año de su estreno (un sleeper en toda regla), y que dio origen a una de las sagas más taquilleras de los últimos años. De hecho, él mismo se hizo cargo de las pertinentes secuelas… a excepción de la inminente cuarta entrega, pues al parecer Verbinski declinó la oferta para tomarse un respiro, alejarse de los piratas caribeños y abordar un proyecto más personal.

Y ese proyecto es ni más ni menos que Rango, una curiosa comedia animada que tiene a un camaleón por protagonista. Su historia comienza así…

Tras sufrir un desafortunado accidente, Rango acaba perdido en el Desierto de Mojave. El camaleón, que hasta entonces había visto el mundo a través del cristal de un terrario, tiene que empezar a buscarse la vida por su cuenta. Guiado por un viajante, Rango llega andando hasta un pueblo perdido llamado Polvo, un lugar tan polvoriento como su nombre indica.

Su llegada despierta la curiosidad de los habitantes, poco acostumbrados a ver forasteros por la zona. Para Rango, la llegada a Polvo supone la oportunidad de empezar una nueva vida, y para ganarse la confianza de la gente, decide construirse una nueva identidad.


Sin embargo, el destino le aguarda más sorpresas, y sin comerlo ni beberlo, Rango acabará convirtiéndose en el sheriff del poblado. Y ese, amigos, será el principio de una leyenda…


La idea de Rango rondaba la cabeza de Verbinski desde hacía tiempo, llegando incluso a escribir un primer borrador del guión. En ese momento, sus compromisos con la saga piratesca le impidieron abordar el proyecto, pero una vez apeado de la franquicia, el director se puso manos a la obra con ello. Y el resultado es esta inusual película de animación.


A grandes rasgos, la historia de este camaleón en plena crisis existencial es la de un personaje desdichado que busca encontrar su lugar en el mundo. El miedo a ser rechazado provoca que Rango se decida a fingir ser quién no es para ganarse el aprecio y el respeto de sus nuevos amigos. Sin embargo, y como dice el dicho, se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo, y tarde o temprano éste deberá afrontar la realidad.

Rango también se convierte inesperadamente en el héroe de Polvo, un pueblo sumido en la desgracia por culpa de la escasez de agua. Así pues, el recién nombrado sheriff desafiará la mala suerte y plantará cara a quién haga falta con tal de devolver el preciado bien a sus habitantes. Es entonces cuando se dará cuenta que convertirse en héroe fue relativamente fácil, y que lo difícil será representar a ese personaje hasta el final de su aventura.

En este viaje plagado de peligros, Rango aprenderá lo importante que es creer en uno mismo, y es que a fin de cuentas, de lo que trata la película es básicamente de eso.

Puede que en ese sentido, lo leído hasta el momento no os parezca excesivamente original, y probablemente no lo sea. Pero el film de Verbinski tiene la gran virtud de contar una historia tópica con gracia y buen gusto.


Uno de los mayores aciertos es el haber aprovechado el desértico escenario de Mojave para ubicar la historia en una especie de salvaje oeste contemporáneo y protagonizado por animales antropomórficos.

“Rango” deviene en un auténtico homenaje al western al transitar por los lugares y situaciones comunes del género. Tenemos a un sheriff honrado (aunque no siempre lo eran), a una granjera en busca de justicia, a pistoleros de gatillo fácil, a un indio rastreador, a bandidos con gusto por el saqueo… Tenemos un saloon en el que se juega a póker, tenemos atracos al banco y asaltos a la diligencia (o algo así), tenemos duelos a revólver... Tenemos prácticamente de todo.

Si cada fotograma de la película desprende aroma a puro western (y muy especialmente, a spaggetti western), la banda sonora no podía ser menos, y ahí está el gran Hans Zimmer demostrando una vez más que sabe adecuarse a lo que la historia le exige, y que aunque muchos lo sigan considerando un compositor repetitivo, él es capaz de seguir sorprendiendo con cada trabajo, como ya hizo con el score de “Sherlock Holmes”. Puede que algún tema nos recuerde a los de aquella (el inicio del Rango Suite, sin ir más lejos), pero las referencias de Zimmer no son otras que los maestros del cine del oeste como Ennio Morricone o Dimitri Tiomkin. Y la banda sonora de Rango nos traslada a aquellos tiempos remotos con cada una de sus notas.

Hay temas de carácter épico para aquellas escenas más trascendentales o simplemente para aquellas en las que la acción se apodera de la pantalla. Otros, en cambio, son mucho más jocosos enfatizando así el tono humorístico que caracteriza a la película. De todos ellos, me quedo con “We Ride, Rally”, tema que se inspira claramente en el clásico country “Ghost Rider in the Sky”. Y a destacar también la canción del propio Rango, que no recae en Zimmer sino en Los Lobos, grupo vinculado estrechamente con el cine desde que colaboraran con la película “La Bamba” (recomendable biopic, por cierto), versionando el famoso tema de Ritchie Valens. Suya también es la canción que suena durante los créditos, y que recuerda sobremanera al popular Misirlou (que al igual que el Ghost Rider in the Sky, ha tenido infinidad de versiones)

Cabe decir que la música tiene un papel importante en la película gracias a los simpáticos narradores de la leyenda de Rango: unos mariachis con mucha pluma (dicho esto en el sentido literal) Un recurso similar al que usaron los Farrelly en “Algo pasa con Mary”.


Música a parte, cabe destacar el variado y variopinto grupo de personajes presenta la película, cada uno representado con el animal más acorde a sus rasgos (al estilo Blacksad); las referencias más o menos sutiles al género (a Leone en particular… y no digo más para no chafaros cierta sorpresa), y sobre todo el sobresaliente trabajo de animación hiperrealista que ha realizado la Industrial Light & Magic. El acabado es de una calidad indiscutible, tanto en personajes (de aspecto caricaturizado) como en escenarios, elementos (agua, fuego), etc.

Es posible que nos cueste un poco entrar en la película (quizás debido a un prólogo un tanto alargado y con ciertos altibajos en el ritmo), pero cuando uno se sumerge de lleno en la historia, lo cierto es que se disfruta y mucho. El humor es a ratos delirante y las secuencias de acción están realmente conseguidas (el momento “valkirias” es apoteósico), cosa de esperar teniendo en cuenta que Verbinski ya había cogido experiencia en el tema gracias precisamente a la saga de Piratas del Caribe.

Sin duda, estamos ante una propuesta inusual dentro del campo de la animación, y bien vale la pena acercase al cine más cercano para disfrutar de las alocadas desventuras de este singular camaleón vestido con camisa hawaiana (un claro guiño a “Medio y ascos en Las vegas” de Johnny Depp, su doblador en la película)

P.D.: Me pregunto si habrán escogido a Timothy Olyphant para prestarle la voz al Espíritu del Oeste después de verlo en la serie “Justified”.



Valoración personal:

lunes, 28 de febrero de 2011

Gala de los Oscars 2011 – El Rey ocupa su trono.

cronica Gala de los Oscars 2011
Como viene siendo tradición desde hace algunos años, servidor no suele perderse la ceremonia de entrega de los Oscars. Se trata de una cita ineludible para los amantes del séptimo arte, aunque ya sepamos que la mayoría de veces estos premios carecen de verdadero valor artístico.

La cuestión es que, al menos a mí, me gusta ver fuera del plató a todos aquellos (directores, guionistas, actores, actrices…) que me hacen disfrutar -o maldecir- el cine que veo a lo largo del año. Lástima que esta vez no pudiera compartir mis sensaciones y opiniones con los compañeros y lectores de TBDC, pues el servidor se vino abajo y nos quedamos sin el ya indispensable chat. Para paliar esa ausencia, la cobertura pudo seguirse vía Facebook y Twitter, y servidor aprovechó éste último para ir comentando la jugada.


La Gala de los Oscars 2011 ha padecido de los mismos males que en anteriores ediciones, es decir, que la ceremonia empezó muy bien, pero a medida que iban transcurriendo los minutos la cosa iba perdiendo gas, haciéndose eterna y finalmente tornándose un tanto aburrida, pese a la expectación por ver los resultados de algunos premios. En esta ocasión, además, habría que añadir que la insipidez y previsibilidad de la misma no ayudaron mucho a hacernos más ameno el paso de las horas (y no fueran pocas, pues como siempre, se alargó más de la cuenta)

La joven pareja protagonista formada por James Franco (nominado por su estupendo trabajo en “127 horas”) y Anne Hatthaway prometía como presentadores, a juzgar por los previos vídeos promocionales del evento. Sin embargo, el guión que tuvieron entre manos no dio para mucho, haciendo gala de un humor bastante blando y falto de chispa, salvo en contadas ocasiones (parece que Charlie Sheen es el objeto de todas las bromas en Hollywood). Hatthaway estuvo muy risueña y dinámica, pero su compañero fue toda una decepción, pues no pareció muy entregado a la causa. Si acaso, el único momento memorable que propiciaron fue aquél en el que ambos aparecieron travestidos; y la verdad, no dejaba de ser un gag un tanto facilón.

A la gala le faltó más espectáculo y más humor, y le sobraron muchas pausas publicitarias, que ralentizaron y mucho el ritmo de la misma.

Lo mejor de toda la ceremonia fue la inesperada e inmensa aparición del gran Kirk Douglas, toda una leyenda viva del cine que demostró gozar de un gran sentido del humor, que es precisamente lo que más echamos en falta el resto de la noche. Sólo el dúo formado por Robert Downey Jr. y Jude Law, que presentaron la categoría de Mejores Efectos Especiales, animó un poco la velada gracias a la química que hay entre ambos (que ya quedó patente en la recomendable “Sherlock Holmes”) y al buen rollito que desprendían. Mención especial también a la estelar pero breve presencia de Billy Crystal, que nos hizo echar de menos los viejos tiempos.

En cuanto a los premiados, lo cierto es que no hubo muchas sorpresas, ni para bien ni para mal. Como ya he comentado antes, todo resultó muy previsible.

Los galardones a actor y actriz principal estaban cantados, y tanto Firth como Portman se llevaron la preciada y merecidísima estatuilla. En la categoría de actor y actriz de reparto, los dos se quedaron para The Fighter, con Bale como vencedor indiscutible y una conmocionada Melissa Leo que durante su agradecimiento soltó un inoportuno taco, propiciando así una de las pocas anécdotas a comentar. Quizás su categoría era la más dudosa, y en caso de no habérselo dado a ella, creo que la segunda digna merecedora era Hailee Steinfeld por su papel en “Valor de ley” (aunque en mi opinión, debió competir en la categoría de protagonista y no de secundaria)


Otro cantado era el de Mejor Película de Animación a “Toy Story 3”, una auténtica delicia que, de ser por mí, se hubiera llevado el de Mejor Película a secas, dejando así la otra categoría “libre” para que la ganaran “Como entrenar a tu Dragón” o “El Ilusionista”, que también son dos buenas películas (aunque no tanto como la maravilla de Pixar)

La deplorable “Alicia en el País de las Maravillas” de Tim Burton se llevó dos de los tres a los que optaba: Mejor dirección artística y Mejor vestuario. El de Mejores Efectos Visuales se lo arrebató “Origen (Inception)”, cuya labor es encomiable tanto en el campo del CGI como en el artesanal.

Precisamente, la película de Nolan fue una de las más galardonas, empatando con “El discurso del Rey” en cuatro estatuillas. Eso sí, todas pertenecientes a aspectos técnicos, que de alguna manera pretendían compensar el desprecio que se le hacía en categorías mayores. De hecho, la cinta de Hooper se quedó con el que más merecía, es decir, el de Guión Original. Y el de Mejor Montaje, categoría en la que siquiera se la nominó (todo un sacrilegio), al final fue a parar a “La Red Social”, que también se embolsó el de “Guión Adaptado” (como era de esperar) y el de -para mi injustificable- Mejor Banda Sonora (cualquiera de los nominados le daba sopas con onda al mecánico trabajo de Trent Reznor y Atticus Ross)

Por otro lado, Inception se quedó con la Mejor Fotografía, que bien pudiera haber ido a parar a “Valor de ley”

Decepcionante también el Oscar a Mejor Canción para Randy Newman por su “We Belong Together” de Toy Story 3. A mi gusto, era la más floja de todas las candidatas, y sentí que el premio era más a toda una carrera (se le ha nominado una veintena de veces y sólo lo ha ganado dos, contando éste)

Otro discutible sería el de Mejor Director para Tom Hooper (El discurso del Rey), que aunque hace un buen trabajo, no deja de ser una dirección bastante funcional y muy académica, por así decirlo. Creo que aquí sí se lo podrían haber otorgado a Fincher o a Aronofsky, si bien lamento que esta vez ni se nominara a Danny Boyle por “127 horas” (parece que este año el estilo videclip ya no gustaba)

Y hablando de Aronofsky… si no fuera por Portman, su “Cisne negro” se hubiera ido de vacío, y es que está claro que ha sido una de las grandes perdedoras de la noche junto a “Valor de ley”. En mi opinión, no creo que mereciera mayor reconocimiento (una interesante propuesta, pero ni de lejos la obra maestra que me venden todos), y encuentro justo que el Oscar a Mejor Película se lo llevara “El discurso del Rey”, que me dejó mejor sabor de boca que sus más directas rivales. De todas formas, hay que decir que prácticamente la totalidad de las nominadas estaban bastante infladas (=sobrevaloradas) cara a los premios, aunque en mayor o menor medida todas me gustaron. Quizás el film de Hooper es más del gusto de la academia que otras propuestas, pero no creo que eso sea motivo para restarle méritos como gran triunfador de la ceremonia.


Se puede estar más o menos de acuerdo con los premios otorgados, pero lo cierto es que nadie duda que la gala fue de lo más sosa. Creo que Hatthaway debería repetir en la próxima entrega, pero esta vez junto a Hugh Jackman, que ya demostró sus aptitudes en los Oscars de 2009. Seguro que los dos formarían una buena pareja, y sólo faltaría que lo escrito por los guionistas estuviera a su altura.

Por lo demás, poca cosa a destacar salvo, quizás, el momento musical con la orquestra tocando conocidas bandas sonoras o Gwyneth Paltrow cantando del tema “Coming Home”, nominado a Mejor Canción Original (y mi favorita, por cierto). Creo que la actriz podría darle unas cuantas clases de canto a Scarlett Johansson (y ya que está, también unas cuantas de interpretación)

Saludos ;)

P.D.: ¿Se me pasó a mi u olvidaron mencionar a Jean Simmons en el repaso a los fallecidos?

P.D.: La ausencia de Di Caprio después de su trabajo en Inception y/o Shutter Island es algo que clama el cielo, más cuando ya lo ningunearon de mala manera por “Revolutionary Road”. Y grave también la ausencia del film de Scorsese, que podría haber rascado algo en categorías menores (fotografía, dirección artística…) o incluso en guión adaptado.

NECA – Primera exposición nacional del merchandising


El compi Miguel Díaz del blog Ultramundo me ha pedido que me haga eco de esta original exposición que se realiza en Asturias sobre el curioso mundo del merchandising cinematográfico. Lástima que servidor viva tan lejos, porque la iniciativa suena muy bien.

Aquí os dejo toda la información que me han facilitado:

Por primera vez en España se celebrará una exposición dedicada al apasionante mundo del merchandising de cine. El evento estará completamente centrado en mostraros figuras de la compañía NECA, que desde 2004 lleva una exitosa andadura fabricando figuras ultra-realistas de una gran cantidad de licencias de cine, videojuegos, cómic y música.

A la hora de realizar esta exposición nos hemos volcado en la vertiente cinematográfica de NECA. Podréis ver todo el material que ha lanzado sobre Predator, Hellraiser, Conan, Kill Bill, Cazafantasmas, 300 o Terminator y casi todo el de Piratas del Caribe, Alien, GrindHouse, Sin City y una enorme variedad de películas de terror, acción o ciencia ficción. En el campo de los videojuegos contaremos solamente con la presencia de la archiconocida Resident Evil y de Bioshock 2.

Características de la exposición:

-La entrada es gratuita.

-Se repartirán folletos gratuitamente.

-Se expondrán aproximadamente 200 figuras.

-Si queréis que se os de una charla sobre NECA, mandarnos un mail a ultramundomuestra@gmail.com.

-Se sorteará una figura de NECA, el concurso estará anunciado dentro de la propia expo.

jueves, 24 de febrero de 2011

"The Mechanic" (2011) - Simon West

critica The Mechanic 2011 Simon West Statham
De un tiempo a esta parte, Jason Statham se ha convertido en el héroe de acción número uno de la última hornada de action-men. El honor se lo ha ganado más por la cantidad de sus trabajos en el género que por la calidad de los mismos (la mayoría bastante olvidables y sólo unos pocos buenos o entretenidos) Y es que desde su debut allá por el ‘98 en “Lock & Stock”, el británico ha rodado aproximadamente una docena de películas inscritas, en mayor o medida, en el cine de acción, y que se han estrenado en cines prácticamente a una por año (a veces dos y hasta tres), lo que deja muy por detrás a sus principales “rivales”, Vin Diesel y Dwayne Johnson, que han sido bastante más irregulares.

Y ese estatus lo conoce hasta Stallone, que no dudó ni un momento en incluirlo como compañero en “Los Mercenarios”.

A diferencia de las estrellas de antaño como el propio Sly, Schwarzenegger o Willis, a Statham no le hacen falta grandes presupuesto para lucirse, y su mueve casi siempre por debajo de los 50 millones de presupuesto, lo que facilita que sus películas sean éxitos o que, como mínimo, resulten rentables.

The Mechanic es su última incursión en el cine de “tiros y explosiones”.

Arthur Bishop (Jason Statham) es un frío y metódico asesino profesional con un estricto código y un talento único para eliminar limpiamente a sus víctimas.

Bishop vive y trabaja solo para ahorrarse complicaciones. Sin embargo, después de la trágica muerte de su amigo y mentor Harry (Donald Sutherland), decidirá hacerse cargo del hijo de éste, Steve (Ben Foster), un joven descarriado y con un temperamento difícil de controlar. Bishop instruirá a Steve en el negocio del asesinato por encargo y le enseñará las técnicas y trucos del oficio, pero pronto las mentiras y los engaños convertirán esta alianza en el mayor de sus errores.

La película es un remake del film homónimo que protagonizó Charles Bronson a principios de los setenta y que aquí conocimos bajo el espantoso título de “Fríamente… sin motivos personales”. El responsable de aquella fue Michael Winner, que volvería a dirigir al actor varias veces más, siendo “El justiciero de la ciudad” la más famosa de este tándem (y que supuestamente iba a remakear Stallone allá por el 2008 en plena resurrección post-Rocky Balboa)

A cargo de esta nueva versión tenemos a Simon West, un director que en sus inicios apuntaba maneras, pero que luego fue a menos.

West debutó con la gloriosa “Con Air” (para un servidor, de lo mejorcito del cine de acción de los 90), y a ésta le siguió la muy correcta “La hija del General”. Luego el director cometió el tremendo error de adaptar un videojuego y el resultado fue la bochornosa “Lara Croft: Tomb Raider”. Aunque fue un éxito, al film de la Jolie le llovieron palos por todas lados, y West tardó cinco años en volver a ponerse tras las cámaras; y cuando lo hizo, fue para cascarse uno de los slashers más malos y aburridos que he tenido la mala suerte de contemplar, “Cuando llama un extraño”, que como en esta ocasión, también se trataba de un remake de una película setentera.

Con estos antecedentes, las esperanzas de ver algo potable en "The Mechanic" no eran altas, aunque no se puede obviar que el tráiler resultaba bastante apetitoso.


La historia en sí es de lo más simple, y no deja de ser la típica del asesino a sueldo al que sus jefes quieren darle pasaporte. Si acaso, la particularidad de la cinta reside en que se centra más en la relación mentor-pupilo que se establece entre Bishop y Steve, que en la parte de venganza. Eso deja al supuesto villano de la película en un segundo lugar, de modo que su presencia funciona más como macguffin que no otra cosa, además de servir de excusa para sacarse unas cuantas escenas de acción extra.
La trama escrita por Richard Wenk (16 calles) y Lewis John Carlino (autor de la original) es previsible de cabo a rabo, y aunque intenta darle algo de intriga a la misma, lo cierto es que no es difícil imaginarse cómo acabará todo. Pero la cuestión aquí no es tanto el qué sino el cómo, o dicho de otra forma, que aunque sepamos lo que va a pasar, lo que nos interesa es ver cómo se les va a ingeniar el director para darle suficiente empaque al conjunto y que todo quede resultón. Y en ese sentido cabe decir que West planifica con acierto las escenas de acción, aunque en ocasiones marea demasiado la cámara (un mal que afecta al cine de acción actual).

No se trata de una película sumamente espectacular, pero contiene las suficientes dosis de explosiones y tiroteos como para contentar al aficionado. Tampoco abusa en exceso del CGI, pero lo de añadir la sangre digital es algo que, a mí personalmente, sigue sin convencerme lo más mínimo (y es un molesto recurso que hoy en día se estila con bastante frecuencia)

Pirotecnia y montaje frenético aparte, lo más interesante de la película es el entrenamiento que recibe Steve (contado en modo ultrarrápido) a manos de Bishop; en cómo el muchacho tiene que ir aprendiendo a liquidar a sus objetivos de forma limpia y procurando que parezcan un desafortunado accidente. Lo malo es que Steve es un tipo demasiado bullicioso, y parece que el estilo sutil y trabajado de Bishop no va mucho con él.

Conforme avanzan en las lecciones, las pretensiones instructivas del maestro se van ofuscando al comprobar que las mentiras empiezan a flotar en el aire y que su pupilo resulta un aprendiz un tanto incontrolable y mete patas. Así que lo de enseñarle todo lo que sabe parece no estar siendo tan buena idea como al principio se imaginaba.



Respecto a los actores, decir que Statham hace de Staham. Así, sin más. Su habitual inexpresividad aquí encaja perfectamente con el tipo de personaje que interpreta (serio y de pocas palabras). De hecho, parece salido directamente de la saga Transporter. El Frank Martin de aquella no dista mucho del Arthur Bishop de esta, pero mientras que uno era un poco más amigable y bondadoso, éste en cambio no tiene escrúpulo alguno.

A Ben Foster se le dan bastante bien los personajes desquiciados, así que el tipo lo clava fácilmente. Aún así, le convendría elegir papeles con más enjundia (como en "The Messenger"), porque creo que tiene tablas para ello.

A Donald Sutherland siempre es un placer verle, aunque sea por unos pocos minutos (más o menos los mismos que tendría en "The Italian Job", también con Statham y también un remake)
Y finalmente nos queda Tony Goldwin, que cumple como villano de segunda categoría.

Con todo, “The Mechanic” es un violento y entretenido thriller de acción ideal para devorar palomitas. No se desmarca del producto “serie B” típico de Statham, pero sí es bastante mejor que muchas otras que ha protagonizado el erróneamente llamado sucesor de Bruce Willis (seamos serios, no le llega ni a la suela de los zapatos en carisma)



Valoración personal:

miércoles, 23 de febrero de 2011

Timun Mas presenta "30 días de noche"


La editorial Timun Mas presenta la serie de novelas «30 días de noche», ambientada en el mundo de la premiada serie de novelas gráficas y películas.

El mundo de «30 días de noche» supera al fin las modas vampíricas adolescentes y presenta la figura del vampiro como el depredador frío y bestial que siempre ha sido.La primera novela, Rumores de los no muertos, retoma la historia donde la dejó la primera película. Es el enganche ideal para iniciarse en las novelas.

Unos vampiros poco comunes:

En una época en la que triunfan los vampiros descafeinados, postadolescentes, enamoradizos y con un puñado de problemas existenciales a sus espaldas; la saga de «30 días de noche» nos presenta a una terrible bestia salvaje dominada por sus instintos y su sed de sangre. Su único objetivo es alimentarse, y para hacerlo no dudará, ni un solo instante, en arrasar la población de Barrow y llevarse por delante a todos sus habitantes.

El cómic de Niles y Templesmith desprende una furia y una irascibilidad incontenibles. La sangre y la violencia explícitas son protagonistas. Los vamprios de «30 días de noche» son cazadores. Animales enfurecidos que huelen el miedo en sus víctimas. Criaturas primarias y hambrientas desprovistas del encanto, la seducción y el carisma del vampiro clásico.Todos estos conceptos quedan perfectamente plasmados en el guión de Steven Niles, pero sobre todo en el arte de Ben Templesmith. Sus ilustraciones enérgicas, enfurecidas y agresivas; y sus composiciones en ocasiones caóticas, forzadas y con un punto anárquico, son el verdadero espíritu de una serie capaz de ofrecernos, en la actualidad, la versión más adulta y menos indulgente del mito vampírico.

«Si te gusta la auténtica literatura de terror, la encontrarás en 30 días de noche.» CLIVE BAKER


RUMORES DE LOS NO MUERTOS

Sinopsis:
El agente especial del FBI Andy Gray solía tenerlo todo controlado. Pero eso fue antes de que la aterradora criatura que una vez había sido su compañero y amigo atacara a su familia. Ahora Gray busca respuestas pero sólo encuentra más preguntas y todas ellas parecen conducir a la aislada población de Barrow, Alaska, un lugar que ya ha tenido su dosis de horror. Andy Gray no tiene ni idea de en qué se ha metido, y está a punto de descubrir lo peligrosas que pueden llegar a ser algunas leyendas cuando resultan ser reales...

Autor: Niles, Steve / Mariotte, Jeff

Fecha de publicación: 4 de Marzo de 2011


RESTOS INMORTALES

Sinopsis: Escondido entre las sombras y fortalecido durante la noche, un asesino en serie acecha el barrio residencia de Savannah, Georgia. Un terrible asesino cuya firma está llamando la atención de otros habitantes de la oscuridad.
Pero la realidad es mucho peor de lo que parece a simple vista, ya que tras los salvajes asesinatos se esconde una terrible verdad que está a punto de ser revelada. Una verdad que podría tener consecuencias nefastas para el futuro del mundo mortal...


Autor: Niles, Steve / Mariotte, Jeff

Fecha de publicación: 14 de Junio de 2011